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El cordero carnívoro, la novela de Agustín Gómez Arco
Esta obra, desde luego, no se puede encasillar, como han hecho algunos, en una novela gay, aunque el amor incestuoso entre dos hermanos sea el pilar principal sobre la que gira esta. Al propio autor seguro le molestaría esta catalogación. Es más, en esta acción amorosa tendríamos que juntar los vaivenes de otros personajes también importantes, como los progenitores, sobre todo la madre, y el círculo vicioso que juntan a estos con un pasado añorado, en el cual la esperanza no habia sucumbido aún ante el estallido de una paz impuesta, esta misma que va a acosar a Carlos-papa hasta la propia muerte de este.
Clara, la sirvienta, es el nexo que une a todos los personajes, la voz discrepante que difiere del resto, y por eso mismo, debido a esa diferencia que marca, que consigue dar humanidad al resto. La madre, en cambio, es un personaje que vive de espaldas a esa unión familiar. Su mundo es destructivo al igual que el rosal amarillo, este mismo que se funde con la enfermedad, y es por eso que busca en los monstruos el ideal de lo roto. Lo monstruoso se aposta al igual que la piel del cordero yacente en el vestíbulo, el cordero carnivoro, como aquello amansable, aquello que da pavulo para poder cumplir con sus caprichos enfermos.
Los hermanos se funden el un abrazo incestuoso, un camino libidinoso que, aunque parezca extraño, y no lo es tanto, se exhibe abiertamente en una sociedad, aquella de la España Nacional católica, que señala al sexo en todas sus formas, en todas sus orientaciones, conjugando, de un modo banal (se puede ver en el confesor) el espíritu castrante del deber ser con el ser de los hombres.
A todo ha dado forma el fascismo, incluso a los propios represaliados de la guerra civil. Pues, y aunque el autor de un modo problemático, de a entender que para nada esta obra suya es una biografía, es de notar como dirige la lectura, de una forma prodigiosa, a través de un caminio que de algún modo ya ha sido recorrido.
El cordero carnívoro, la novela de Agustín Gómez Arco

Acabo de concluir EL CARNERO CARNÍVORO. Soy una lectora empedernida de 78 años y jamás he leído nada parecido. Ni Sade ni Las Edades de Lulú, por ejemplo y, desde luego, no se la puede encasillar en una novela gay. Para nada. Es una novela de AMOR y con mayúscula. Crea un universo que si bien a veces es obsceno, escandaloso, tierno, poético, crudo, duro, lleno de lujuria… tiene unos personaje que, en su diversidad sicológica, nos atraen de principio a fin de la novela. Quizás algunos diálogos son poco creíbles pero el conjunto es redondo, especial, con una narrativa llena de hallazgos literarios deslumbrantes.
He tenido suerte al leer esta novela y suerte al conocer a Agustín Gómez Arcos en sus escritos porque este no será lo único que lea de este gran narrador.