DICCIONARIO. VIDA Y OBRA DE JOSÉ LEZAMA LIMA (SEGUNDA PARTE)

Luz Cultural

DICCIONARIO. VIDA Y OBRA DE JOSÉ LEZAMA LIMA
(SEGUNDA PARTE)

Iván González Cruz

Para una hermenéutica de José Lezama Lima

El Diccionario es un universo.
DICCIONARIO. VIDA Y OBRA DE JOSÉ LEZAMA LIMA (SEGUNDA PARTE)La publicación del Diccionario. Vida y obra de José Lezama Lima (Segunda parte) completa la ontología de un pensamiento creador fraguado en una vocación renovadora y espíritu fundacional. La potenciación de la palabra lezamiana aparece aquí como un acontecimiento poético llamado a inspirar, en las generaciones venideras, una innovadora forma de pensar y hacer cultura. Todavía es temprano para comprender la trascendencia de un autor que vivió anticipado, lejos de estilos y preceptivas. De ahí el propósito coral de este estudio, encaminado a ilustrar un imaginario donde la naturaleza alucinante y objetiva de la palabra se entrelazan para ilustrar que sentir es más que poseer.
En el ámbito gnoseológico, este Diccionario enriquece aspectos recogidos en la primera parte,1 e incorpora temas hasta ahora no referenciados a nivel conceptual como son el erotismo, el arte culinario, o la producción poética, entre otros muchos, reservados por su concurrencia semántica para este libro que culmina la edición de nuestra tesis doctoral.2 Asimismo se incluyen los últimos hallazgos que hemos editado a partir de nuestras investigaciones en el Archivo de José Lezama Lima,3 los cuales contribuirán a esclarecer la poética lezamiana dentro de la relación significante-significado subyacente en estos tres tomos.
Desde el punto de vista estructural, hemos querido hacer un homenaje al sentido musical de la oratoria de José Lezama Lima, en el contexto del 30 aniversario de su desaparición física, siguiendo la resonancia vital, sinfónica, de su verbo, con el desarrollo de una estructura en tres movimientos individuales e ntegrados a través de la palabra:

De este modo, el Diccionario se convierte en biografía, en una nueva forma de asumir la escritura de la vida
cuya razón de ser es siempre la obra.

I- manuscritos-originales;
II- obra completa publicada;
III- unidad sistémica.

• La palabra es un Diccionario.

Faltaba en la ya extensa bibliografía sobre José Lezama Lima la realización de un Diccionario que introdujera una nueva perspectiva en el análisis de su escritura. Tesis, ensayos y artículos, habían estudiado, hasta ahora, aspectos particulares de su biografía u obra, según los intereses trazados, que venían reclamando la necesidad de una investigación que pusiera en manos de especialistas y público en general, una herramienta útil para conjugar ambos elementos: el creador y el existencial, a fin de ofrecer la armonía y diversidad de un escritor plural, inclasificable, como fue el autor de Paradiso (1966)

Nuestra humilde pretensión quería desterrar las recurrentes palabras impuestas por algunos en el umbral de la lectura de nuestro Dante contemporáneo: “dejad fuera toda esperanza” de comprenderle. Acaso sea la comprensión el más alto logro que pueda obtenerse a nuestro paso por la tierra, y nuestra aspiración se funda en una invitación al conocimiento para contribuir a comprender a quien es una de las personalidades más seductoras y desconcertantes de la modernidad literaria. Por tanto, la estructura del Diccionario debía cumplir varios objetivos a la vez: potenciar la lectura de Lezama y ser un referente filológico para la indagación científica de su pensamiento poético.

Dos formas de sistematización están implícitas en este Diccionario:

– la temporal -el concepto en su nacimiento y evocación sucesiva en diferentes épocas;
– la espacial -el concepto en las obras completas de José Lezama Lima.

Cuando aludimos a la Obra Completa de Lezama lo hacemos sin excluir los manuscritos inéditos hallados en su Archivo y que hemos ido editando en diferentes volúmenes4. Ellos representan, junto al Diccionario, diferentes capítulos unidos entre sí por la imagen sistémica y objetiva que nuestras investigaciones proponen dar de este creador.

Concebido el Diccionario en dos partes, ambas significan una unidad inseparable. En la primera se insiste en las variantes publicadas de ensayos, entrevistas, artículos, pensamientos5, en la segunda hemos enlazado temas básicos de la poética lezamiana recogidos en las dos partes, -como ya indicamos- que entre centenares de nuevas referencias conceptuales, acentúan la inter-relación de los diversos tomos6. No se trata en el primer caso de una redundancia o reiteración, sino de enseñar cómo Lezama recontextualiza o modifica pasajes de su obra, lo que nos facilita un adentramiento hermenéutico en su estructura o en la capacidad de fabulación.

Tomemos un ejemplo al azar. En 1969 Lezama responde en una entrevista:
Yo oía a mi abuela y a mi madre hablar incesantemente en el recuerdo familiar. Hablaban, junto con los demás familiares, de los años de destierro en Jacksonville, evocaban las tómbolas para recolectar fondos para la independencia, las nochebuenas sombrías, alejados de su tierra, las visitas de Martí que era amigo de mi abuelo Andrés Lima, colaborador de Patria, el periódico fundado por nuestra gran figura. Mis años en la Universidad de La Habana, en los días que se estrenaba una épica juvenil en contra del tiranuelo Machado, el país angustiado hasta la muerte, el terror, los desaparecidos, la miseria titánica. Los amigos, las conversaciones diurnas y nocturnas, los odios, las imágenes, Platón, los bestiarios, la angeología tomista, la resurrección. Es decir, la familia, los amigos, los mitos. Mi madre, las tentaciones y la infinitud del conocimiento. Lo muy cercano, el caos y el Eros de la lejanía.7

Poco después, en otra ocasión, en el período de 1970-1975, contestará:
Al morir mi padre el núcleo esencial de mi familia se redujo a mi madre y a dos hermanas. Mi madre siempre fue en extremo comprensiva de mi decisión poética. Era una criolla que se había hecho en la emigración revolucionaria. Ella y mis tíos habían visto en la emigración los relámpagos de Martí y oído
los acentos proféticos de la oratoria de Sanguily. Mi abuelo fue colaborador de Patria, el periódico de Martí. En el libro de Joaquín Llaverías sobre los periódicos de Martí aparecen mi abuelo y su hermano Carlos como colaboradores de aquel periódico. Mi abuelo había sido muy amigo de Malpica y Rosell,
aquel gran amigo y devoto de Julián del Casal. En mi casa se hablaba constantemente de lo cubano, de sus poetas, de la nostalgia, de ‘aquellas sombrías nochebuenas en Jacksonville’. Tanto mis dos hermanas como yo fuimos educados por nuestra madre en esa tradición.8 Con independencia del estudio de los giros verbales de la oralidad lezamiana, la comparación de estas dos intervenciones, una ubicada en el concepto Paradiso y la otra en José Lezama Lima por José Lezama Lima, nos transmiten notables conocimientos extra-literarios cuando advertimos que las causas que las originan son disímiles: en la de 1969 el propósito inicial es explicar el proceso creativo de Paradiso (1966), en la de los años setenta aludir a cómo acogió su familia su decisión poética. Dos circunstancias distintas que Lezama ha igualado en el tiempo, y que sólo vistas en su relación textual en el Diccionario, nos inducen a una exégesis que no
hubiera sido factible desde la desconexión de los textos. Del examen y cotejo de ellos podemos inferir que Lezama equiparaba el destino de su vida al acto creador de Paradiso (1966). Esta verificación nos remite a su vez a otro episodio de la vida de Lezama, el de aquellas palabras de su madre: […] aquella imagen patriarcal nos dio una unidad suprema e instaló en Mamá la idea de que mi destino era contar la historia de la familia. Tú tienes que ser el que escriba, decía ella, tú tienes que.9

Descubrimos entonces que lo que en un primer instante podía resultar tautológico, luego es la clave de un nuevo saber.
Aunque para J. L. L. definir es cenizar, toda su obra, incluyendo sus disertaciones10 y entrevistas, se origina y desarrolla desde el concepto. Uno de sus Cuadernos de Apuntes-Diario nos revela cómo su poesía también empezaba a formularse, más que por una idea, por un concepto. Los apuntes previos a la escritura del poema Dador (1960) no sólo constatan este hecho, sino que desvelan que este poema fue concebido al aplicar Lezama el primer esquema del sistema poético: el Gráfico de una concepción del mundo.11 Con el subtítulo de Desarrollo del poema había anotado:

Proemio[.][12]
x La hybris (lo enigmático egipcio)
x El cultivo del mijo, pres[t]igio de la mano izquierda y el c[ó]mputo por seis (China)
x Existo, luego soy (mundo griego)
x soy, luego existo (mundo cristiano del absurdo)
x Germen (existir) hacia la muerte, el ancestro[,] voracidad de prot[o]plasma
x acto (ser) hacia la participación, el t[á]natos, [sic]
Desarrollo lineal y esférico 13
x Met[á]fora (sustitución del ser)
x participación (sustitución del ser)
x [É]xtasis de participación en lo homogéneo (muerte)
x Para[í]so (mundo fuera del tiempo)
⎯⎯⎯⎯
x (Mundo errante anterior a la met[á]fora)
x La duda hiperbólica cristiana
x La mentira primera de los griegos
x Apariencia. Arte como ilusión óptica, necesidad de perspectiva y de error
x La voluntad de morir cristiana y el despertar griego.
x Alusión al concepto de Nie[t]zsche que el Anti Cristo [sic] era Dionisos
x La embriaguez oscura a la alemana
x La embriaguez evidente del católico: La revelación
x El cristiano busca la inocencia y el griego el canto. En el primero los animales se acercan al hombre
por la inocencia; en el segundo, por el don órfico, por el canto.
x Huida de los temas dialécticos: rapto.
x Huida a Montego Bay [14]
x Regreso y toma de posesión del paisaje natural
x Venturas criollas [15]

x Amigos
x Variaciones de venturas criollas
⎯⎯⎯⎯
I Mundo errante anterior a la metáfora
II [É]xtasis de participación en lo homog[é]neo (muerte)
III Mundo fuera del tiempo (Para[í]so)16

Lezama al ampliar en el poema el significado de estos conceptos, nos muestra de una manera excepcional, el proceso de su creación. Asistimos a una de las peculiaridades más acuciantes de su estilo: la escritura de la poesía como prosa, o la realización de la prosa como poesía. Resaltan ya en los primeros versos la imbricación de estas propiedades

¿Lo híbrido sigue el rastro del mijo o de la centifolia?
¿Su costumbre, perro estacionado en propio aro,
requiere las dinastías dormidas o los desafíos
de las cenizas sobre la caparazón de la tortuga?
Raspar es el signo del pincho encandilado
y sus decisivas exigencias de bozal pedigüeño,
y de pronto la ceniza se hincha en la pechuga
gastada, y restriega el nacimiento de los párpados
de colores, y el misional, egipcio insecto.
La hilacha de la mujer persiste en la hidrópica ceniza,
y ahora la mujer reemplaza a la hinchazón de las patas
cruzadas del antílope con sucio lácteo matronal.
El cultivo del mijo y el cómputo por seis van entrando
en el nido de bambú que huye del río y las sumergidas
lunas reapareciendo en las escaleras de las chimeneas,
cuando el humillo de la ternera escribe en el semisueño
de los coperos dictando.17

Estamos ante un texto esencialmente conceptual que podríamos asumir también como prosa rompiendo la versificación. El Diccionario contiene infinidad de ejemplos que, en el campo de la prosa, podrían llevarnos conceptualmente a la dimensión del poema. Lezama sugería esta polifuncionalidad de su imagen en el capítulo XIV de Paradiso (1966) al desglosar el terrorismo nominalista:

(Fijemos ahora el inocente terrorismo nominalista. Oppiano, de Oppianus Claudius, senador estoico; Licario, el Ícaro, en el esplendor cognoscente de su orgullo, sin comenzar, goteante, a fundirse.18

Asimismo es inevitable en Lezama presentir la poesía en la prosa. Un ejemplo, entre muchos, es su Carta a Cleva Solís (1967), la cual puede ser leída como epístola, cuento o verso libre en las coordenadas del poema Dador (1960). El estilo lezamiano proclama la identificación de los géneros. Se siente en sus párrafos al precursor de un vanguardismo donde la metáfora y la imagen trascienden lo morfológico19. La estancia de Juan Ramón Jiménez en Cuba había incentivado, con su obra y presencia, esta aptitud. El 15 de noviembre de 1939 Lezama consignó en uno de sus Diarios esta reveladora anécdota:

Recuerdo haberle oído a Juan Ramón Jiménez la siguiente distinción muy valiosa. Hablábamos de ciertos escritores que llevan a la prosa la aparente libertad del poema sin darle mucha importancia a lo que decía, deslizó algo que no se debe olvidar:

-La prosa necesita una vulgaridad… más elevada.20

En trabajos de la talla de El guardián inicia el combate circular (1945)21 Lezama quiso aceptar el reto de su maestro22. Tampoco pudo eludir en las dedicatorias de los libros23 -la cuales cultivó casi como un género literario- esta facultad inherente a su expresión. Dónde está el narrador o el poeta en las efusivas líneas que firmó al regalar el libro Analecta del reloj (1953) al poeta Eliseo Diego y su esposa:

Para Bellita y Eliseo Diego:

Bellita, dama robusta, como aparece en una medalla [s]iracusana;
criolla romana, augura sus tres hijos en un caballo de mármol.
Alisando sus secuencias hermosas, el dictado de Eliseo,
fragua un chocolate criollísimo, dividiendo lentamente las sílabas de una arenga de Clodobeo [sic].
Bellita, dama robusta, desdeñosa de los cisnes y del arrogante azor,
habanera de la taza china para el chocolate arcediano,
va distribuyendo por la majestuosa casa las metáforas de Eliseo,
y así Elí, en sus hermosas secuencias, como el dormido pastor,
ha creído suavemente que la alianza de la familia sea una metáfora.
Despierta, viendo c[ó]mo Bellita, criolla robusta, impulsa a sus tres hijos por la granja;
oyendo c[ó]mo un amigo le dice: su verso tiene lo que Casiodoro de la Reina,
llamaba la tonalidad en la unidad.24

Los que pretendan estudiar su obra sin tener en cuenta su polimorfismo, la constante ruptura de sentidos para producir la metamorfosis de estilo, dejarán fuera el espacio donde Lezama hizo de la imaginación un lenguaje, otro idioma. De ahí que el Diccionario recoja la proliferación formal de Lezama para dar las múltiples facetas de su lirismo seductor y extrañante con una sistematización del concepto que hiciera ver, en los cambios o
variaciones de su naturaleza, la continuidad de un pensamiento vital y creador. Las diversas fuentes bibliográficas que se citan en los casos correspondientes, preparan y facilitan el camino de la edición crítica de las obras completas de Lezama. Baste mencionar el ensayo La intelligentsia se defiende contra el poder25 del que hemos localizado versiones en uno de los diarios de Lezama26, en el libro Tratados en La Habana (1958)27 y en La cantidad hechizada (1970)28. Pudiéramos señalar otros muchos casos en los que la elaboración del Diccionario ha contribuido a fijar los vasos comunicantes de la producción literaria de Lezama29.

Otra de las especificidades de este Diccionario es el desarrollo de la temática del bestiario en Lezama. Esta singularidad nos ha concedido curiosas deducciones como es la influencia en él del bestiario de Lautréamont. En uno de sus Cuadernos de Apuntes-Diario, Lezama había plasmado su fascinación ante el mundo animal de los Cantos de Maldoror:

Ver-(muy interesante) Lautr[é]amont p[á]g 147 (subrayado)
Animales de Lautr[é]amont: el puerco, el tiburón[,] el anarnak groe[n]landés (p[á]g 152), la
escolopendra [30] ‘la belleza fantástica de sus patas innumerables’= [sic]
Ver p[á]g 157 Laut.31

Un secreto homenaje a este escritor francés parece estar en la novela Oppiano Licario (1977) al recrearse el onírico combate que Foción sufre con el escualo desde el demonismo del pez. No olvidemos que el propio Lautréamont fue acusado de diabólico, y que en uno de los pasajes de su obra contempla a unos marineros náufragos atacados por tiburones para después aparearse con el más horrendo de todos ellos. También habrá un componente de cópula en el relato de Lezama32. Previo a la agresión del tiburón, narra en el capítulo IX:

El tiburón es el demonio guardián del agua, los temerarios que se pasean por el paraíso acuoso o no son mirados, o si lo son, la mirada es irrepetible, es más rápido su poder destructor que la rapidez de su mirada. Entre esa familia y el hombre existe un combate que no se extingue […]33

Así, los criterios de elección del concepto nos han hecho acceder a los paradigmas o coordenadas culturales que formaron a Lezama durante su vida. La evolución sistematizadora de su terminología por medio del Diccionario se diseñó con la siguiente organización:

– el concepto como una manifestación cifrada del pensamiento poético de Lezama;
– el concepto como potenciador del fragmento y totalidad de la obra de Lezama.

https://eiid.eu/library/books/tuculart-edition-book-024.pdf

DICCIONARIO. VIDA Y OBRA DE JOSÉ LEZAMA LIMA
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