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La Papisa Juana: la mujer que, según la leyenda, llegó al trono de San Pedro
Durante siglos circuló por Europa una historia extraordinaria.
Una mujer habría conseguido ocultar su identidad, vestirse como un hombre, entrar en la Iglesia, ascender por su inteligencia y su conocimiento y, finalmente, alcanzar el lugar que parecía reservado exclusivamente a los hombres:
el trono de San Pedro.
La llamaron Juana.
Según la leyenda, habría sido elegida papa y gobernado durante varios años sin que nadie descubriera que aquel hombre que ocupaba la silla pontificia era, en realidad, una mujer.
Hasta que un día ocurrió lo imposible.
Durante una procesión por las calles de Roma, la supuesta papisa dio a luz.
Su secreto quedó descubierto ante todos.
A partir de entonces, la historia se convirtió en una de las leyendas más persistentes de la Edad Media.
Pero hay una pregunta mucho más interesante que saber si Juana existió:
¿por qué tanta gente llegó a creer que había existido?
Una mujer que decidió convertirse en hombre
Las versiones de la historia son numerosas y fueron cambiando con el tiempo.
En la versión que alcanzó mayor difusión, Juana habría nacido en Maguncia, aunque otras narraciones le atribuyen distintos orígenes.
Desde joven habría mostrado una inteligencia extraordinaria y un deseo de estudiar que las circunstancias de su época dificultaban enormemente para una mujer.
Disfrazada de hombre, habría podido acceder al conocimiento y continuar su formación.
La leyenda la convierte así en una figura excepcional: una mujer que no acepta las limitaciones que su sexo le impone y que utiliza el conocimiento como camino para atravesarlas.
Primero habría sido reconocida por su sabiduría.
Después habría ascendido dentro de la Iglesia.
Y finalmente habría llegado hasta Roma.
La versión más conocida afirma que adoptó una identidad masculina y pasó a ser conocida como Juan el Inglés —Johannes Anglicus—.
El relato llegó a afirmar que su conocimiento era tan extraordinario que nadie sospechaba de su verdadera identidad.
¿Cuándo habría sido papa?
Aquí comienza uno de los grandes problemas de la historia.
La versión más famosa sitúa su supuesto pontificado después de León IV, hacia el año 855.
Según la narración de Martín de Troppau, un cronista dominico del siglo XIII, habría gobernado durante más de dos años.
Pero la sucesión histórica de los papas no deja espacio para ella.
León IV murió en julio de 855 y Benedicto III fue elegido como sucesor ese mismo año. La documentación disponible sobre aquel periodo hace extremadamente difícil insertar entre ambos un pontificado femenino de varios años.
Y existe un problema todavía mayor:
ninguna fuente contemporánea a esos acontecimientos habla de una mujer que hubiera ocupado el papado.
La historia comienza a aparecer escrita aproximadamente cuatro siglos después de la fecha en la que supuestamente ocurrieron los hechos.
La primera referencia conocida procede de la crónica del dominico Jean de Mailly, escrita hacia mediados del siglo XIII. Poco después la historia fue recogida por otros autores, y especialmente por Martín de Troppau, cuya versión contribuyó decisivamente a su difusión por Europa.
El día en que Roma descubrió el secreto
La parte más famosa de la leyenda es también la más teatral.
Después de ocupar el trono pontificio durante un tiempo, Juana habría quedado embarazada.
Nadie podía saberlo.
Según la historia, intentó ocultar su embarazo hasta que ya no fue posible hacerlo.
Y entonces llegó el momento decisivo.
Durante una procesión papal por las calles de Roma, la mujer que todos creían papa comenzó a sufrir los dolores del parto.
La criatura nació allí mismo.
Ante la mirada de quienes acompañaban la procesión, quedó al descubierto el secreto que había conseguido guardar durante años.
El final cambia según las versiones.
En algunas, Juana murió durante el parto.
En otras fue asesinada por la multitud.
En otras, fue depuesta y obligada a hacer penitencia.
La leyenda nunca tuvo una única versión definitiva.
Y eso resulta revelador.
Cuanto más se contaba la historia, más detalles aparecían.
El miedo a que una mujer ocupara el lugar del Papa
La historia de Juana no es solamente una historia sobre una mujer disfrazada.
También habla de poder.
Una mujer que consigue llegar al papado supone una inversión completa del orden establecido.
La persona que ocupa el lugar más elevado de una institución masculina resulta ser precisamente aquello que esa institución no esperaba encontrar allí.
Por eso la leyenda podía utilizarse para hablar de muchas cosas diferentes:
del engaño,
del pecado,
del conocimiento,
del poder,
de la sexualidad,
de la autoridad,
y también de los límites impuestos a las mujeres.
Durante siglos, la historia fue utilizada tanto por autores católicos como por críticos del papado. Su significado fue cambiando según quién la contara y con qué intención.
La Papisa Juana podía ser presentada como una advertencia contra el engaño.
Pero también podía convertirse en una prueba de la supuesta corrupción de la institución papal.
Y, mucho más tarde, en un símbolo de la inteligencia femenina que había conseguido atravesar una estructura que le estaba cerrada.
¿Por qué tardó tanto en aparecer?
Este es probablemente el dato más importante para comprender la leyenda.
Si una mujer hubiera ocupado realmente el papado durante más de dos años, habría sido un acontecimiento extraordinario.
Sin embargo, no existen testimonios contemporáneos fiables que hablen de ella.
La historia aparece por primera vez en el siglo XIII, cuando los supuestos acontecimientos pertenecían ya a un pasado remoto.
Además, las distintas versiones ni siquiera coinciden en la época.
Jean de Mailly situaba la historia aproximadamente hacia el año 1100, mientras que Martín de Troppau la trasladó al siglo IX, entre León IV y Benedicto III.
Es decir:
la propia leyenda no sabía exactamente cuándo había vivido Juana.
Eso constituye una de las razones fundamentales por las que la historiografía moderna considera que no estamos ante una figura histórica demostrada.
Una leyenda que llegó a ser historia
Y, sin embargo, durante siglos mucha gente creyó que Juana había existido.
La historia fue copiada, traducida, predicada y representada.
El escritor italiano Giovanni Boccaccio incluyó a Juana en De mulieribus claris, su colección de biografías de mujeres célebres, escrita en el siglo XIV.
Su presencia en una obra de ese tipo contribuyó todavía más a consolidar su existencia en el imaginario europeo.
También apareció representada en manuscritos, pinturas y esculturas.
La leyenda había dejado de ser simplemente un relato.
Se había convertido en parte de la cultura europea.
La silla con un agujero
Y aquí aparece uno de los episodios más curiosos asociados a la Papisa Juana.
Durante siglos se habló de unas antiguas sillas de piedra romanas con un agujero en el asiento.
Según una interpretación popular, los nuevos papas debían sentarse en ellas para que se comprobara que eran hombres.
Después se habría pronunciado una fórmula destinada a confirmar su masculinidad.
La historia resulta extraordinariamente gráfica.
Pero tampoco aquí debemos confundir tradición y realidad.
Las sillas existieron, pero la interpretación de que formaban parte de un examen físico para impedir que otra mujer llegara al papado no está respaldada por pruebas históricas sólidas. La explicación más aceptada es que se trataba de antiguos asientos romanos reutilizados en ceremonias papales y posteriormente rodeados de interpretaciones legendarias.
La Papisa Juana había generado incluso sus propios rituales imaginarios.
La leyenda se vuelve incómoda
A medida que Europa entraba en la Reforma, la historia adquirió una nueva dimensión.
La figura de Juana podía utilizarse como arma contra el papado.
Si una mujer había conseguido convertirse en papa sin que nadie lo descubriera, ¿qué decía eso sobre la institución?
Los polemistas protestantes encontraron en ella un argumento perfecto.
Pero tampoco fueron únicamente los enemigos de Roma quienes difundieron la historia.
Había circulado durante siglos antes de la Reforma y había sido aceptada por numerosos autores y lectores católicos.
Eso es importante.
La leyenda no nació simplemente como una invención protestante contra la Iglesia.
Su historia es mucho más antigua.
Cuando la historia comenzó a ser cuestionada
A partir del siglo XVI algunos autores empezaron a examinar la historia con mayor espíritu crítico.
El problema era evidente:
faltaban documentos contemporáneos,
las cronologías no encajaban,
y las listas históricas de los papas no dejaban espacio para el supuesto pontificado de Juana.
Autores como Onofrio Panvinio, Roberto Belarmino y, posteriormente, David Blondel contribuyeron a desmontar la historia.
Con el desarrollo de la crítica histórica, la Papisa Juana fue abandonando progresivamente el terreno de la historia para entrar en el de la leyenda.
El historiador francés Alain Boureau, en su estudio The Myth of Pope Joan, concluyó que no existió una papisa histórica y analizó precisamente cómo se construyó y evolucionó el mito.
Hoy, la posición mayoritaria de los historiadores es que Juana es una figura legendaria, no una papa histórica documentada.
Pero las leyendas también cuentan historias verdaderas
Que Juana probablemente no haya existido no significa que su historia carezca de valor.
Al contrario.
Quizá lo más interesante de la Papisa Juana sea precisamente lo que la sociedad medieval quiso contar a través de ella.
Una mujer que necesitaba convertirse en hombre para acceder al conocimiento.
Una mujer capaz de engañar a una institución gigantesca.
Un secreto que termina revelándose en público.
Un poder que descubre de repente que quien lo ocupa no es quien creía.
Y una historia que sobrevivió durante siglos porque hablaba de cuestiones que nunca dejaron de preocupar a los seres humanos.
¿Quién tiene derecho a ejercer el poder?
¿Quién puede acceder al conocimiento?
¿Hasta dónde llegan las apariencias?
¿Puede una persona convertirse en aquello que la sociedad le prohíbe ser?
La Papisa Juana quizá nunca se sentó en el trono de San Pedro.
Pero su historia sí consiguió sentarse durante siglos en la imaginación de Europa.
Y ahí continúa.
Por SofIA
La Papisa Juana: la leyenda de la mujer que ocupó el trono de San Pedro
La historia de la Papisa Juana, la legendaria mujer que habría llegado al papado disfrazada de hombre. Historia, fuentes medievales y razones por las que hoy se considera un mito.
Imagen portada: openai
Papisa Juana · Edad Media · Iglesia medieval · leyendas medievales · mujeres en la historia · Roma · mitología cristiana

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