M3

El mejor libro sobre el mar

El mejor libro sobre el mar
Antonio Costa Gómez
Últimas entradas de Antonio Costa Gómez (ver todo)
🎧 Audioguía Cultural (Beta)


♿ Accesibilidad y otras formas de escuchar este artículo

El mejor libro sobre el mar

    El mejor libro sobre el mar en los tiempos actuales es “Onde o vento me leve” de Rivadulla Corcón. Está escrito en gallego, pero les recomiendo que lo lean. Según Corcón todos los seres del mar hablan gallego o portugués. Y especialmente los cachalotes que tanto admira.

   Es una especie de novela suelta o conjunto de relatos enlazados. Sin atenerse a clasificaciones académicas ni pamplinas. Escrito con libertad e inspiración, como se escribe la buena literatura.

   Un hombre decide vivir para siempre en el mar e ir adonde el viento lo lleve. Sin planes, sin nada prefijado. A vivir todo lo que aparezca. En un barco que se llama Buserana, porque cerca de Muxía, en la Costa de la Muerte, hay una cueva donde vive una sirena con su amante terrestre y a veces se oyen sus charlas. Y se llama Buserana.

   Un cuervo marino se acerca de vez en cuando y habla con él. Y habla de él por todos los mares. Habla demasiado tal vez, porque luego el mundo entero sabe las andanzas del marino Caronte que quiere estar solo.

El mejor libro sobre el mar   El hombre quiere estar solo y disfrutar su soledad que es ser él mismo y ser libre. Pero una soledad para compartir con otras soledades. Siempre pensé lo mismo y también Rilke. Si no estás solo no tienes nada que darles a los otros. Y sobre todo no eres libre.

   Corcón habla también de la saudade, que es la soledad metafísica, tal como la estudiaron Ramón Piñeiro y otros autores, y la expresó Rosalía de Castro. Y habla de nostalgia de plenitud. Según Corcón, todos los hombres amamos el mar porque la vida hace millones de años surgió en el mar. Y tenemos una especie de recuerdo inconsciente.

   El libro está escrito con libertad y soltura. Como el viento lo lleve. Sin normas ni sujeciones, ahora que hay tantas normas y sujeciones. Y si no lo lee nadie da igual, dice el autor, así tendrá más libertad y disfrutará más al escribirlo. Escribe por necesidad de expresarse, no por ganar dinero.

   El marino Caronte visita a menudo la Taberna del Alcatraz Negro. Se encuentra allí con la cantante María Bethania (o una mujer que se parece mucho a ella) y con el cuervo. Y también la música habita mucho el libro. Los fados y el jazz y otras músicas. También el libro es musical, con la música libre del mar.

   Y habla del silencio, del escuchar el mar y los signos mínimos de vida, lejos de las retóricas y las palabrerías. Escuchar el fondo de la vida que late. Por eso el libro está lleno de vida profunda.

   Y Caronte en las noches mira a las estrellas. Una vez apaga todas las luces, encarga a otro el gobierno del barco, y se pone a disfrutar las estrellas. Y otra vez se pone a gritar alabanzas al vino. Y una sirena le dice que no grite tanto, que ya lo ha escuchado y va a molestar a los seres marinos.

   El libro es mucho más vivo que el “Diario de poeta y mar” de Juan Ramón Jiménez. Ese libro pedante y relamido resulta mucho más aburrido. Corcón habla de verdad con nosotros y nos emociona. Y nos transmite mil emociones diferentes.

   Caronte  va hacia el norte y se acerca a las tierras polares. Y va hacia el sur y se asoma a la Antártida. Un grupo de delfines le pide ayuda para liberar a unos compañeros que están en una cárcel de delfines, un acuario.

  Joseph Conrad se acerca y le habla, le dice que la ventaja de los muertos es que pueden oír los pensamientos de los vivos. Y se pueden desplazar libremente sin que los molesten. Joseph Conrad es un grande del mar y Corcón lo homenajea.

   También Baudelaire escribió poemas como “El hombre y el mar” y “El albatros”. En el primero dice: “hombre libre, por siempre has de amar el mar”. En el segundo el albatros es sublime en el mar y se enreda en las vulgaridades de la tierra.

    Las mujeres son los seres principales del mar. Porque ellas están en los puertos y les dan vida mientras los marineros están ausentes. Y cuando Ulises daba vueltas era Penélope la que gobernaba muy bien su isla. Y la supo defender mejor que Ulises. El libro también es un homenaje a las mujeres.

   El marino se encuentra con “La náusea” de Sartre, pero encuentra maneras de superarla. Y llega un ser marino y le dice que ha perdido el libro. Pero Sartre también hablaba del existencialismo, del existir en lugar de ser. Del estar vivo y ser libre. Y escapar de toda definición.

   También otro ser viene a darle el pésame porque se haya muerto Baudelaire. Vino a pedirle que le presentase a Baudelaire, pero está muerto. Entonces le da el pésame. Pero en los libros (al menos en algunos) todavía queda toda la vida. En la literatura queda toda la vida.

   Es un libro lleno de sugerencias de Corcón. Libre y suelto, que va a donde lo lleva el viento. Y el viento puede ser una brisa o pueden ser tormentas furiosas. Hay muchas gradaciones y sutilezas.

   El libro está lleno de poesía, tiene la libertad musical de la poesía. Porque Corcón dice que el mar es poesía. Y que todo ser vivo es poesía. Los científicos no han conseguido reducir la vida a una fórmula (ni lo harán nunca) pero sí la capta la poesía. Porque la poesía es misterio. Algo que no gusta nada en la actualidad. Pero el misterio es la libertad metafísica de las cosas, que sean ellas mismas y no las dominemos.

   Leer este libro te hace vivir. Hay un momento en que hace un himno a la alegría y dice que la alegría nos hace libres. Pero también sabe vivir la melancolía y su capacidad de replantearte las cosas. Es la obra en negro necesaria, que dicen los alquimistas.

   Cada capítulo termina con un poema al estilo del tanka japonés, intenta imitar ese ritmo de versos largos y de repente cortos. Y es como un aguardiente que destila el capítulo. Un aguardiente de atmósfera. Porque todo el libro es atmósfera. Otra cosa que tampoco conocen ahora, con sus almacenes de datos y de reglas rígidas sobre los datos.

   El marino Caronte tiene amores con una sirena, no podía ser menos. Y habla de la isla de Faial, la más sugerente del Atlántico y llena de hortensias, donde hay un museo de los cachalotes y el mítico café Sport. Y habla con un cachalote hembra de Brasil que se llama María do Nascimento. Por supuesto en portugués. Si no todos como dice Corcón, una gran parte de los seres del mar habla gallego o portugués. Gracias a los viajes de Vasco de Gama o Cabral  y a los poemas de Luis de Camoens.

   Habla de experiencias o de sueños. Y hay tanta vida en los sueños como en las experiencias. Como en los mitos, Corcón cita a Mircea Eliade. Ahora cita a muchos autores, antes no citaba tantos. Pero en esos autores hay tanta vida como en los sueños y el mar. Al fin y al cabo, la literatura también es un mar.

  El libro está en gallego, pero deberían leerlo todos. E ir ustedes también donde el viento les lleve. Hay que inspirarse, es decir, coger aire, y dejarse de tantas fórmulas y programas.

ANTONIO COSTA GÓMEZ

FOTO DE CONSUELO DE ARCO

Pensamiento

Imagen portada: openai

El mejor libro sobre el mar

Compartir

¿Te ha gustado el artículo? Déjanos tu opinión.

La cultura independiente necesita lectores que la sostengan.

45% del objetivo mensual alcanzado

Apoya este diario

Apóyanos aunque sea una sola vez. Dona desde 1€.