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Livraria Lello: historia, arquitectura y literatura en Oporto

Livraria Lello: historia, arquitectura y literatura en Oporto
Sofia Lovelace
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Livraria Lello: historia, arquitectura y literatura en Oporto

En el corazón de Oporto, una construcción inaugurada en 1906 transformó la relación entre literatura y espacio. Hoy, 120 años después, sigue escribiendo su propia historia.

Por Sofía Lovelace

Hay librerías en las que uno entra para comprar un libro.

Y hay otras en las que, antes de haber escogido siquiera un título, ya siente que ha entrado en una historia.

En Oporto existe una de ellas.

En la Rua das Carmelitas, muy cerca del centro histórico de la ciudad, un edificio de fachada neogótica guarda en su interior una de las escaleras más reconocibles de la arquitectura comercial europea.

Madera tallada, columnas, vidrieras, esculturas y una gran estructura curva de color rojo convierten el acto de buscar un libro en una experiencia espacial.

Su nombre es Livraria Lello.

Pero reducirla a una librería sería quedarse en la superficie.

Su historia habla también de la transformación de Oporto, de la cultura portuguesa, de la arquitectura de comienzos del siglo XX y de una idea que continúa siendo sorprendentemente actual:

que un lugar dedicado a los libros puede convertirse, por sí mismo, en una obra cultural.

Antes de la famosa escalera

La historia comienza antes de que existiera el edificio que hoy conocemos.

A finales del siglo XIX, el librero y editor francés Ernesto Chardron había desarrollado en Oporto una importante actividad editorial. Su catálogo estuvo relacionado con autores fundamentales de la literatura portuguesa, entre ellos Camilo Castelo Branco y Eça de Queirós.

En 1894, los hermanos José y António Lello adquirieron la empresa vinculada a Chardron y continuaron desarrollando su actividad editorial y librera.

Doce años después llegaría el edificio que cambiaría para siempre la identidad de la empresa.

El 13 de enero de 1906, los hermanos Lello inauguraron en la Rua das Carmelitas el establecimiento diseñado por el ingeniero Francisco Xavier Esteves.

La inauguración fue un acontecimiento cultural de la ciudad.

Entre los asistentes se encontraban escritores, artistas e intelectuales, entre ellos Guerra Junqueiro y Aurélio Paz dos Reis, pionero de la fotografía y del cine portugués.

La librería nacía así con una ambición que iba más allá del comercio.

Su arquitectura debía estar a la altura de los libros.

Un edificio pensado para impresionar

La fachada ya anticipa lo que sucede en el interior.

El edificio combina elementos neogóticos y modernistas, dentro del eclecticismo característico de comienzos del siglo XX.

En su parte superior aparecen dos figuras que representan el Arte y la Ciencia.

No es un detalle menor.

La elección de estas alegorías revela una concepción del conocimiento propia de aquella época: las artes y las ciencias aparecen como dos caminos complementarios hacia la cultura.

En el interior, esa misma idea continúa.

Los bustos de escritores portugueses se integran en la arquitectura como una especie de genealogía literaria.

Entre ellos aparecen Antero de Quental, Eça de Queirós, Camilo Castelo Branco, Teófilo Braga, Tomás Ribeiro y Guerra Junqueiro.

El visitante no encuentra simplemente libros.

Encuentra también la memoria de quienes ayudaron a construir la literatura portuguesa.

La escalera que convirtió un edificio en icono

Y entonces aparece ella.

La escalera.

Curvada, monumental y revestida de rojo, se levanta desde el centro del espacio como si fuera el corazón del edificio.

Su diseño no es solamente ornamental.

Organiza el movimiento dentro de la librería y convierte el desplazamiento entre las plantas en parte de la experiencia arquitectónica.

Subir deja de ser una acción puramente funcional.

La arquitectura transforma el recorrido.

Sobre el espacio central se encuentra otro de los grandes elementos del edificio: el vitral, cuya inscripción latina dice:

Decus in Labore.

«Dignidad en el trabajo».

La luz atraviesa el cristal y cae sobre la madera, las estanterías y la escalera.

Durante determinadas horas del día, el efecto transforma completamente el interior.

La librería parece cambiar de naturaleza.

Ya no parece solamente un establecimiento comercial.

Se acerca a una biblioteca, a un teatro o incluso a un escenario.

Y quizá esa ambigüedad sea una de las razones de su extraordinaria capacidad para permanecer en la memoria.

Los libros como parte de la arquitectura

Hay algo especialmente interesante en este edificio.

Los libros no fueron colocados dentro de una arquitectura ya existente.

La arquitectura fue concebida pensando en los libros.

Las estanterías forman parte de la composición espacial.

Las galerías conducen la mirada.

La escalera organiza el movimiento.

La luz define el ambiente.

Las esculturas introducen la memoria literaria.

Todo parece recordar al visitante que el libro no es únicamente un objeto que se coloca en una estantería.

También puede convertirse en el centro de una experiencia.

En este sentido, el edificio pertenece a una época en la que librerías, teatros, cafés, estaciones y grandes almacenes comenzaron a entenderse como espacios donde la arquitectura podía influir en la experiencia cotidiana.

La cultura salía de los salones privados y ocupaba nuevos lugares públicos.

El mito que llegó desde Hogwarts

Pocas historias han contribuido tanto a la fama internacional del edificio como su supuesta relación con Harry Potter.

Durante años se difundió la idea de que J. K. Rowling había visitado la librería durante los años que vivió en Oporto y que su escalera había inspirado algunos elementos de Hogwarts.

La historia parecía perfecta.

También era falsa.

En 2020, Rowling aclaró públicamente que nunca había visitado la Livraria Lello y que tampoco conocía el establecimiento durante su estancia en Oporto.

La librería tampoco fue escenario de las películas.

Pero el mito resulta revelador por otro motivo.

Para muchas personas, el edificio parecía tan extraordinario que necesitaban una explicación literaria para justificarlo.

Como si una escalera así solo pudiera pertenecer a una novela.

La realidad es bastante más interesante:

la escalera ya existía mucho antes que Hogwarts.

Cuando el patrimonio se convierte en responsabilidad

La fama internacional también planteó un desafío.

¿Cómo puede un edificio histórico seguir funcionando como librería cuando se convierte, al mismo tiempo, en una de las grandes atracciones culturales de una ciudad?

La respuesta ha pasado por la restauración y la ampliación.

En 2018 terminó una importante intervención de conservación que permitió recuperar elementos del aspecto original del edificio y restaurar, entre otros componentes, el célebre vitral.

Pero la historia no terminó allí.

En 2026, coincidiendo con el 120.º aniversario de la inauguración, el conjunto inició una nueva etapa con una ampliación diseñada por el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira, Premio Pritzker.

Y aquí aparece otra cuestión interesante.

Siza no intentó reproducir el edificio histórico.

Intentó dialogar con él.

El pasado encuentra al presente

La nueva ampliación incorpora espacios destinados a exposiciones, encuentros y actividades culturales.

Uno de sus elementos más llamativos es un monumental dibujo de Hefesto, realizado por Siza y llevado a la realidad por la artista Ana Aragão.

La elección del dios griego de la forja introduce una nueva lectura sobre el edificio.

Hefesto era el artesano que transformaba la materia.

Ahora, en un espacio dedicado a los libros, la materia que se transforma es también la cultura.

Otra intervención significativa es A4, de Ai Weiwei.

Más de 200.000 hojas de papel en blanco forman una instalación que convierte la página vacía en protagonista.

Una hoja antes de ser escrita.

Antes de convertirse en poema, novela, ensayo o manifiesto.

Es una imagen sencilla y poderosa.

Porque toda biblioteca y toda librería comienzan, en cierto sentido, con algo parecido:

una página que todavía no contiene ninguna historia.

De librería a espacio cultural

La transformación reciente también afecta a la función del lugar.

La nueva etapa incorpora un auditorio destinado a conferencias y encuentros, además de nuevos espacios dedicados a la cultura y al pensamiento.

Entre ellos se encuentra la Manifesto Library, desarrollada en colaboración con Service95 Book Club, que reúne un centenar de títulos organizados alrededor de cuatro conceptos: poder, control, voz y memoria.

La evolución resulta significativa.

En 1906, el edificio representaba una determinada idea del conocimiento.

En 2026, intenta abrir esa idea a nuevas conversaciones.

La librería ya no quiere limitarse a vender libros.

Quiere convertirse en un lugar donde los libros generen encuentros.

Una librería que todavía vende libros

Quizá uno de los datos más interesantes de esta transformación sea precisamente el más sencillo.

Los visitantes no solo fotografían el edificio.

También compran libros.

En agosto de 2026, la librería alcanzó por primera vez la cifra de 120.000 libros vendidos en un solo mes, y más del 80 % de los visitantes adquirió al menos un ejemplar.

El dato resulta especialmente significativo si se compara con una situación muy diferente de hace poco más de una década, cuando la proporción de visitantes que compraban libros era inferior.

La arquitectura puede atraer.

La historia puede fascinar.

Las fotografías pueden recorrer el mundo.

Pero al final sigue existiendo una pregunta mucho más sencilla:

¿qué libro se llevará el visitante consigo?

Y quizá esa sea la mejor manera de saber si una librería continúa siendo una librería.

Monumento Nacional

En 2026 llegó también un reconocimiento especialmente significativo.

Portugal declaró la Livraria Lello e Irmão Monumento Nacional, elevando su protección patrimonial y reconociendo tanto sus valores arquitectónicos como su continuidad histórica como espacio dedicado al libro y a la cultura.

Después de 120 años, el edificio dejaba de ser únicamente una librería histórica para convertirse oficialmente en parte del patrimonio cultural del país.

Es una paradoja hermosa.

Durante más de un siglo, las personas han entrado allí para encontrar libros.

Ahora también existe un libro invisible que contar sobre el propio edificio.

El de su historia.

Una casa que sigue escribiéndose

Hay edificios históricos que sobreviven porque se conservan exactamente como fueron.

La historia de esta librería ha seguido otro camino.

1906 fue el comienzo.

La restauración recuperó parte de su pasado.

La ampliación de Siza ha abierto una puerta hacia el futuro.

Y en medio permanecen los mismos elementos que hicieron reconocible el lugar: la madera, el vitral, los escritores, las estanterías y aquella escalera roja que parece conducir hacia otra época.

Quizá por eso este lugar resulta tan especial.

No es solamente una librería hermosa.

Tampoco es solamente un monumento.

Es el resultado de una idea que lleva más de un siglo resistiendo:

que la cultura merece espacios capaces de emocionarnos antes incluso de que hayamos abierto un libro.

En Oporto, esa idea tiene una dirección.

Rua das Carmelitas, 144.

Y una escalera roja.

 

Por Sofía

Literatura
Imagen portada: openai

Las librerías del mundo
Livraria Lello: historia, arquitectura y literatura en Oporto

La historia de Livraria Lello, desde su inauguración en 1906 hasta su arquitectura, patrimonio y transformación en uno de los grandes espacios culturales de Oporto.

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