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Hala Sultan Tekke: la ciudad del cobre que adelantó dos siglos su historia

Hala Sultan Tekke: la ciudad del cobre que adelantó dos siglos su historia
Sofia Lovelace
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Hala Sultan Tekke: la ciudad del cobre que adelantó dos siglos su historia

Las excavaciones arqueológicas en Chipre han descubierto edificios y cerámicas de los siglos XVII al XV antes de nuestra era. El hallazgo permite reconstruir los primeros pasos de una ciudad que llegaría a convertirse en uno de los grandes centros comerciales del Mediterráneo antiguo.

En la costa meridional de Chipre, junto a las aguas salinas del lago de Lárnaca, hubo una ciudad que mantuvo relaciones comerciales con territorios separados por miles de kilómetros. De sus talleres salía cobre procedente de las montañas de Troodos, mientras sus embarcaciones y comerciantes participaban en una red de intercambios que conectaba el Mediterráneo oriental con regiones tan distantes como Cerdeña, Afganistán, India y Nubia.

Su nombre era Hala Sultan Tekke, también conocida como Dromolaxia-Vyzakia. Durante la Edad del Bronce fue uno de los centros urbanos y portuarios más importantes de Chipre. Ahora, una nueva campaña arqueológica ha permitido retroceder aún más en su historia.

Los trabajos realizados durante 2026 han sacado a la luz restos arquitectónicos y cerámicas pertenecientes a los siglos XVII, XVI y XV a. C. Se trata de la evidencia más antigua de ocupación urbana documentada hasta ahora en las excavaciones dirigidas por la misión sueca. Hasta este descubrimiento, los edificios más antiguos identificados correspondían al siglo XIV a. C.

La diferencia no es menor: los nuevos hallazgos permiten adelantar hasta dos siglos la cronología conocida de la ciudad y ofrecen una perspectiva distinta sobre sus orígenes.

Una ciudad que nació junto al mar

El emplazamiento de Hala Sultan Tekke no fue casual. Hoy el yacimiento se encuentra junto al lago salado de Lárnaca, pero en la Antigüedad aquella zona estaba conectada con el Mediterráneo y ofrecía una bahía protegida, adecuada para el establecimiento de un puerto.

Esa posición geográfica acabaría convirtiéndola en un lugar estratégico para la navegación y el comercio.

La ciudad llegó a ocupar hasta cincuenta hectáreas, lo que la convierte, según el Departamento de Antigüedades de Chipre, en el mayor yacimiento conocido de la Edad del Bronce en la isla. Su desarrollo estuvo estrechamente relacionado con la explotación del cobre, un recurso fundamental para las economías de aquel tiempo.

En las montañas de Troodos se encontraban los minerales que alimentaban esta actividad. El mineral era transportado hasta la ciudad, donde se procesaba antes de salir por su puerto. Los arqueólogos han encontrado acumulaciones de escoria, mineral de cobre, hornos y crisoles que demuestran la importancia de la metalurgia en la vida cotidiana del asentamiento.

El cobre no era solamente una materia prima. Era una fuente de riqueza, una mercancía estratégica y uno de los motores de las relaciones entre comunidades muy alejadas.

El descubrimiento que cambia la cronología

La campaña de 2026 se desarrolló durante los meses de febrero, mayo y junio, con trabajos dirigidos por los profesores Peter M. Fischer, de la Universidad de Gotemburgo, y Teresa Bürge, vinculada a las universidades de Gotemburgo y Berna.

El equipo concentró parte de sus esfuerzos en el denominado Sector Urbano 1, donde aparecieron restos de edificios asociados a estratos arqueológicos intactos.

Este detalle resulta fundamental. En campañas anteriores se habían recuperado fragmentos cerámicos de épocas más antiguas, pero aparecían fuera de contextos de ocupación claramente asociados a esas fechas. Podían demostrar que determinados objetos habían llegado al lugar, pero no permitían asegurar que existiera entonces un asentamiento urbano en ese punto.

Los nuevos materiales se encontraban en capas arqueológicas identificables y pudieron relacionarse con estructuras arquitectónicas. De este modo, los investigadores han podido establecer una secuencia más segura de las primeras fases de ocupación.

La cerámica recuperada pertenece a distintas tradiciones de fabricación y decoración. Entre los materiales identificados figuran piezas de tipo Red-on-Red, Red-on-Black y White Painted, junto con otras producciones características de los primeros momentos de la Edad del Bronce tardía en Chipre.

En uno de los niveles también aparecieron recipientes White Slip I, cerámicas Base-ring I y piezas elaboradas con técnicas de decoración bicroma.

La ausencia de cerámica egea en esos estratos más antiguos constituye otro dato significativo. Según el Departamento de Antigüedades, los productos vinculados al mundo micénico alcanzaron una presencia mucho mayor en el asentamiento durante los siglos XIV y comienzos del XIII a. C.

Los objetos permiten así reconstruir no solo cuándo comenzó a crecer la ciudad, sino también cómo fueron cambiando sus contactos culturales y comerciales.

Un puerto conectado con cuatro continentes

La importancia de Hala Sultan Tekke se entiende mejor cuando se observa la procedencia de los materiales encontrados en el yacimiento.

Los intercambios alcanzaban territorios muy alejados entre sí. Desde Cerdeña llegaban productos vinculados a las culturas del Mediterráneo occidental. Desde el este, las redes comerciales conectaban con regiones de Afganistán e India. Al norte se documentan materiales relacionados con el ámbito báltico y, hacia el sur, con Nubia.

No significa que todas estas mercancías viajaran directamente entre sus lugares de origen y Chipre. Las rutas comerciales antiguas funcionaban mediante sucesivos intercambios, intermediarios y puertos que conectaban regiones distintas.

Hala Sultan Tekke formaba parte de ese sistema.

El cobre chipriota era una de las mercancías que alimentaban estas conexiones. Su exportación contribuyó a convertir la isla en un territorio de gran importancia económica durante la Edad del Bronce.

La ciudad no era, por tanto, un asentamiento aislado que producía para su propio consumo. Su actividad dependía de una red de relaciones que atravesaba el Mediterráneo y se extendía mucho más allá de sus costas.

El trabajo que continúa bajo la tierra

La investigación de Hala Sultan Tekke no se limita a la arquitectura y los objetos encontrados. El proyecto incorpora también estudios bioarqueológicos y técnicas de documentación digital.

Especialistas del Cyprus Institute han participado en el análisis de los restos humanos y en la documentación bidimensional y tridimensional de los materiales arqueológicos. Estos procedimientos permiten registrar estructuras, estudiar piezas sin dañarlas y conservar información que puede resultar decisiva para futuras investigaciones.

El cementerio del asentamiento constituye otra parte importante del proyecto. Sus tumbas y objetos funerarios ofrecen información sobre las prácticas de enterramiento, las diferencias sociales y las relaciones familiares de quienes vivieron en la ciudad.

La combinación de estos trabajos permite acercarse a Hala Sultan Tekke desde distintas perspectivas: cómo se construyó, qué producía, con quién comerciaba y cómo organizaba la vida de sus habitantes.

La ciudad prosperó durante aproximadamente cinco siglos. Su final llegó hacia el año 1150 a. C., cuando fue destruida y abandonada, en un periodo de profundas transformaciones que afectaron a numerosas sociedades del Mediterráneo oriental.

Las causas de aquellos cambios siguen siendo objeto de investigación.

Una historia que todavía está emergiendo

El descubrimiento de los edificios más antiguos no convierte a Hala Sultan Tekke en una ciudad nueva para la arqueología. Su importancia era conocida desde hace décadas. Lo que cambia ahora es la profundidad cronológica con la que podemos estudiar su desarrollo.

Los nuevos estratos permiten acercarse a una etapa anterior a su gran expansión comercial y comprender mejor cómo se produjo la transformación de un asentamiento temprano en un importante centro urbano.

La historia de las civilizaciones no siempre cambia mediante el hallazgo de una tumba monumental o de un objeto excepcional. A veces, un conjunto de muros, fragmentos de cerámica y capas de tierra cuidadosamente estudiadas puede modificar nuestra interpretación de varios siglos.

En Hala Sultan Tekke, esas huellas permiten retroceder hasta los primeros momentos de una comunidad que acabaría participando en una de las grandes redes comerciales del mundo antiguo.

Bajo la tierra de Chipre permanece todavía una parte de aquella historia. Y cada nueva excavación demuestra que el Mediterráneo de la Edad del Bronce fue mucho más interconectado de lo que durante mucho tiempo imaginamos.

Por Sofía

Fuentes

  1.  

    Las excavaciones de 2026 en Hala Sultan Tekke, Chipre, descubren edificios de hasta 3.700 años y adelantan dos siglos la historia de esta ciudad comercial.

Hala Sultan Tekke: la ciudad del cobre que adelantó dos siglos su historia

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