Emilia, La Esclava de Vesta

Emilia, La Esclava de Vesta

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Emilia, La Esclava de Vesta 

“Una vez Tulia dijo que la soledad no es una mujer vieja, como cree la mayoría, sino una mujer que aún no es vieja pero que ya no es joven. Las mujeres viejas ya han pasado por todo, tienen su forma particular de hacer, hacen oídos sordos al silencio. Las jóvenes están llenas de esperanza en que un día el silencio se llenará. Las mujeres que no son ni viejas ni jóvenes aún oyen el silencio bullir, pero saben que es imposible llenarlo. Donde más se amargan es en el silencio. La soledad es una mujer de mediana edad que sólo siente miedo al mirar hacia adelante y remordimientos al mirar atrás, y que además no tiene a nadie a quien contárselo”

De “La esclava de Vesta”, de Sherri Smith

 EL CULTO A  VESTA,  LA DIOSA HESTIA,  GRIEGA

La diosa griega Hestia era la diosa virgen del hogar, la familia y los asuntos domésticos y su deidad es el equivalente a la Vesta romana.
Hestia era hija de Cronos y Rhea y pertenecía a la familia de los Olímpicos, es decir a la familia de las doce deidades más importantes dentro de la mitología griega.
Hestia también era la diosa de los fuegos rituales y sagrados pues estaba consagrada al fuego. Era la diosa protectora del hogar y la familia y enseñó a la humanidad el arte de construir casas, pues el calor de su fuego permitía reunir a toda la familia en su entorno y por tanto también es diosa de la vivienda, los asuntos domésticos, los altares, las ciudades y los y estados.
Tenía reservado siempre un lugar en todas las casas y era la primera a la que se hacían las ofrendas en un banquete, acompañadas por la frase: ”Hestia viene primero” e iniciaban y terminaban los banquetes libando el vino dulce con miel en su honor.
A Hestia se la representaba con un velo, portando en una mano una antorcha y en otra un ramo de flores o un cuenco.

 ORIGEN DE LAS VESTALES

Las vírgenes vestales eran un conjunto de sacerdotisas cuya función principal constaba en mantener vivo el Fuego Sagrado de la diosa Vesta. Sus orígenes datan desde los inicios históricos romanos, cuando Roma no era ni una República ni un Imperio, sino una Monarquía dominada por los reyes etruscos

La Leyenda sobre la orden de las vestales, nos cuenta que fue creada por el héroe troyano Eneas, considerado padre del Imperio Romano, al ser el origen de los fundadores de Roma.

 Rhea Silvia la madre de Rómulo y Remo era una Vestal. Inconcebible, como puede explicarse esto si debían ser vírgenes. La leyenda nos cuenta que Rhea Silvia, fue obligada por su tío Amulio, que había ocupado el trono tras asesinar a su sobrino, que era el heredero legitimo al trono, y obligar a Rhea Silvia a convertirse en vestal, para asegurarse de que no tuviese descendencia.

Pero los dioses son benévolos y Marte, el dios de la guerra, se encargó de raptar y violar a Rhea Silvia, forzándola a mantener relaciones sexuales hasta que se quedó preñada y dio a luz a dos gemelos: Rómulo y Remo. Ante tal falta, Amulio ordenó que Rhea Silvia, fuese castigada según lo establecido, lo que suponía que debía ser enterrada viva y los recién nacidos asesinados.
Pero Marte protegió a sus hijos, haciendo que el encargado de asesinarlos, sintiese piedad por los gemelos y en vez de sacrificarlos los abandonó en las orillas del río Tiber. Marte, personificado en el río Tiber, los protege y deja a Rómulo y Remo al de cuidado de una loba, que los amamantó y rescata a Rhea Silvia, casándose con ella, para salvarla del enterramiento en vida.
Pasado el tiempo, Rómulo y Remo, crecieron y se presentaron en Alba Longa, la ciudad fundada por el hijo de Eneas: Ascanio y restablecieron en el trono a su abuelo: Numitor, que era el padre de Rhea Silvia.
Otranversión nos la ofrece Tito Livio, en su libro Ab Urbe

Amulio ordeno la matanza de Rómulo y Remo, pero el río Tiber había crecido y los soldados trataron de evitar el sacrifico de los gemelos, pensando que el agua y el fango los ahogarían. La loba sería una leyenda y lo cierto es que los gemelos, fueron recogidos por la prostituta Aca Laurentia, que estaba casada con el pastor Fáustulo, amamantándolo y cuidándolo a Rómulo y Remo. La leyenda de la loba que amamanta a los fundadores de Roma: Rómulo y Remo, surgió del hecho de que la palabra lupa significa en latín loba, pero también significa prostituta.

  LA SELECCIÓN DE LAS VESTALES

vestal niñaLas Vestales eran seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años y debían ser: muy hermosas, vírgenes y de padre y madre reconocidos.
Las familias pugnaban porque sus hijas fueran elegidas vestales, pues significaba un gran reconocimiento y estatus  para la familia.
La elección se realizaba de seleccionando previamente a las aspirantes y después entre las cuatro aspirantes, se introducían en una vasija unas tablillas con los nombres de las aspirantes y el Pontífice Máximo sacaba una tablilla con el nombre de la elegida por la diosa, para ser Vestal.
Una vez que la candidata era seleccionada para Vestal, se le separaba de la familia y era llevada al templo, donde se producía la ceremonia de admisión como Vestal, que consistía en:
– Cortarle el cabello
– Suspenderla de un árbol, sin que tocase el suelo, como muestra de la ruptura e independencia con su familia.
– Vestirla de Vestal, con un velo en la cabeza y la entrega de una lámpara encendida.

Tras su elección, el Pontifex realizaba una ceremonia en el Templo de Vesta, pronunciaba las palabras: “Yo te tomo a ti, amada, para que seas una sacerdotisa de Vesta …,  luego le eran cortados los cabellos y era suspendida de un árbol a fin de dejar claro que ya no dependía de su familia, finalmente se le ponía un velo en la cabeza y se le entregaba una lámpara encendida. Tras ello el Pontifex la cogía de la mano y era llevaba al Atrium Vestae, la casa de las Vestales, situada en el Foro tras el Templo de Vesta.

Separadas de la familia a la que no volverían a ver más, eran llevadas a la Casa de las Vestales, donde iniciaban el aprendizaje: aprendían a leer, a conocer los nombres de los dioses y sus potestades, la forma de realizar los ritos, la compostura en los actos públicos y por supuesto el mantenimiento del fuego sagrado.

El servicio como vestal duraba treinta años, diez de los cuales estaban dedicados al aprendizaje, diez al servicio propiamente dicho y diez a la instrucción.
Transcurridos estos años podían casarse si lo deseaban, aunque casi siempre las vestales retiradas decidían permanecer célibes en el templo.

Vestal Ingreso

Las Vestales llevaban un velo en la cabeza y portaban una lámpara encendida entre las manos.

La vestimenta identificaba a las vestales y reflejaba su elevado rango dentro de la sociedad romana, para realzar el hecho utilizaban túnicas de lino blanco adornadas con una orla de púrpura.
Dentro de los distintivos que llevaban las vestales, uno de suma importancia, la vitta, que era banda que rodea la cabeza, hecha de lana con color blanco o púrpura, que servia para confinar las trenzas ( crinales vittae ). Era comúnmente utilizada como adorno por las mujeres pero en el caso de las vestales identificaba su posición sagrada en la sociedad y su condición virginal.

La vitta era lo primero de lo que debía despojarse a una vestal cuando rompía su voto de virginidad o abandonaba el sacerdocio, transcurridos los 30 años de servicio a Vesta. .
La vitta también era usada por los sacerdotes cuando realizaban la ofrenda de los sacrificios, por los profetas y poetas, por las estatuas de las deidades y por las víctimas de los sacrificios.
Vestales llevaba un infula, un suffibulum y palla. El infula Fue un largo tocado que cubría los hombros.

Generalmente se encuentran debajo eran rojos y cintas de lana blanca. El suffibulum fue el broche que recorta la palla juntos. La palla era un sencillo manto, envuelto alrededor de la virgen vestal. El broche y el manto se colgaron sobre el hombro izquierdo.

  PRIVILEGIOS DE LAS VESTALES

VestalesLas Vestales tenían prerrogativas y honores en la sociedad romana, reservándoles lugares de privilegio en los actos públicos a los que tenían que asistir.
Las Vestales viajaban en un carpentum, una carro de dos ruedas cubierto, eran precedidas por un lictor que llevaba varas y hachas para infligir castigos a las personas que no respetasen a la vestal o a sus derechos, entre los que se encontraba el derecho de preferencia de paso.
Las vestales eran las únicas mujeres, que disponían de un status similar al de los hombres romanos y podían testar aun viviendo sus padres y disponer y disponer de sus bienes y herencia sin necesidad de tutor.
Las vestales podían liberar a un condenado a muerte, absolviéndolo de la pena, solo con cruzarse con el reo de forma casual, lo cual nos da una idea del rango y prestigio del que gozaban.
Eran las guardianas de objetos sagrados valiosos como el Palladium o los testamentos de personas tan importantes como César y Marco Antonio.
En obras de teatro y otros espectáculos, gozaban de los mejores emplazamientos y solían ser invitadas a los banquetes más suntuosos de la ciudad.

  CASTIGOS A LAS VESTALES

La mayor falta de una Vestal era perder la virginidad. El castigo por mantener relaciones sexuales con varones era la lapidación; y posteriormente fue sustituida por la  decapitación y el enterrarlas vivas.
A pesar de ser una falta muy grave, era poco frecuente, bien porque no se produjese o no se conociese. La historia, en 1000 años de vestales, solo nos deja 20 castigos conocidos, por esta falta.
La otra falta importante en el servicio de una Vestal era dejar apagar el fuego sagrado. Había faltas menores que se castigaban en menor grado, como el derramamiento de la mola salsa o no mantener la compostura en los rituales sagrados y actos públicos.
Aunque tenían algunas prohibiciones y responsabilidades por las que podían ser duramente castigadas. Lo más importante de todo era que no se apagase el fuego del templo. Si esto ocurría, el Senado se reunía y hablaban sobre las causas y las consecuencias del hecho; después el fuego volvía a encenderse. La vestal que había estado de guardia cuando la llama se había apagado era azotada. La muerte de las Vestales no era, sin embargo, igual a las del resto: en medio de espantosas ceremonias en las que se recordaba a las divinidades más malignas, como Hécate,, la Vestal castigada debía bajar a su propia tumba, donde se la encerraba con una lamparilla, algo de aceite, un pan, agua y leche. Así pues, la infortunada moría de inanición.

De estas pocas condenadas, el emperador Dominiciano sentenció a algunas, por ejemplo allá por el año 87 se descubrió que algunas vestales habían roto su voto de castidad. Debido a que eran consideradas hijas de Roma, el delito era considerado como incesto, por lo que el emperador condenó a muerte a los implicados en el delito y se quemó vivas a las vestales.

Así nos lo cuenta Suetonio en sus Vidas Paralelas:

Estableció penas diferentes, pero siempre severas, contra los desórdenes sacrílegos de las Vestales, sobre los que su padre y su hermano habían cerrado los ojos. Estas penas fueron primero la capital, y más adelante el suplicio ordenado por las leyes antiguas. Permitió, por ejemplo, a las hermanas Ocelata, y después de éstas á Varronila, que eligieran el género de muerte, y se limitó a desterrar a sus seductores; pero a la Gran Vetal Cornelia la hizo enterrar viva…”

Y llegamos a la muerte de la gran vestal, la Vestal Cornelia, que en época de Tito Flavio Domiciano era la Máxima Sacerdotisa de las Vestales.  Nos cuenta Plinio que El emperador, no se sabe si por movido por motivos personales o para dar ejemplo con el castigo, había decidido dar muerte a Cornelia. Así que ésta, que había sido absuelta en otra ocasión,  fue de nuevo acusada de incesto. Usando su autoridad como Pontífice Máximo, convocó al resto de los pontífices a un juicio sumarísimo en su villa de Alba Longa. Declaró a Cornelia culpable sin darle ni siquiera audiencia. Una ironía, pensando que el mismo Domiciano había cometido incesto con la hija de su hermano.

En el año 91 a.C. Cornelia fue sentenciada a ser enterrada viva. Sus cómplices fueron azotados con varas hasta la muerte, en el Comicio, exceptuando un antiguo Pretor, contra el que no existía otra prueba que una declaración dudosa arrancada por la tortura, y que fue solamente desterrado.

   EMILIA , LA VESTAL

Lisandro y Emilia felices A través de esta novela histórica de la autora canadiense Sherri Smith, nos adentramos en el mundo íntimo y hermético de las vírgenes vestales que durante 1000 años mantuvieron el fuego sagrado de Roma.

Emilia es la protagonista está condenada a ser enterrada viva, con apenas 21 años, por haber roto su voto de castidad y estar embarazada . Una historia que describe con minuciosidad la vida de las vírgenes vestales y la férrea disciplina a que estaban sometidas, por la estricta forma de vida que debían soportar.

Debían mantener la compostura en todo momento, cual muñecas de porcelana, que deben estar presentes, mas no ser vistas, escuchadas o tocadas. Había una eterna lista de actividades prohibidas y debían cuidarse de no cometer errores, particularmente en los intrincados rituales en los que participaban, ya que una equivocación –volcar vino, cortar mal un animal (podía significar una catástrofe para el imperio).

Emilia, en su terrorífica cripta, reflexiona acerca de lo que fue su vida de encierro y privaciones: las intensas amistades que forjó, los implacables enemigos que hizo y, por último, el apasionado romance que vivió  con un esclavo Lisandro y que es la causa de su perdición.

 Desde el principio vemos que Emilia es diferente de las demás, nunca terminan de deshumanizarla, a pesar de la dura disciplina que tiene que soportar,  contribuyendo a esto el hecho de haber compartido muchos años de su residencia en el templo con otra soñadora y distraída joven Vestal que tiene mal final antes que ella.

Además de la trágica vida de las Vírgenes Vestales, en el libro se ven, aunque con poca profundidad, temas de la historia de Roma, especialmente el rol de Catalina, político romano que pretendió organizar una especie de revolución que acabaría con la república romana, prometiendo la igualdad de clases. Igualmente se exponen los temas siempre con muy poca profundidad.

César aparece en algunas capítulos como Pontifex Maximus, cargo más honorable en la religión romana, que posteriormente Augusto, que asumió en el año 12 AC, transformándolo en el equivalente a Emperador.

Preponderan en el libro  las descripciones de rituales, con sangrientas ofrendas a los innumerables dioses. Está bien, es parte de la historia romana, donde los dioses tuvieron un papel trascendental. Comprobamos como el  pueblo romano, altamente supersticioso, realizaba ofrendas a los dioses, en general consistentes en el cruel y sanguinario asesinato de animales, junto con algunos ritos más, principalmente con el objetivo de proteger a Roma y tener tierras y mujeres fértiles.

En dicha época la guerra era una constante y eterna amenaza para la cual los hombres se preparaban permanentemente. Como consecuencia de estas perennes luchas –internas y externas- se potenciaban ciertas conductas que aún hoy existen, como la lucha de clases, la exclusión social y la degradación y  aceptada la esclavitud de los pueblos vencidos o de los considerados “inferiores” o “bárbaros”.

Paralelamente, la violencia callejera era moneda corriente, los romanos.

Ser soldado era una profesión de alto nivel, codiciada, y que podía reportar grandes beneficios. El talento estratégico para la guerra y la capacidad de ganar batallas eran cualidades tan altamente valoradas como el poder de la retórica.

La novela de Sherri Smith proporciona al lector acceso privilegiado a un mundo exclusivamente femenino; pero es una novela con final feliz pues cuando todo estaba perdido para la protagonista, aparece su amado Lisandro, el esclavo y la desentierra. Ya fuera del sepulcro escapan juntos para iniciar una nueva vida, en un nuevo horizonte.

Autora María Teresa Bravo

 Fuentes y Bibliografía

La esclava de Vesta por Sherri Smith, Ediciones B, ISBN9788466640787, 2009

Grecia y Roma. De H.A. Guerber. Studio Edicions.

Historia de las religiones antiguas: Oriente, Grecia y Roma, de José María Blázquez, Jorge Martínez-Pinna y Santiago Montero. Ediciones Cátedra.

Las Vestales Romanas, de Justo García Sánchez, Universidad de Oviedo. Castidad o castigo. El estupro de las vestales. Universidad de Murcia (Revista Panta Rei, 2016)

El mito de la diosa. Evolución de una imagen. Madrid: Siruela.

https://www.imperivm.org/

https://www.tarracoviva.com/

Emilia, La Esclava de Vesta

 

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