ENTREVISTA AL PROFESOR MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL

ENTREVISTA AL PROFESOR MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL

Jose Cenizo Jiménez
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EL DON DE LA RESONANCIA

 

ENTREVISTA AL PROFESOR MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL

 

JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

Manuel Ángel Vázquez Medel, escritor, poeta y catedrático de Literatura y Comunicación de la Universidad de Sevilla, accede a esta entrevista para diario digital Luz Cultural. Todo un lujo, como en el caso de otras anteriores a Eloy Sánchez Rosillo, Juan Peña, Carmelo Guillén Acosta o Antonio García Barbeito. Quedo muy agradecido y enriquecido por sus palabras. Y emocionado, pues fue mi profesor de Filología y posteriormente de Doctorado, de modo que he podido comprobar su vocación y su competencia. Reconocido con numerosos premios a su trayectoria académica, hombre de activa participación en gestión universitaria, además de poeta e investigador de altura, verán cómo les seducen sus respuestas llenas de cultura, vida y solidaridad.

 Para conocer su trayectoria, pueden consultar la web de la Biblioteca de Escritores Andaluces:

https://www.bibliotecaescritoresandaluces.com/manuel-angel-vazquez-medel/

También pueden consultar y descargar muchas de sus publicaciones en:

https://us.academia.edu/ManuelAngelVázquezMedel

 

Empezamos este cordial encuentro.
Empezamos este cordial encuentro.

 

-Gracias, Manuel Ángel, por aceptar esta entrevista para Luz Cultural. De todas tus facetas o dedicaciones, las de profesor universitario, investigador, gestor cultural y poeta, ¿con cuál te identificas más y qué te ha aportado y aporta cada una?

Muchas gracias a ti, querido y admirado amigo y compañero José Cenizo, y al diario digital Luz Cultural. Igualmente, a los lectores que tengan la generosidad de leer estas páginas.

Para mí, la dimensión más importante es -sin duda- la de escritura creativa, especialmente la dedicación a la poesía. Llevo escribiendo desde muy joven, aunque no me decidí a publicar mi primer libro de poemas hasta los treinta y siete años, desde un sentido muy radical de autoexigencia crítica. Pero he procurado aplicarme el ideal juanramoniano: “Amor y poesía cada día”.

No puedo olvidar que mis inicios profesionales fueron en el ámbito del periodismo cultural, como redactor de Tierras del Sur, y luego como Coordinador General de Redacción de la Gran Enciclopedia de Andalucía. Y que también dediqué una década fundamental a impulsar la industria cultural en Andalucía, como fundador y presidente de Ediciones Alfar, de Editoriales Andaluzas Unidas y de la Asociación de Editores de Andalucía. La promoción y el fomento de la lectura forman parte de mi vida desde los catorce años hasta hoy.

Por otra parte, la mayor parte del tiempo de mi vida productiva ha estado volcada en mi vocación como profesor universitario, tanto en la docencia como en la investigación y la gestión. Me he sentido siempre muy feliz en el aula, procurando motivar a los estudiantes, impulsarlos para que tuvieran una formación sólida e intentaran alcanzar sus objetivos más ambiciosos a través del trabajo, de la voluntad, la constancia y la perseverancia.

La investigación ha sido otra de esas columnas de mi vida. Mi primera publicación en una revista internacional fue en 1978, cuando aún no había terminado mis estudios de Filología. He recibido el máximo posible de reconocimiento a la investigación: seis sexenios investigadores y, además, el Premio Fama de la Universidad de Sevilla a la excelencia académica en 2023, por mis aportaciones investigadoras en Comunicación y Humanidades. También los más altos reconocimientos de las Fundaciones Juan Ramón Jiménez y Francisco Ayala, los dos autores sobre los que más he trabajado y publicado.

Me ha interesado siempre la comunicación social de la ciencia y de las humanidades, la divulgación científica rigurosa, y por ello he recibido un sexenio a la Transferencia del conocimiento.

No he vivido nunca estas dimensiones de mi vida como contradictorias, y creo que la experiencia en cada una de ellas ha nutrido y enriquecido también los demás ámbitos.

Y añado algo más. Lo más importante para mí está en mi ámbito privado: haber conocido a la compañera de mi vida hace ahora cincuenta años, mis dos hijas y ahora mis cinco nietos. Y, por supuesto, los amigos.

Enhorabuena por toda tu trayectoria como profesor y como escritor

– Enhorabuena por toda tu trayectoria como profesor y como escritor, y por lo más reciente como poeta, Mágico poder. ¿Cómo se ha gestado esta obra, por qué el título, qué encontraremos en estos versos y qué aporta a tu trayectoria poética?

Mágico poder (2024) es mi tercer libro de poemas publicado, tras Pájaro de la Noche (1993) y Remota luz (2019), aunque hay varios libros que recogerán mi obra anterior. Aparecerán en los próximos años, especialmente Palabra que amanece (1973-1993), que será una rigurosa selección de mi escritura poética inicial. En 2024 se publicó en Granada una antología esencial de mi poesía, que puede leerse y descargarse aquí online.

Mágico poder es para mí una obra fundamental porque, como ha visto Valentín Navarro en su reciente monografía Hacia la Obra Poética Total. La poesía de Manuel Ángel Vázquez Medel (2025), cierra una trilogía, consolida los temas y el estilo de mi escritura poética y ofrece una peculiar visión de la poesía.

El propio título procede del fragmento “Poesía” de Ocnos, en el que Luis Cernuda dice que la poesía es el poder mágico que nos consuela de la vida. Pensé que, en momentos tan oscuros y difíciles como los que estamos viviendo, era necesario volver a ese papel consolador de la palabra, que no excluye la dimensión crítica a la realidad degradada que vivimos.

Cuando mi poesía

Cuando mi poesía se publique en su integridad (tengo ya el título de Hacia otra luz para mi obra poética reunida), se verá que Mágico poder es, a la vez, un punto de llegada y un punto de inflexión hacia la consumación de un proyecto poético de muchas décadas.

Mágico poder tiene -como todos mis poemarios- una fuerte estructura como libro que, hasta ahora, ha sido siempre tripartita. En este caso, se inicia con “Semillas de esperanza”, los poemas que quieren poner algo de luz en tiempos de tanta oscuridad; la parte central, como en el libro anterior, es un largo poema, con veinte fragmentos, que lleva el título de “Regreso al origen”, y que es una mirada, desde este último recodo del camino, a los temas e inquietudes poéticas que me han acompañado a lo largo de la vida. He tenido la suerte de que tanto Jesús Albarrán como Leonardo Alanís pongan música a dos de esos fragmentos fundamentales: “Nada anterior”, que quintaesencia mi idea del amor, y “Otra niña vendrá”, que recoge -con un fuerte potencial simbólico- mi compromiso en la lucha por la dignidad y los derechos de la mujer, al tiempo que anuncia un tiempo nuevo para la humanidad, que coincidirá con esa emancipación y aportación de las mujeres. Una vez más, mi creación poética y la ensayística o de investigación están muy conectadas, y recuerdo aquí mi artículo “El hilo de Ariadna. Las mujeres en la salida del laberinto”, que seguirá creciendo hasta convertirse en libro. La parte final de Mágico poder es también para mí muy especial. Con el título “A un dios desconocido” recojo alguno de mis poemas que se acercan a un horizonte de mística laica, o mística desnuda, a la intemperie, que confío pueda “resonar” por igual en lectores creyentes, agnósticos o ateos. Como se apreciará, pongo “dios” con minúsculas, como hacía Juan Ramón Jiménez, para indicar que -si existiera, pues nadie lo puede saber con certeza- es el nombre más “común”, porque estaría en todos y en todo. Un dios de amor y de trasparencia que se aproxima al panenteísmo de Tagore, tan coincidente con el de Juan Ramón. Se trata de no abandonar el ámbito de la inmanencia al que pertenecemos, pero permanecer abiertos a la trascendencia.

magico-poder[Enlace al Acto de presentación en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla el jueves 23 de octubre de 2025 del libro Hacia la Obra Poética Total. La poesía de Manuel Ángel Vázquez Medel, de Valentín Navarro Viguera, a cargo de Carlos Peinado Elliot. Con intervenciones musicales de Leonardo Alanís y Jesús Albarrán].

-¿Cómo fueron tus inicios como escritor? ¿Qué te llevó a escribir, qué dificultades encontraste y, en su caso, para publicar?

En las “Notas para una Poética (en prosa y verso)” que puse al frente de mi libro de aforismos y fragmentos El ave de Minerva se eleva en el crepúsculo (2019) afirmo: “Desde que la memoria me alcanza la palabra fue, para mí, ‘morada del ser’. Ella me ha cobijado y me ha ofrecido su regalo para gozar la dicha de estar vivo; también su bálsamo para afrontar y aliviar el dolor que la vida inevitablemente nos depara. / Tuve pronto la intuición de que el vivir auténtico era vivir ‘apalabrado’, sostenido, sustentado por la palabra, en la palabra, camino hacia la verdad y la bondad pero sobre todo hacia la belleza. Las tres grandes categorías universales que constituyen, de algún modo, mis grandes impulsos vocativos”.

Fui un lector precoz, que aprendió a leer de manera casi natural, y también comencé a escribir poemas, sobre todo desde los diecisiete años, aunque hay muchos textos anteriores. Esos inicios fueron fundamentales. Leí mucha poesía y a través de la aristotélica mímesis, de la imitación de los poetas que más me llegaban en mi primera juventud (Manrique, Garcilaso, Juan de la Cruz, Góngora, Bécquer, Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Lorca o Miguel Hernández), fui creando un ámbito para la poesía. Luego, especialmente en la segunda mitad de los setenta, ya como estudiante de Filología, y también desde mi profunda amistad con el magnífico poeta Fernando Ortiz, fui ampliando ese horizonte y acercándome a la escritura más reciente. Me deslumbraron, por ejemplo, Aleixandre (a quien dediqué mi investigación de Titularidad en 1989) o Cernuda (sobre el que he escrito el libro El deseo, la rosa y la mirada. Poesía y poética de Luis Cernuda), a los que sigo leyendo cada vez con más intensidad. Recibí un impacto profundo de la poesía de Celaya, de Blas de Otero, de Pepe Hierro (al que tuve la suerte de conocer), de Ángel González, de Julia Uceda… Y también algunos de los mejores de la generación posterior, con Antonio Carvajal a la cabeza. Y muchos otros poetas en otras lenguas, comenzando por Fernando Pessoa, a quien también dediqué una monografía, Baudelaire, Valéry o Rilke, por solo citar algunos.

para mi escribir

Para mí escribir ha sido siempre una necesidad y, a la vez, una experiencia gozosa (que no quita otros momentos de angustia en la creación). Algo que he realizado libremente y por placer, a diferencia de otros ámbitos de mi dedicación en los que, además de buscar también la experiencia positiva y gozosa, había una cierta obligación.

Mi caso es curioso en lo que se refiere a las dificultades para publicar, ya que no tuve muchas. Muy al contrario, quienes me rodeaban y sabían de mi vocación y mi entrega a la poesía, me animaban y hasta me apremiaban para que les entregara poemas o incluso los libros que sabían que iba configurando. Así publiqué Pájaro de la noche, por insistencia de mi amigo y también poeta José Antonio García, que dirigía una preciosa colección para la Diputación de Huelva, “Cuando llega octubre”. Y entregué al magnífico poeta Juan Cobos Wilkins, para la revista ConDados de Niebla, varios poemas como avance de “Paisajes de la duda”, que es por cierto el título que llevará mi próximo libro que confío salga en 2026.

En mi caso, más bien me arrepiento de no haber hecho caso a Fernando Ortiz y no haberle entregado el libro que me pedía para la histórica colección “Calle del Aire”. Pero confieso que me impresionaba mucho la idea de publicar junto a los grandes poetas que entonces admiraba y ahora sigo admirando, como Pablo García Baena, Antonio Carvajal o María Victoria Atencia. Y una autocrítica excesiva me lo impidió. Por eso aconsejo a los más jóvenes, horacianamente (pero siguiendo también el ejemplo de Cervantes) que no publiquen ni demasiado pronto sin exigencia de revisión y crítica, ni tampoco demoren en exceso la difusión de sus textos cuando, tras haberlos corregido a fondo, estén suficientemente satisfechos.

rutina

-¿Cuál es tu rutina de trabajo como escritor (métodos, horarios, posibles manías, uso de ordenador…)?

En mi escritura poética he procurado siempre no tener rutinas muy cerradas, que sí he aplicado a otros ámbitos (investigación, ensayo, incluso narrativa). Creo que el poema, como el dios juanramoniano, debe ser fruto de la “gracia libre”, que llega cuando llega. Eso no quiere decir que no haya que trabajar, y duro, para conseguir algún logro, aunque sea modesto. Podría decir, siguiendo a García Márquez, que cuando esa inspiración gozosa llega, a mí me coge trabajando.

Cada vez más, busco un tiempo (ahora especialmente a primera hora de la mañana) y un ámbito vital (en mi despacho de casa, pero también en el de la Facultad de Filología) para dedicar unas horas a la poesía.

Me gusta tanto escribir que lo suelo hacer a cualquier hora del día (y hasta de la noche, sobre todo en mi juventud) y en cualquier lugar (en la cafetería o en el tren). Me gusta hacerlo a mano, preferentemente a pluma o lápiz, sobre cuadernos y libretas que elijo cuidadosamente; pero también en el ordenador o en la táblet, en los que he alcanzado un ritmo acompasado a mi pensamiento y a mi sentimiento.

No soy tecnófilo ni tecnófobo, pero creo que todas las tecnologías humanas pueden ser positivas, si se utilizan y se aplican con sabiduría. Por ello también leo en pantalla (en todas las pantallas: ordenador, e-reader, táblet, móvil…), aunque sigo prefiriendo, especialmente para la poesía, el libro en soporte papel. He sido pionero al ofrecer cursos de doctorado sobre Literatura e Internet y utilizo críticamente la IA desde el mismo día que se anunció el lanzamiento de Chat GPT. Una de mis últimas aportaciones ha sido sobre “Humanidades digitales en el horizonte de la transhumanización”. Y aquí pueden ver la conferencia que ofrecí sobre el tema en la Universidad de Granada.

-De todas tus obras de poesía, ¿por cuál sientes predilección? Y de todas las de ensayo o estudio, ¿por cuál?

Me siento razonablemente satisfecho por todo lo que he escrito y publicado, pero si tuviera que señalar especialmente algún logro, creo que el poema central de Remota luz, titulado “Ciudad sumergida”, es por el que siento especial predilección. Es tal vez el más simbólico y mítico de cuantos he escrito, y expresa inquietudes y experiencias profundas. Obtuvo el Premio “Antonio Machado” del Ayuntamiento de Sevilla en 1984 (aunque lo seguí revisando hasta 2019) y tiene una magnífica versión musicada del fragmento VII por Jesús Albarrán.

Con todo, como soy positivo y pienso que siempre lo mejor está por llegar, creo que -si consigo en el proceso de revisión profunda lo que pretendo- tendré también una especial predilección por mi próximo libro de poemas Paisajes de la duda.

En cuanto a mi obra de investigación y ensayo, no dudaría en señalar El poema único. Estudios sobre Juan Ramón Jiménez y Francisco Ayala: el sentido y los sentidos. Recogen mis principales estudios sobre los autores a los que más tiempo he dedicado, aunque hay aportaciones posteriores y me gustaría hacer nuevas ediciones aumentadas. Por otra parte, creo que la obra ensayística que estoy ultimando expresará mis inquietudes y logros de toda la vida, por lo que creo que también formarán parte de las aportaciones que más me satisfacen: Gaudium Essendi. El Gozo de Ser; Un lugar en el mundo. Teopraxis del Emplazamiento_Desplazamiento; Cervantes en el siglo XXI. Ejemplaridad e imagen de vida; El hilo de Ariadna. Las mujeres en la salida del laberinto.

Finalmente, no puedo olvidar mi libro de aforismos y fragmentos El ave de Minerva se eleva en el crepúsculo, que expresa mejor que ninguno mi cosmovisión, mi imagen de la vida. Y que confío conozca nuevas ediciones, considerablemente ampliado.

-¿Cómo describirías tu poética? ¿Coincide con la que han expresado los lectores y los críticos?

Mi Poética tiene su raíz más profunda en su conexión con la vida. Creo que la poesía auténtica debe partir de la vida y volver a ella, enriqueciendo la experiencia de los lectores. A partir de aquí, siempre he afirmado que la poesía que más me interesa es aquella que intenta decir con palabras lo que no se puede decir con palabras: la que trabaja en los límites del lenguaje y se pregunta por lo que está más allá, en las “afueras” del lenguaje. Por ello, para mí, la dimensión metafórica y simbólica de la poesía es esencial, y procuro que esté presente en todo lo que escribo, aun en lo más aparentemente sencillo. Para intentar aproximarme a una apuesta tan exigente, procuro leer mucha y buena poesía, y practicar la Poética del silencio y de la escucha, una poética de la atención plena, que intenta percibir el “kairós”, el momento oportuno para que emerja la palabra adecuada.

Creo que mi poética desea ser Poética de la conciencia, de la comunicación, del compromiso (con la vida, con la palabra, con los seres humanos). Pero también Poética del conocimiento. Por ello hay una conexión profunda entre poesía y pensamiento, como muy bien ha señalado el mejor de mis críticos, Valentín Navarro Viguera, en la monografía que dedica a mi creación poética.

poetica totalHe tenido la suerte inmensa de tener magníficos lectores y críticos, entre los que debo señalar con profunda gratitud -además de Valentín Navarro- a Antonio Carvajal, Antonio Sánchez Trigueros, Manuel Broullón, Margarita García Candeira, Carlos Peinado Elliot, Florencio Luque, Elena Barroso, Manuel Rico, Ana Recio, Francisco Javier Martín, María del Amor Pérez, Francisco Deco, Rosana de Aza, José Sarria, Manuel Gahete, Francisco Morales Lomas, David Marroquí, Manuel Gómez Lara, Antonio Acedo, Ángel Acosta o Sofía Sánchez, por solo citar algunos. Jesús Albarrán y Leonardo Alanís son para mí dos casos muy especiales, ya que además de captar la entraña de mis poemas, han realizado espléndidas versiones musicales de algunos de ellos. Me siento feliz de que algunos de mis poemas -como expresa el ideal de Aleixandre- hayan resonado en unos pocos corazones fraternos. Entre ellos está también el tuyo, querido amigo Pepe Cenizo. Mi poética es también poética de la resonancia, en el sentido de la teoría de Hartmut Rosa.

Finalmente, creo que el poema, arte-facto verbal, debe ser una conjunción armónica y equilibrada de expresión y contenido: ni preciosismo formal sin profundidad y altura, ni concienzudos significados expresados con torpeza. El ritmo, la música del poema, son esenciales. Sin duda, este es el equilibrio más difícil de alcanzar. Solo se puede lograr con muchas correcciones. En esto también me siento muy juanramoniano: escribo con mucha libertad y soltura, y reviso, corrijo, o más bien “revivo” el poema desde la conciencia “metapoética” con intensidad.

– ¿Qué libros te iniciaron en la lectura y la escritura, tus referentes? ¿Y cuáles has ido añadiendo de forma clara y entusiasta?

 

Tal vez algún día me anime a reunir cientos de notas (podría titular el libro Márgenes de la lectura, como el de Derrida) y todo ello se verá muy claro.

Me inicié con entusiasmo a la lectura a partir de Platero y yo, un libro que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida y que permite una lectura profunda, más allá de la fascinación infantil que en mí causaba Juan Ramón. Tuve la suerte de que me entregaran, en un premio poético para estudiantes, la antología de la poesía de Miguel Hernández de Plaza & Janés (en la que, por cierto, algunos versos estaban mutilados por la censura). Pero me deslumbró, y creo que fue una poderosa influencia para mí durante los años setenta. También leí con profundo disfrute la poesía de san Juan de la Cruz y de fray Luis de León, a través del que me llega la vena más horaciana de mi poesía. También recuerdo las primeras novelas que me deslumbraron: La isla del tesoro, Robinson Crusoe, y varias de Julio Verne. He sido y sigo siendo muy aficionado a la Ciencia-Ficción. Mi profesora de filosofía y literatura en el Bachiller Superior (que, por cierto, yo hice en Ciencias), Julia Manzano, a quien tanto debo, me animó a leer Un mundo feliz de Huxley, o Walden Dos de Skinner, al mismo tiempo que un libro que para mí fue crucial, La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell. También leí por primera vez a Neruda y a Alberti en esos años del bachillerato.

Neruda y a Alberti

He de mencionar la importancia que para mí tuvo la poesía que me llegó a través de las versiones musicales de Serrat (especialmente Machado y Hernández) o de Paco Ibáñez. También la poesía latinoamericana que se deslizaba en las voces de Violeta Parra, Soledad Bravo, Víctor Jara, Quilapayún o la Nueva Trova Cubana… Pablo Milanés y Silvio Rodríguez alimentaron ese amor por la poesía y la música.

A partir del 75, iniciados los estudios de filología, la relación se incrementa considerablemente. El momento más especial fue la lectura atenta del Quijote con las sabias orientaciones de mi maestra Begoña López Bueno (primera mujer Catedrática en Filología y segunda en la Universidad de Sevilla). Sigue siendo para mí la obra culminante de la literatura universal, y por ello decidí dedicar mis últimos años de docencia a la única asignatura de filología con nombre propio: “Cervantes”.

Son ahora muchos los títulos que vienen a mi mente que leí con especial placer (incluso con ese entusiasmo al que te refieres) y que me han marcado de algún modo. Podría citar, a modo de ejemplo, Poemas de la Consumación y Diálogos del Conocimiento de Aleixandre, Cuaderno de Nueva York de José Hierro, y toda la poesía de Antonio Carvajal y de Chantal Maillard, por citar dos queridos y admirados amigos con poéticas distintas y distantes, aunque con aspectos esenciales en común…

Mis lecturas de filosofía han sido también fuente constante de enriquecimiento, desde los presocráticos (especialmente Heráclito), los Diálogos de Platón, la obra de Aristóteles (a la que vuelvo una y otra vez), hasta las obras esenciales del siglo XX y XXI como Ser y Tiempo o De camino al habla de Heidegger, la Teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas o la de la Resonancia de Hartmut Rosa por solo citar algunas. Y hay dos nombres que han sido especialmente importantes para mí: Albert Camus y Eric Fromm.

Si te digo

-Si te digo Facultad de Comunicación de Sevilla, ¿qué me dices desde tu experiencia?

Mi dedicación a la Facultad de Comunicación resume media vida de trabajo, de ilusiones compartidas, de proyectos y de hermosos logros. Sin lugar a dudas, cuando este 2026 me jubile, será el centro universitario al que he dedicado más años (serán 36) de mi vida académica. También, como en otros proyectos hermosos, lo he pasado muy mal. Es el precio que hay que pagar en un mundo lleno de luz, pero también de sombras.

Lo que queda de esa experiencia, afortunadamente, está recogido y grabado, especialmente en tres momentos: La universidad del siglo XXI en la sociedad de la comunicación y del conocimiento, que fue mi lección inaugural del Curso 2009/10 en la Universidad de Sevilla; la lección inaugural en la Facultad de Comunicación en su 35 aniversario (2024) y la muy reciente con ocasión de la nueva “Sala de Doctorado Manuel Ángel Vázquez Medel” (2025), un reconocimiento por el que me siento especialmente agradecido.

Como en ellas recuerdo, he tenido el honor inmenso de aportar, desde mi orientación filológica y semiótica, todo lo que me ha sido posible para la mejor formación de extraordinarios estudiantes. Bastaría recordar solo los nombres de Sara Mesa, Olalla Castro, María Iglesias, Eva Díaz Pérez, Isolda Patrón-Costas, el director de cine Alberto Rodríguez e incluso dos Decanos actuales en la US, Inmaculada Murcia (Filosofía) y Luis Navarrete (Comunicación), y destacados académicos en varias Universidades, como el profesor y escritor Manuel Broullón Lozano.

Un gran proyecto fue coordinar la Gran Enciclopedia de Andalucía. ¿Qué supuso liderar una obra de tal magnitud y relevancia cultural, toda una referencia, y cómo lo relacionas con tu vocación cultural y amor a Andalucía?

Que el sacerdote, periodista y director de la GEA, José María Javierre, contara conmigo para la Coordinación General de Redacción de la GEA, fue algo fundamental en mi vida. Ponerme al frente de una obra de esa magnitud, con apenas veintidós años, con muy limitados recursos (los que había a finales de los setenta), pero con mucho entusiasmo, me permitió conocer la información fundamental de la geografía, la historia, la cultura y el arte, el flamenco y las manifestaciones populares, la economía, la ciencia de una Andalucía que, como titulé en uno de mis artículos, reclamaba “las riendas de su futuro”.

Pero, sobre todo, me permitió estar en contacto con los mejores especialistas sobre nuestra tierra en todos los ámbitos: Manuel Alvar, director del “Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía” y un gran filólogo y humanista; Antonio Domínguez Ortiz en historia; Joaquín Bosque Maurel en geografía, o Antonio Bonet Correa en arte, por solo citar algunos.

Me he sentido siempre, en sentido inclusivo y no excluyente, profundamente andaluz, como querían Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, con sentido de apertura a lo universal. Por eso escribí el aforismo “Cultura con raíces, cultura sin fronteras”, que aún hoy sigue utilizando Ediciones Alfar. He defendido nuestra identidad plural, y no monolítica; dinámica y no estática; consciente no solo de lo diferencial sino de lo mucho que compartimos con otras culturas y con otros pueblos. Por ello mi ensayo La identidad cultural de Andalucía pasó a llevar el título La construcción cultural de Andalucía, porque los pueblos y sus culturas cambian, evolucionan y se construyen día a día. En una entrevista con Manuel Prados hablo de estos asuntos.

Identidades sí, pero sin “supremacismos” ni complejos de inferioridad: andaluz, español, ibérico, europeo, ciudadano de nuestra Matria Tierra.

Creo que buena parte de todo esto se forjó en los años de la GEA. El libro infantil que publiqué por aquellos años, Érase una vez… Andalucía, con preciosos dibujos de Juan Pedro P. Gey, lo expresa ya desde la cita de Juan Ramón, el primero que se llamó “andaluz universal”, que elegí para encabezar el libro: “PATRIA / ¿De dónde es una hoja transparente de sol? / —¿De dónde es una frente / que piensa, un corazón que ansía?— / ¿De dónde es un raudal/ que canta?”.

 

-¿Cómo ves el mundo actual, la ética, la cultura, la política, la educación? ¿Vamos hacia el desastre o hay remedio, en la resonancia, quizá, como sueles decir?

Creo que, desde el rigor y el pensamiento crítico, no podemos ser nada optimistas en estos momentos terribles de involución, de odios, toxicidades, guerras y genocidios, destrucción de la democracia e incumplimiento sistemático de los Derechos Humanos y la legislación internacional. De regreso al fascismo, como ya advirtió Umberto Eco en su conferencia en la Universidad de Columbia en los años 90. No olvidemos que el título del último libro de Eco es De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera.

Dicho esto, suelo citar una frase atribuida al gran Antonio Gramsci: “Hemos de sobreponer el optimismo de la voluntad al pesimismo de la inteligencia”. Es lo que procuro hacer día a día.

No renunciar a los mejores valores e ideales que ha ido forjando la humanidad. No darnos por vencidos en el empeño de construir un mundo mejor, especialmente pensando en nuestros hijos, en nuestros nietos. Resistirnos a las mentiras y falsedades, a la siembra sistemática de la discordia, a los diversos negacionismos ante lo que es evidencia científica (como el cambio climático)… Resistirnos a que nuestra vida sea conducida por el miedo.

el mundo actual

En esa lucha, día a día, desde las cosas más sencillas y cotidianas, es fundamental una ética y una estética de la resonancia: de la capacidad de abrirnos al mundo, dejarnos interpelar por él, dejar que nos toque en nuestro interior, resonar y transformarnos. Acometer cada día con valor nuestro particular “viaje del héroe” (Campbell). Y acrecentar, día a día, la esperanza. El espíritu de la esperanza, título muy acertado del último Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (2025), cuya lectura recomiendo. Verán en el poema que elegí al final de la entrevista que pienso, con Martín Lutero, que hemos de plantar hoy el manzano en el huerto, si es nuestra misión y nuestro deber, aunque el mundo se termine mañana.

Creo que esta es mi principal tarea estos últimos años de mi vida: seguir plantando semillas de esperanza y animando a quienes se encuentren con mis palabras a que experimenten el gozo de ser (Gaudium essendi) que nada ni nadie nos puede arrebatar.

Que la lucha por nuestros ideales, nuestra resistencia, no nos impida vivir momentos felices e intentar hacer felices a cuantos nos rodean.

una pregunta

-Una pregunta que ha sugerido la IA, que sé que no desdeñas. Si tuvieras que dar un único consejo a las nuevas generaciones de periodistas y escritores, ¿cuál sería?

Que entiendan profundamente que no hay auténtico periodismo ni escritura creativa digna si no están presididos por el impulso hacia la verdad, hacia la bondad y hacia la belleza. Todo lo demás son engaños y simulacros que nos arrastran al abismo.

 

-Como sabes, soy amante del arte flamenco. Sé que has escrito algún artículo sobre flamenco y literatura. ¿Qué significa el flamenco para ti y qué has aportado desde la investigación? ¿Por qué artistas te sientes más atraído?

El flamenco forma parte de mi vida. Nací, como sabes, en la Huelva de la posguerra, donde se procuraba alejar la oscuridad en que vivíamos con la celebración, el cante y el baile. Durante toda mi niñez, especialmente en las fiestas de Navidad, mi familia se reunía y el centro de la fiesta era quienes cantaban flamenco, o copla, quienes tocaban la guitarra, quienes bailaban. Mi padre, que no lo hacía nada mal, se animaba muchas veces a cantar, especialmente fandangos de la tierra.

Luego, especialmente en el crucial año 1972/73 en que hice COU en el Instituto La Rábida de Huelva, tuve un compañero muy especial, Gabriel Travé, que pertenecía al entonces naciente grupo Jarcha. Como sabes, también para Jarcha han sido siempre muy importantes los cantes de nuestra tierra, desde las “jotillas” de Aroche a los fandangos o poemas musicados con ese inconfundible toque de raíces flamencas, como su versión de “Andaluces de Jaén”, de Miguel Hernández.

En mis años de la Enciclopedia de Andalucía procuré que estuvieran presentes todas las manifestaciones del flamenco, para lo que encontré un aliado muy especial que se convertiría en un buen amigo: Alfredo Arrebola, la primera persona que hizo una Tesis Doctoral sobre Flamenco bajo la dirección de Antonio Gallego Morell, que me hacía llegar todos sus discos.

Creo que de las múltiples versiones musicales analizadas por mí en mis clases de música y literatura no habrá habido ningún tema tan importante como “La leyenda del tiempo” en su versión de Camarón. Y creo que mis primeras promociones de comunicación audiovisual, que realizaron vídeos partiendo del track, lo recordarán como un poderoso impulso creativo.

Luego he seguido oyendo siempre flamenco. Y hasta llegué a ofrecer, con Ángel Acosta, un Seminario de Doctorado sobre “Flamenco y Poética del Imaginario”. Tengo muchas notas sobre ello, pero el artículo al que te refieres se titula “Raíces y alas: Juan Ramón Jiménez y el flamenco”. El título estaba elegido antes de que Carmen Linares lo pusiera a su disco sobre Juan Ramón en 2008.

Hay incluso una curiosa anécdota: a pesar de haber tratado muchos años a Francisco Ayala y de haber hablado sobre la importancia de la música en su obra, no tomé conciencia de la importancia que para él tenía el flamenco hasta que un día, al llegar a su casa de la calle Marqués de Cubas, le encontré oyendo una canción de Niña Pastori. Confieso que me sorprendió un poco, y le pregunté si le gustaba. Me dijo, con entusiasmo, que sí. Que el flamenco había estado presente en su vida desde niño, que le acompañó en el exilio, y que como no era ningún “purista” disfrutaba con nuevas recreaciones desde las raíces flamencas.

He de confesar que igual me ocurre a mí. Disfruté mucho oyendo a Morente con Omega, como lo hago ahora disfrutando del gran Miguel Poveda, desde sus versiones más puras a las más híbridas y creativas. Confieso que disfruto también con las fusiones en el cante (para mí fueron deslumbrantes las canciones del Lebrijano con la Orquesta Andalusí de Tánger).

Cuando se publiquen mis primeros poemas los lectores podrán encontrar un número importante de ellos con formas métricas vinculadas al flamenco. Y creo que, tras la gozosa lectura de tu libro Poeta flamenco, volveré a ello.

poeta flamenco

Gracias por la alusión y esperamos esas creaciones. Aparte de la lectura y de la escritura, ¿qué otras aficiones tienes?

Soy un apasionado de la música. Especialmente, la música clásica. Pero también otras expresiones musicales como el Flamenco o la música actual. He oído ya varias veces Lux de Rosalía, y estoy analizando varias canciones.

Por otro lado, me fascinan todas las expresiones artísticas (pintura, escultura, arquitectura, cine…) y disfruto de ellas a través de otra de mis pasiones: viajar. En la medida de lo posible, no como turista, sino como viajero. Porque esa es otra de las grandes metáforas de la vida humana: el ser humano es “caminante”, homo viator.

cual

 

la dos

-Para ti, ¿cuál es el secreto de la vida?

Como diría Alberto Caeiro, el heterónimo de Fernando Pessoa, para mí el secreto de la vida es que la vida no tiene secreto. La vida sucede. Life happens. Es suficiente.

Con todo a la “voluntad de vida”, los seres humanos hemos añadido la “voluntad de sentido”. No nos basta con vivir, sino que tenemos que saber por qué y para qué vivimos. Responder a ello (a la vez que controlaban las conciencias) ha sido el papel tradicional de religiones, creencias e ideologías. Pero creo que cada ser humano debe encontrar un sentido suficiente a su propia existencia, a la intemperie, sin cobijos falsos, refugios o fanales que terminan convirtiéndonos en fanáticos. Y cuando el sentido se nos escapa, seguir siempre buscándolo. Para mí fue una lectura muy reveladora El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, el padre de la “Logoterapia”.

Hay un poema en mi primer libro, Pájaro de la noche, que expresa esta convicción:

EL SENTIDO

No nos ha sido dado con la sangre y la carne.

Un hálito interior nos incomoda.

Acaso

el oculto sentido de la vida

es la mirada misma que lo busca.

Solo buscar sentido:

la secreta condena,

la gloria de lo humano.

-¿Algo que añadir?

Si me lo permites, añadiría que más allá de la búsqueda del sentido, que cada cual debe realizar por el camino de su propia vida, como decía Juan Ramón, creo que el más alto sentido al que podemos aspirar (y, por tanto, también en la poesía) es el amor. El amor como consumación de la existencia, como un acto de apertura, de acogida, de cuidado, de dación y entrega a los demás. Creo en lo que decía Juan de la Cruz: “En el atardecer de la vida seremos examinados en el amor”. El amor es lo que queda, lo que permanece, aunque todo lo demás se disuelva y desaparezca. Es lo que intenté expresar en un breve fragmento del poema central de Mágico poder, “Regreso al origen”, magníficamente musicado por Leonardo Alanís.

Nada anterior.

Todo habita el instante

en el que dices: amo.

Todo se transmuta en amor

aquí, ahora y para siempre.

No acabará su plenitud

En el vacío

       en el que todo acaba.

 

-¿Un poema de otro autor con el que ir despidiéndonos?

Quizás el poema que más me ha acompañado en mi vida es “La trasparencia, dios, la trasparencia”, el primero del libro Dios deseado y deseante, de Juan Ramón Jiménez:

 

LA TRASPARENCIA, DIOS, LA TRASPARENCIA

 

Dios del venir, te siento entre mis manos,

aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa

de amor, lo mismo

que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,

ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;

eres igual y uno, eres distinto y todo;

eres dios de lo hermoso conseguido,

conciencia mía de lo hermoso.

Yo nada tengo que purgar.

Toda mi impedimenta

no es sino fundación para este hoy

en que, al fin, te deseo;

porque estás ya a mi lado

en mi eléctrica zona,

como está en el amor el amor lleno.

Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia

y la de otros, la de todos

con la forma suma de conciencia;

que la esencia es lo sumo,

es la forma suprema conseguible,

y tu esencia está en mí, como mi forma.

Todos mis moldes, llenos

estuvieron de ti; pero tú, ahora,

no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia

que no admite sostén,

que no admite corona,

que corona y sostiene siendo ingrave.

Eres la gracia libre,

la gloria del gustar, la eterna simpatía,

el gozo del temblor, la luminaria

del clariver, el fondo del amor,

el horizonte que no quita nada;

la trasparencia, dios, la trasparencia,

el uno al fin, dios ahora sólito en el uno mío,

en el mundo que yo por ti y para ti he creado.

-¿Con qué poema de tu autoría nos podemos despedir?

Tal vez con “Turris Fortissima”, de mi último libro publicado Mágico poder, porque creo que no solo refleja mi Poética, sino también mi visión de la vida:

TURRIS FORTISSIMA

El mundo se derrumba y tú escribes poemas

Juan Cobos Wilkins

Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto.

Martín Lutero

Elevar torres de palabras.

Levantar puentes de papel.

Escribir poemas con nuestra sangre

mientras el mundo se derrumba.

Para salvar lo auténtico, lo bueno, la frágil hermosura,

antes de que la herrumbre y la carcoma

acaben con lo humano verdadero.

Para no bajar cuando todo baja

y rescatar de abismos de abyección

la paz y la palabra sanadora.

Construir recintos para el ser.

Casas de tiempo y de silencio

que den al río de la vida.

Poemas para la espera y la esperanza.

Aunque jamás se cumplan los deseos más nobles.

Aunque los sueños más hermosos nunca se realicen.

Plantemos hoy manzanos en el huerto,

aunque el mundo se termine mañana.

Muchas gracias por atendernos, Manuel Ángel, profesor. Te deseamos lo mejor en lo literario y en lo personal. Gracias de veras por tu entrega, tu afabilidad y tu obra, y tu amistad.

Gracias de todo corazón, querido amigo, porque con tus sabias preguntas me has permitido recorrer este camino poético y hacer posible que incluso aclare algunas claves de mi vida y mi escritura no solo para los lectores, sino para mí mismo.

Fotos (archivo del entrevistado):

Manuel Ángel Vázquez Medel en su despacho de Filología, Sevilla, noviembre de 2025.

Manuel Ángel Vázquez Medel de niño.

Manuel Ángel Vázquez Medel con Francisco Ayala en la ceremonia de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla (1994).

Manuel Ángel Vázquez Medel con el ExSecretario General de la ONU Amadou Mahtar MBow y Jorge Urrutia en la rueda de prensa previa a la inauguración de la Facultad de Ciencias de la Información (actualmente, Comunicación) de la Universidad de Sevilla (1989).

Portadas de Mágico poder (2024).

Manuel Ángel Vázquez Medel con la poeta Julia Uceda.

Manuel Ángel Vázquez Medel con el poeta Fernando Ortiz. Presentación de Poesía de una vida, de Fernando Ortiz. Diputación de Sevilla, 2011.

Portada del libro de Valentín Navarro, Hacia la Obra Poética Total. La poesía de Manuel Ángel Vázquez Medel (2025)

Manuel Ángel Vázquez Medel en San Juan de Puerto Rico (1981) con Rafael Alberti y Jaime Benítez.

Manuel Ángel Vázquez Medel con el poeta Antonio Carvajal.

Manuel Ángel Vázquez Medel con Emilio Lledó en la entrega del Premio Internacional Erasmo de Rotterdam en Málaga (2017).

Manuel Ángel Vázquez Medel con Umberto Eco en la ceremonia de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla (2010).

Manuel Ángel Vázquez Medel y José Cenizo Jiménez en el despacho del primero, Facultad de Filología, Sevilla, noviembre de 2025, haciendo entrega de sus respectivos nuevos libros, Mágico poder (2024) y Poeta flamenco. Cómo hacer letras para el cante (2025) respectivamente.

En Egipto en 2021.

En Chicago con su esposa Juana García Contreras en 2012.

ENTREVISTA AL PROFESOR MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL

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Guillermo
Guillermo
5 days ago

Verdaderamente unas memorias detalladísimas y hermosas, sobre todo. Soy algo mayor que él, pero es mi mentor. Qué vida tan aprovechada y trabajada. Qué manera de usar la inteligencia y las virtudes para haber vivido así. Qué generosidad, de la que yo he sido testigo durante años. Qué respeto a todo el que se le ha acercado, como yo. José Cenizo, gran servicio a la verdad por mostrarnos a un hombre así. Que el Señor Jesús, a quien adoro, os bendiga a ambos. Un abrazo.

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