ENTREVISTA AL ESCRITOR ÁNGEL SÁNCHEZ ESCOBAR

Jose Cenizo Jiménez
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 EL DON DE LA SERENIDAD

 (ENTREVISTA AL ESCRITOR ÁNGEL SÁNCHEZ ESCOBAR)

 

 JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

Estamos encantados de poder seguir nuestra ronda entrevistas a poetas y escritores y, sin embargo, amigos, en Luz Cultural. Hombre de luz y de cultura es, desde luego, Ángel Sánchez Escobar (Ángel Francisco para ser exactos). Profesor, novelista, poeta, con cuatro doctorados, hombre sabio y muy cercano, comprometido y solidario, para conocer su trayectoria con profundidad, pueden consultar su página en la web y el resumen final:

https://sites.google.com/view/escritorangelfranciscosanchez/inicio

-Gracias, Ángel, por acompañarnos. Enhorabuena por toda tu obra y por lo más reciente que comentaremos. Para quien no te conozca ni como persona ni como escritor, ¿quién le dirías que eres tú en pocas palabras?

-Gracias a ti, siempre. Es un placer compartir este espacio contigo, Pepe.

Diría que soy una persona inquieta, alguien que busca sentido a la vida a través del conocimiento, la palabra y el compromiso con los demás. Como escritor, intento escuchar lo que ocurre dentro y fuera de mí y ponerlo por escrito con honestidad.

 

-Tu perfil como profesional y como escritor es variado -poesía, novela, ensayo…- y de un nivel de competencia excelente. ¿Cómo has compaginado a lo largo de los años la docencia, la investigación y la creación literaria?

-No siempre ha sido fácil. Ha habido etapas de mucho trabajo y poco descanso. Pero nunca he vivido la docencia, la investigación y la escritura como compartimentos estancos: todo forma parte de una misma vocación y se retroalimenta. Y, siendo sincero, también ayuda que duermo pocas horas.

 

-En relación con tu trayectoria, sin duda, es curioso que seas varias veces doctor: doctor en Literatura Española, en Inglés, en Pedagogía de la Lengua Inglesa y en Teología. Háblanos de estos doctorados y por qué has hecho este esfuerzo realmente titánico y admirable.

-Más que una rareza, ha sido una necesidad interior. Cada doctorado respondió a una pregunta vital distinta. No hubo en ello voluntad de acumular títulos, sino una búsqueda: comprender mejor el mundo, al ser humano y a mí mismo. Ha sido un camino exigente, a veces duro, pero profundamente enriquecedor. Al final, estudiar tanto me enseñó algo esencial: cuanto más sabía, más consciente era de todo lo que ignoraba.

 

-Una faceta personal es la de la solidaridad, la ayuda a los necesitados. Y esto se ha reflejado en algunas de tus obras, sobre todo en la novela El don de la serenidad, reeditada en varias ocasiones y que, como escribí en una reseña para Papel literario, es literatura que salva, literalmente, vidas. ¿Puedes hablarnos de esta faceta tuya y de su eco en lo creativo?

-La solidaridad no es algo añadido a mi vida, sino una forma de estar en el mundo. Desde hace muchos años he estado cerca del sufrimiento humano, especialmente de aquel que no siempre se ve o que a veces preferimos no mirar. El don de la serenidad de un alcohólico anónimo nace precisamente de esa cercanía.

Desde su primera edición, en 1991, el libro ha tenido un recorrido muy especial: se han repartido cientos de ejemplares y se ha leído de forma colectiva en grupos de Alcohólicos Anónimos. Saber que ha acompañado procesos de recuperación y que, en algunos casos, ha contribuido a salvar vidas es algo que me sobrepasa como escritor y me sitúa, sencillamente, como alguien que puso palabras al servicio de otros.

Ahí entendí con claridad que la literatura no es solo una forma de expresión estética, sino también compañía, consuelo y, a veces, un apoyo real para seguir adelante.

 

-¿Cómo fueron tus inicios como escritor? ¿Qué te llevó a escribir, qué dificultades encontraste para ello y, en su caso, para publicar?

-Empecé escribiendo poesía como una forma de desahogo personal, por necesidad interior más que por ambición literaria. Desde el principio, la escritura fue una manera de entenderme y también de resistir.

Publicar fue —y sigue siendo— una tarea ardua. No es un camino fácil ni rápido, y durante mucho tiempo encontré más obstáculos que apoyos. Pero esos obstáculos nunca me importaron demasiado, porque mi intención siempre ha sido —y sigue siendo— difundir unos ideales, no una ideología, y había otras formas de hacerlo. Con los años, la novela empieza ahora a darme algunos frutos, pero siempre he tenido claro que escribir no depende del reconocimiento externo, sino de la fidelidad a uno mismo.

 

-¿Cuál es tu rutina de trabajo como escritor (métodos, horarios, posibles manías, uso de ordenador…)?

-No tengo una rutina rígida. Escribo cuando puedo y, sobre todo, cuando siento que debo hacerlo, algo que a veces ocurre incluso sin que yo lo quiera. En estos últimos años la escritura se ha convertido casi en una necesidad constante: me resulta difícil dormir si tengo pendiente resolver una trama o un conflicto narrativo.

Utilizo generalmente el ordenador, aunque a veces tomo notas a mano para no olvidar ideas o detalles —la edad no perdona—. Necesito un silencio casi total para escribir, aunque no siempre es posible conseguirlo.

La presencia de Dios, sin la ortodoxia católica, marca tu vida personal y se percibe también en muchos de tus libros. Como dice él, “Mi formación ha sido larga y diversa; me ha llevado por la lingüística, la teología o la literatura, pero siempre buscando comprender mejor la condición humana”. ¿Cómo describirías este sentimiento?

-Es una presencia íntima, no dogmática; más una experiencia vital que una doctrina. Para mí, Dios se manifiesta en la conciencia, en el otro, en la búsqueda sincera de la verdad y en el compromiso con el bien. Hacer la voluntad de Dios es algo primordial en mi vida, no como una imposición externa, sino como una orientación interior que da sentido a lo que pienso, escribo y hago.

 

-Hemos compartido pertenencia a un mismo grupo literario, Gallo de Vidrio, de Sevilla, en el que tú continúas. ¿Realmente te reconoces en alguna corriente, grupo o adscripción? ¿Te gusta hacer vida literaria, tener amistades literarias?¿Qué aportas al grupo Gallo de Vidrio?

-No me siento especialmente adscrito a corrientes literarias. Valoro mucho la amistad, el diálogo y el respeto mutuo. En el grupo de Gallo de Vidrio, al que me siento orgulloso de pertenecer, intento aportar trabajo, constancia y una mirada crítica, siempre desde el afecto.

 

-Eres un autor muy prolífico y polígrafo, pues abarcas varios géneros. Sin embargo, últimamente estás centrado, sobre todo, en la novela. Cuéntanos algo de tus obras narrativas y sobre todo de la última, basada en la vida de Laudelino Fernández León, minero, revolucionario y miliciano. ¿Cómo se ha gestado esta obra, por qué el título y qué aporta a tu ya larga trayectoria literaria?

-La novela dedicada a Laudelino Fernández León nace de una deuda moral con la memoria histórica. Él representa a tantas personas silenciadas por el relato oficial, y el título responde precisamente a esa voluntad de rescate y de justicia.

Ha sido un trabajo complejo, porque he tenido que coordinar una documentación histórica muy exigente con la ficción narrativa. Además, no siendo de Asturias ni conociéndola bien —sus valles, sus ríos, sus minas, su gente, su lengua—, el proceso me ha resultado especialmente difícil. Aun así, estoy satisfecho con el resultado. Lo que no esperaba era la acogida: en Mieres se habla mucho de la novela, y eso me ha sorprendido y emocionado profundamente.

Dentro de mi narrativa, también le tengo un cariño especial a La partera de Sevilla (Colibrí, 2024), una obra que me permitió conocer de cerca el mundo de las matronas y la dura represión que sufrieron. Fue una novela que marcó mucho mi camino como narrador y consolidó mi interés por dar voz literaria a quienes han quedado al margen de la historia.

 

De todas tus obras, ¿por cuál sientes predilección?

-Si tuviera que señalar una obra por la que sienta especial predilección, sería La retorcida senda de Judas Iscariote, el traidor de Jesús. Es una novela muy especial para mí, quizá la más compleja y arriesgada que he escrito.

Está enteramente basada en Los escritos de Urantia, fruto de mi propia traducción de The Urantia Papers, y nace de un largo proceso de estudio, reflexión y escritura. Para construir el perfil psicológico de Judas y desarrollar la narración, me vi obligado a modificar, omitir o añadir escenas, diálogos y descripciones, siempre con el máximo respeto al texto original, que en ningún caso pretendo sustituir, sino invitar a leer.

La novela recorre más de cuatro años en la vida de Judas, desde sus comienzos bien intencionados como discípulo de Juan el Bautista hasta su traición final. Me interesaba mostrarlo no como un juguete del destino, sino como un ser humano libre y responsable de sus decisiones. Jesús lo ama como a los demás apóstoles, pero Judas rechaza ese amor y, movido por el resentimiento, la soberbia y el ansia de poder, decide traicionarlo. Esa reflexión sobre la libertad, el mal y la responsabilidad personal es lo que hace que esta obra ocupe un lugar tan destacado en mi trayectoria.

 

-¿Qué libros te iniciaron en la lectura y la escritura? ¿Y cuáles han ido añadiendo con interés?

-Empecé leyendo libros de ciencia ficción, especialmente las novelas de Julio Verne, que encontraba en la biblioteca de mi padre. Aquellas lecturas despertaron mi imaginación y el gusto por la narración.

Más tarde, durante mis años en la Facultad, llegaron los clásicos y los autores modernos. Posteriormente, en Vanderbilt University (Nashville), me abrí a la poesía de posguerra, al análisis literario y a la retórica contrastiva, un aprendizaje que resultó especialmente valioso para mi labor como traductor.

He leído de todo, y casi todo me ha interesado. Con el tiempo se fue consolidando mi inclinación hacia la novela de carácter reivindicativo y social. En la actualidad me atraen mucho los guiones cinematográficos, y no descarto llevar al cine algunas de mis novelas. Además, en los últimos años he escrito algunos libros de religión —no dogmáticos— dirigidos al público infantil.

-Aparte de la lectura y de la escritura, de tu vocación religiosa, ¿qué otras aficiones tienes?

-Me gusta caminar, el silencio, la música y la conversación profunda con mis amigos y con las personas a las que quiero. Disfruto mucho del mar y de los atardeceres. La verdad es que no necesito mucho más para sentirme pleno.

Una curiosidad. Dentro de la música, ¿no te has sentido atraído por la música flamenca? Lo digo porque creo que tu padre llegó a ser presidente de las peñas flamencas de Sevilla, ¿no? Y, por otro lado, está en tus manos mi libro Poeta flamenco. Cómo hacer letras para el cante, tal como se puede ver en una de las fotografías. ¿Te atrae, a partir de su lectura, ya que invito a crear letras nuevas, a escribir alguna letra o copla flamenca?

-Sí, me atrae profundamente. El flamenco tiene algo que pocas músicas poseen: una verdad desnuda que no necesita artificio. La soleá, en particular, me impresiona por su sobriedad. No grita: pesa. Y cuando pesa, llega.

Mi relación con el flamenco viene de lejos, también por herencia. Mi padre estuvo vinculado a las peñas flamencas de Sevilla, y en casa el cante no era un espectáculo, era una forma de estar en el mundo. El flamenco no se escuchaba; se respetaba.

En cuanto a tu libro, Poeta flamenco. Cómo hacer letras para el cante, confieso que ha sido una tentación. Siempre quise escribir letras flamencas, pero me imponía el respeto por su concisión y su hondura. Una copla no admite exceso: tres o cuatro versos deben contener una vida. Eso exige una precisión que no siempre es fácil.

Tu invitación a crear letras nuevas despierta algo que llevaba tiempo dormido. El flamenco no es solo tradición; también es riesgo. Y quizá ha llegado el momento de intentar escribir alguna letra, aunque sea para medirme con ese rigor. Porque si algo tiene el cante es que no permite la impostura.

Archivo de José Cenizo y de Ángel Sánchez Escobar

-Para ti, ¿cuál es el secreto de la vida?

-Vivir con coherencia, no traicionarse y tratar de aportar algo en este mundo convulso, aunque sea en lo pequeño. Intentar ser una buena persona. Y tener la certeza de que esta vida forma parte de un largo viaje de aprendizaje que continúa más allá de la existencia terrenal.

-¿Algo que añadir sobre ti mismo o sobre el mundo actual y su deriva?

-Siempre he defendido los derechos democráticos, la solidaridad y la dignidad humana. No como una pose, sino como una actitud vital. Me preocupa profundamente el momento que estamos viviendo: nuestra democracia está cada vez más enferma y la propia tierra también. Los intereses económicos parecen imponerse a todo, incluso a la vida.

Jamás pensé que llegaría a conocer estos extremos. Aun así, sigo creyendo que la conciencia individual, el compromiso y la palabra pueden —y deben— seguir teniendo sentido.

 

-¿Con qué poema de alguno de tus libros de poesía nos despedimos?

– Nos despedimos con un poema de tono místico de mi libro Diálogo abierto con el espíritu interior (2014), presente en Sin lunas ni mares de cartón: mi poesía completa (1969-2022), Gallo de Vidrio, Colección Algo Nuestro, n. 48; y Fénix, 2022.

Hoy he querido llevarte a esos lugares
que tanto te van a recordar al Paraíso,
lugares preferidos por mí,
donde mi pensamiento se deja,
perdido en la infinitud temporal,
modelar por tus dedos divinos.

Fíjate en el mar.

Cualquier realidad virtual, de esas
a las que estamos tan acostumbrados ya en la tierra,
se quedaría en pañales:
parece raramente dibujado,
extrañamente plasmado en una fotografía.
Está tranquilo como un arroyo fresco de montaña,
ensimismado.

Estamos viendo un atardecer en el Atlántico.
Cada día es sobrecogedoramente bello y diferente
en esta parte del mundo.

Observa cómo, inusualmente tranquilo,
ese trecho de mar se deja acariciar
por los últimos rayos del sol,
dulcemente amarillos y anaranjados.
¿No te parece que disfruta
como el perrillo al que su amo acaricia
después de todo un largo día?

Esos rayos se tornan verdes,
un verde sereno,
que da paso a la oscuridad amable
que ya nos va rodeando.

Ángel

 

 

 

 

 

 

Muchas gracias por atendernos, Ángel. Te deseamos lo mejor en lo literario y en lo personal.

Enlaces:

Reseña de José Cenizo sobre la novela La partera de Sevilla en Luz Cultural:

https://diariodigital.org/angel-sanchez-escobar-presento-su-novela-la-partera-de-sevilla/

 

Igualmente, en blog Estado Crítico:

https://www.criticoestado.es/category/angel-sanchez-escobar/

 

Presentación en Gines (Sevilla) de La partera de Sevilla, presentada por José Cenizo:

https://youtu.be/5LdtwIcfU50?si=u0BnC6zAhXb4s5Pd

 

Los escritos de Urantia:

https://youtu.be/6Azr3NdASx8?si=PytUHLGWfz_hx1XF

 

Biografía del autor facilitada por él mismo:

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Ángel Francisco Sánchez Escobar (Sevilla, 21 de noviembre de 1951) es filólogo, docente universitario y escritor. Se licenció en Filología Hispánica y Filología Anglogermánica en la Universidad de Sevilla, donde inició una trayectoria académica marcada por el estudio de la literatura, la pedagogía y el pensamiento religioso.

Amplió su formación en Estados Unidos, donde cursó un Máster en Literatura Hispanoamericana y un Máster en Pedagogía, y obtuvo el Doctorado en Didáctica del Inglés en la Vanderbilt University (Nashville). En dicha universidad ejerció como Profesor de Español durante seis años (1978–1984).

A su regreso a España, obtuvo dos nuevos doctorados en la Universidad de Sevilla: uno en Filología Inglesa —en reconocimiento académico a sus estudios en Vanderbilt— y otro en Literatura Española. En esta misma universidad desarrolló su labor docente durante casi treinta años, combinando la enseñanza con una intensa actividad investigadora y creativa.

Es autor de más de doscientas publicaciones en distintos géneros y ámbitos del saber, que abarcan el ensayo humanístico y teológico, la narrativa histórica, la poesía y la traducción literaria. Su obra se caracteriza por el diálogo constante entre pensamiento, experiencia espiritual y vocación literaria, así como por una prosa cuidada y reflexiva, atenta tanto a la tradición como a los desafíos contemporáneos.

Paralelamente a su carrera filológica y universitaria, ha profundizado en estudios teológicos, culminando con un Doctorado en Teología por el St. Stephen Harding Theological College and Seminary (Winston-Salem, Carolina del Norte, EE. UU.), además de otras formaciones especializadas en el ámbito del pensamiento religioso.

En el plano ministerial, fue ordenado Interfaith Minister en Nueva York (2004), presbítero en Kiev, Ucrania (2005), y consagrado obispo en Sudáfrica (2007), integrando en su trayectoria vital la reflexión académica, la docencia, la creación literaria y el compromiso espiritual.

Su novela La partera de Sevilla: Diario de una represaliada (Editorial Colibrí, 2024), ha tenido una notable acogida por parte de lectores y crítica, consolidándolo como una de las voces más personales y rigurosas de la narrativa histórica contemporánea. Respecto a ella, dice “Me interesaba narrar cómo una mujer puede resistir no con épica, sino con conciencia”. Y añade: “Me interesan los momentos en que la historia no se decide en los grandes discursos, sino en decisiones íntimas”.

 

 

Fotos: Archivo de José Cenizo y de Ángel Sánchez Escobar.

Portada: En su estudio. 2025.

Con José Cenizo, que le entrega dos libros de su autoría. Sevilla, enero 2026.

 

ENTREVISTA AL ESCRITOR ÁNGEL SÁNCHEZ ESCOBAR

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Jose Cenizo Jiménez

José Cenizo Jiménez, Paradas (Sevilla), 1961. Licenciado y Doctor en Filología Hispánica. Profesor de Lengua y Literatura (E. Secundaria). Ha sido profesor de la Universidad de Sevilla durante 14 años (Facultades de Filología y de Ciencias de la Educación). Coordinador del Programa de Doctorado de la Universidad de Sevilla “Estudios avanzados de Flamenco” de 2012 a 2014. Crítico literario (www.papel-literario.com..., Renacimiento, Archivo Hispalense, Luz Cultural, Clarín, Anthropos…). Autor de libros sobre la poesía de Rafael Porlán, Javier Salvago, Manuel Gahete, entre otros. Investigador de Flamenco, con libros sobre la copla flamenca y su didáctica, Antonio Mairena, Miguel Vargas, la alboreá y la petenera, etc. Expresidente de la Tertulia Flamenca de Enseñantes “Calixto Sánchez” de Sevilla. Miembro del Jurado del Compás del Cante 2016. Foto de Paco Sánchez https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Cenizo_Jim%C3%A9nez

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