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La Elegancia del Ritmo Poético

Victor Jimenez
Jose Cenizo Jiménez
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La Elegancia del Ritmo Poético

(ENTREVISTA AL POETA VÍCTOR JIMÉNEZ)

 

Por JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

Víctor Jimenez - La Elegancia del Ritmo Poético
Víctor Jiménez

Estamos de lujo de nuevo. El poeta Víctor Jiménez (Sevilla, 1957) responde a nuestras preguntas para diario digital Luz Cultural. Quedamos muy agradecidos. Su trayectoria, jalonada de premios como Alcaraván, Florentino Pérez-Embid o Fray Luis de León, entre otros, amén de haber sido finalista en cinco ocasiones del Premio Andalucía de la Crítica, puede consultarse con detalle en la web de Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_Jim%C3%A9nez_Guerrero

-Amigo Víctor, gracias por estar con Luz Cultural. Te felicitamos por tu trayectoria. ¿Cómo describirías la misma y de qué te sientes más satisfecho?

-Querido Pepe, las gracias te las tengo que dar a ti por tu generosa amistad de tantos años.

Ha sido una trayectoria de más de cuatro décadas, un camino de aprendizaje que intento seguir haciendo sin prisas y de la forma más coherente.

Me siento satisfecho de haber escrito y publicado los doce libros recogidos en la antología “El agua entre las piedras” (Granada, Valparaíso Ediciones, 2023), en edición de Juan Lamillar y “Tiros al aire”, que acaba de publicar la editorial Libros de la Herida, con aguadas de José Mateos y prólogo de Lutgardo García Díaz.

-¿Qué dirías que queda del joven poeta que se inició con Al alba nueva de mi sangre en 1981, con veinticuatro años, en cuanto a técnica, temas tratados, ilusiones o frustraciones literarias, etc.?

-De aquel joven, me queda la ilusión y, sobre todo, la necesidad de seguir escribiendo.

Aunque siempre he procurado cuidar mucho la forma, cada vez intento depurar más los poemas.

Mis temas son los de siempre, los temas esenciales. Pero el amor y la vida, aunque siguen estando con un tono distinto, van dejando paso a los estragos del tiempo, la conciencia de la muerte o las reflexiones sobre la poesía.

Frustraciones no tengo, porque nunca he tenido grandes pretensiones ni escribo buscando el aplauso. Ya lo dije por soleá: No sé muy bien por qué escribo. / Acaso por si algún verso / no fuera a dar al olvido.

-¿Te reconoces en alguna corriente, grupo o adscripción, como el grupo y colección Ángaro? ¿Haces vida literaria, tienes amistades literarias?

-Ángaro, más que un grupo, es una colección que se fundó en 1969. La empecé a codirigir en el año 2000 con mis queridos amigos y maestros Manuel Fernández Calvo, su fundador, y Francisco Mena Cantero, a quienes conocí en 1990. Posteriormente, en 2007, fallece Fernández Calvo y se incorpora a la dirección el poeta Enrique Barrero Rodríguez. Actualmente, tras la muerte de Francisco Mena en 2023, apenas tenemos actividad, sólo hemos publicado un libro.

Aunque he compartido con ellos la predilección por las estrofas clásicas, creo que mi poesía, por el estilo, el tono y el tratamiento de los temas, está más cerca de la tradición andaluza y, sobre todo, de la escuela sevillana.

Como tú sabes, no me gustan los actos cuando soy el protagonista. No me gustan los focos. Pero suelo acompañar a mis amigos poetas en sus lecturas y presentaciones de sus libros.

-¿Cómo fueron tus inicios como escritor? ¿Qué te llevó a escribir, qué dificultades encontraste para escribir y, en su caso, para publicar?

-Mi interés por la literatura, y especialmente por la poesía, surge en mi época de estudiante de COU, gracias a las extraordinarias clases de mi profesor y novelista José María Vaz de Soto. Clases con poca teoría y mucha lectura. Leímos a Pío Baroja, Galdós, Buero Vallejo…Y también a Bécquer, Juan Ramón, Antonio Machado, Lorca, Miguel Hernández… y Cernuda. Todo un descubrimiento.

Parafraseando a José Hierro que escribió: “Llegué por el dolor a la alegría”, puedo decir que yo “llegué por el amor a la poesía”. Nada raro a los diecisiete años. Entonces empecé a escribir poemas de amor sin pensar en publicarlos. Muchos de estos poemas aparecieron en mi primer libro, de cuyo nombre no quiero acordarme, por iniciativa de otro profesor, Antonio Avilés.

-¿Cuál es tu rutina de trabajo como escritor (métodos, horarios, posibles manías, uso de ordenador…)?

-Ni tuve ni tengo una rutina. Como ya han dicho otros, la poesía se escribe cuando ella quiere. Y, aunque a veces te sorprende, procuro estar a la espera, porque puede aparecer en cualquier momento y lugar. Y, entonces, escribo en lo que tengo más a mano: el ordenador, un folio, una servilleta… o, incluso, mentalmente, de memoria.

¿Cómo has compaginado tu trabajo como profesor de instituto con tu vocación literaria? ¿Tus alumnos estaban al tanto de tu actividad y valía poéticas? ¿Cómo tratabas de acercarlos a la poesía en general? Y cuéntanos cómo surgió la idea de dedicar a tu oficio, el de profesor, todo un libro de poemas…

-Han sido actividades paralelas. La docencia era mi trabajo, la poesía mi vocación. Durante muchos cursos, he dado clases que no tenían relación con la Literatura. A veces, por noticias en la prensa o en las redes, los alumnos se interesaban y me preguntaban sobre mis actividades literarias o mis libros.

“Al pie de la letra”, publicado por La Isla de Siltolá en 2011, surgió de manera espontánea. Lo empecé escribiendo el poema “Parking público” después de encontrarme un atasco en la puerta del instituto el primer día del curso y terminó siendo una especie de cuaderno de clase de un profesor de Secundaria donde, con un lenguaje irónico y directo, y cierto humor, se refleja la cotidianidad de las aulas y la pérdida de valores fundamentales, aunque también algunos poemas dejan rayos de esperanza.

-¿Cómo describirías tu poética? ¿Coincide esa visión con la que han expresado los lectores y los críticos?

-Siempre he escrito de las cosas de la vida, de sus luces y sombras, de añoranzas e imposibles, de lo vivido y lo soñado. Y, si exceptuamos los sonetos barrocos de “La Singladura” y los poemas de andar por clase de “Al pie de la letra”, toda mi poesía tiene un tono intimista y elegíaco y un estilo que busca la musicalidad, la claridad y la sencillez sin perder la hondura. Creo que ésta ha sido también la visión de lectores y críticos.

– ¿Qué libros te iniciaron en la lectura y la escritura, tus referentes? ¿Y cuáles se han ido añadiendo a tu gusto literario y a tus influencias?

-Mis primeras lecturas, de niño, fueron los tebeos de la época: El Capitán Trueno, El Jabato, El Guerrero del antifaz… y una edición infantil de El Quijote. Algo más tarde, en la adolescencia, libros de aventuras de Salgari y Julio Verne. También recuerdo, entre otros, El Conde de Montecristo y el Ben Hur, de Lewis Wallace. Todos en la biblioteca de casa.

A partir de los diecisiete, como te dije, me incliné más por la poesía y empecé a leer a Bécquer, Antonio Machado (a Manuel llegué más tarde), Juan Ramón, Miguel Hernández, Lorca, Alberti, Neruda, Blas de Otero, Luis Cernuda…

Después de tantas lecturas, mis referentes siguen siendo Bécquer, Juan Ramón, los Machado, Cernuda y poetas más cercanos en el tiempo y la amistad como Juan Sierra, Rafael Montesinos, Joaquín Márquez, Aquilino Duque…

¿Qué has querido comunicar con tu último libro, Tiros al aire, y qué poema podría resumirlo o representarlo fielmente?

-Las soleares de “Tiros al aire” son poemas donde trato de fundir el disparo de la emoción y el pensamiento más hondo en sentencias sobre la vida, el amor, el paso del tiempo, la muerte y la propia poesía.

Aquí tienes la que abre el libro:

Igual que la soleá,

la vida tiene tres versos.

Ni uno menos ni uno más.

Tiros al aire

-Aparte de la lectura y de la escritura, ¿qué otras aficiones tienes?

-El deporte, especialmente el fútbol y el tenis. Y la tauromaquia, el cine, la música, la pintura, los viajes…

-Para ti, ¿cuál es el secreto de la vida?

-A la vida hay que quererla, aunque no se case con nadie. Y ser buena persona. Y perdonar. Y no perder la esperanza.

Una pregunta curiosa… ¿Crees que la IA acabará con los artistas e incluso con los poetas?

-La IA no tiene alma ni corazón.

-¿Algo que añadir?

-Darte una vez más la gracias por esta entrevista y, también, por tu espléndida presentación de “Tiros al aire”.

 

-¿Con qué poema de Tiros al aire y con qué otro de libros anteriores nos podemos despedir?

-De “Tiros al aire”, con esta soleá:

Aunque los llame la muerte,

quienes nos dejan su luz

nunca se van para siempre.

Y con este poema de mi libro “Taberna inglesa”:

OTRA VEZ ÍCARO

Todo pasó en un vuelo.

No sé ni cómo ha sido.

Siempre había tenido

los dos pies en el suelo.

Y enredado en su pelo

y en sus ojos hundido,

sin subir, he subido

de repente hasta el cielo.

Y me preguntas hoy

qué haré al caer, qué voy

a hacer cuando se vaya.

De momento, volar.

Después, que arroje el mar

mis sueños a la playa.

Muchas gracias por atendernos, Víctor. Te deseamos lo mejor en lo literario y en lo personal. Gracias por tu entrega a la poesía, por tu obra, entre mis predilectas, así como por tu amistad.

 

Fotos: El poeta fotografiado por Pepe Morán. Portada de Tiros al aire.

Nota sobre el autor y pedidos del libro en editorial Libros de la herida: https://www.librosdelaherida.es/tiros-al-aire-p9788419919168

 

 

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