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Conversando con Amparo Zacarés y Rosa Mascarell por su libro María Zambrano, filósofa de la Generación del 27

Conversando con Amparo Zacarés y Rosa Mascarell por su libro María Zambrano, filósofa de la Generación del 27
Ana Patricia Santaella
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Conversando con Amparo Zacarés y Rosa Mascarell por su libro María Zambrano, filósofa de la Generación del 27

POR ANA PATRICIA SANTAELLA

 

Hoy nos acompañas dos mujeres sumamente interesantes y prolíficas en diversos ámbitos del saber, el humanismo, los derechos humanos, el arte y la pintura, que nos comentarán el porqué de la aparición de este extraordinario libro María Zambrano. Filósofa de la Generación del 27, publicado por la Editorial Antígona, a través de un diálogo entre ambas.

 Amparo Zacarés Pamblanco es doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Valencia, escritora y crítica de arte. Ha sido docente de Estética y Teoría de las Artes en la Universitat de València y en la Universitat Jaume I de Castelló. Desde 2023 preside la Asociación Clásicas y Modernas para la Igualdad de Mujeres y Hombre en la cultura, una de las cinco asociaciones estatales que forman parte del Observatorio de la Igualdad del Ministerio de Cultura.

Rosa Mascarell Dauder es Máster en Estética y Teoría de las Artes por la Universidad Autónoma de Madrid. Fue secretaria personal y documentalista de María Zambrano a su regreso del exilio. Escritora, pintora y gestora cultural, forma parte del patronato de la Fundación María Zambrano y de la Fundación Francisco Brines.

A.P- Para empezar, ¿quién fue María Zambrano? ¿cómo nace su vocación filosófica?

 Amparo Zacarés Pamblanco Conversando con Amparo Zacarés y Rosa Mascarell por su libro María Zambrano, filósofa de la Generación del 27
Amparo Zacarés Pamblanco

AZ María Zambrano (1904-1991) fue la única mujer, con las credenciales académicas de la Universidad Central de Madrid, que forma parte del pensamiento español en el exilio. Nació en Vélez-Málaga, pero, por motivos familiares, se trasladó a temprana edad a Madrid y luego a Segovia. Estudió Filosofía y colaboró con la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu. Tuvo como profesores a Manuel García Morente, Manuel Bartolomé Cossío, Xavier Zubiri y a Ortega y Gasset, que se convertiría en su maestro.

            Fiel a los ideales de la República, en 1939 tuvo que marchar al exilio como tantos compatriotas y no regresó hasta 1984. Todavía en el exilio fue reconocida con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1981 y ya en Madrid, en 1988, se convirtió en la primera mujer a la que se le concedió el Premio Cervantes y empezó realmente a ser conocida. Falleció en Madrid en 1991, dejando obra propia y original de gran profundidad filosófica.

A.P- ¿Cómo habéis estructurado el libro? ¿Qué apartados aparecen en él, por qué lo habéis concebido así?

 AZ A María Zambrano siempre le ha precedido su fama de escritora, por no someterse a la «tiranía del concepto» y por considerar que el logos puede expresarse también a través de metáforas y tropos poéticos. Por eso quisimos reivindicarla como filósofa, de ahí el título del libro.

            Nos costó dar con el formato y el estilo de discurso que buscábamos para difundir el pensamiento de la filósofa sin devaluarlo ni deformarlo. Quisimos acercar su filosofía al mayor público posible. Elegimos seis palabras clave: método, naufragio, memoria, luz y poesía. Teníamos unas cuantas más, pero no en ese orden. Mi única condición fue comenzar por la palabra método dadas las implicaciones filosóficas que tiene ese término. Cuando acabé de redactar “método”, sentí que la palabra siguiente había de ser “naufragio” y no la palabra que inicialmente habíamos dispuesto y decidido previamente. Después “naufragio” me llevó a “delirio y así hasta que llegué a “poesía” y comprendí que el manuscrito quedaba completo, al menos en lo que era nuestro propósito trasmitir.

            Se trata de un libro muy especial para nosotras. Combina poesía, pintura y ensayo. Puede decirse que el primer acercamiento a su lectura es desde la sensibilidad con la voz poética y las imágenes que Rosa creó ex profeso para cada capítulo. En un anexo final incluimos el epistolario que mantuvimos mientras lo redactamos y donde se puede comprobar la manera zambraniana en la que vamos avanzando en la escritura.

A.P- En la introducción del libro, Ana María Leyra Soriano, desgrana que el siglo XVIII, hizo de la razón la base de cualquier intento por establecer cimientos sólidos para el conocimiento en una época en que las luces ilustraban y establecían los límites y las posibilidades del conocer, pero desterrando el mito, la religión, la imaginación y los sentimientos. Sin embargo, el siglo XX, tomó otro rumbo, la reflexión filosófica quiso incluir entonces la vida, el azar, la experiencia vital, el sentir. ¿Puede contarlo Amparo? 

AZ En realidad, esa corriente vitalista dentro de la filosofía comenzó a finales del siglo XIX como oposición al positivismo de Comte y cuyo mejor exponente fue Nietzsche, uno de los filósofos preferidos de la filósofa. La atención se centró entonces en la realidad vital y no en cuestiones empíricas y científicas relativas a la naturaleza. Había algo en la vida que no podía ser explicado con criterios de objetividad, con generalizaciones o abstracciones. Por eso mismo la filósofa se interesó por una razón vital que afrontaba el padecer humano, el amor y la muerte. A esa razón la llamó poética, se trata una razón que no utiliza sistematizaciones y donde el pensamiento no funciona como la razón teórica y abstracta del idealismo platónico o el racionalismo cartesiano. La vida no la explican las categorías kantianas, ni, hay método para el saber de la vida porque la vida es irrepetible, sus situaciones son únicas y de ellas solo cabe hablar por analogías, con supuestos y suposiciones. Así en Notas para un método, afirma que el saber propio de las coas de la vida, es fruto de largos padecimientos, de larga observación, que un día se resume en un instante de lúcida visión. Ese saber suele aparecer tras un acontecimiento extremo, como puede ser la muerte de alguien, la enfermedad, la pérdida de un amor o el desarraigo forzado de la propia patria que ella padeció. Pero también surge, hay que tenerlo en cuenta, de la alegría y de la felicidad, de un instante de dicha y de revelación de la belleza de la que también hay extraer debida experiencia. Ahí se comprueba el amor fati y el vitalismo de la filosofía de María Zambrano, ese amar la vida nietzscheano, a pesar de todo, con sus alegrías y sus pesares. También, no quiero dejar de mencionarlo, en ese apreciar y celebrar la vida hay mucho de Spinoza, otro de sus grandes referentes filosófico.

A.P Rosa usted la trató personalmente al haber sido su secretaria cuando María regresó del exilio, estuvo ayudándola en el rescate, clasificación y edición de algunos de sus libros ¿Qué destacaría de su personalidad?,¿cómo transcurría su día a día, y en qué consistió la ayuda relevante que le prestó con respecto a su obra al regresar?

Rosa Mascarell Dauder
Rosa Mascarell Dauder

  RM Cuando comencé a trabajar para María Zambrano tenía toda sus libros y manuscritos en cajas y maletas en una habitación de la casa que parecía un trastero. Lo primero fue poner en orden “la biblioteca”, que así empezamos a llamar a dicha habitación. Los libros los ordené en estanterías que encargué yo misma y pasamos pronto a trabajar en el archivo, que era lo que María Zambrano más necesitaba. Mondadori ya tenía el original de Delirio y Destino: los veinte años de una española, pues era un libro que en su día se había enviado a un premio y estaba completo, pero había otros contratos pendientes, el más relevante el de Los bienaventurados. También estaba en marcha Los lugares de la pintura, que fue lo primero que atendí proporcionando material a la editora.

            En un archivo ordenado y catalogado el trabajo de edición hubiera sido mucho más fácil. Imagina que, a pesar del cuidado de María Zambrano por conservar sus escritos, estaban revueltos y desperdigados. Había que tener localizado cada papel para que ella pudiera reconstruir su obra y trabajar para entregarla a la edición. Realmente no sé cómo se pudo reconstruir Notas de un método antes de realizar el trabajo, por lo menos de clasificación, pero eso fue antes de que yo llegara. Con María Zambrano trabajé, además del día a día de petición de artículos, las entrevistas de los medios y mantener viva su correspondencia, abordar la edición de Los bienaventurados y después Los sueños y el tiempo, parcialmente pues murió antes de completar la revisión. La recopilación sobre poesía es algo que yo iba haciendo en paralelo por si María quería seguir la estela de Los lugares de la pintura. Veía que a María le ilusionaba el tener proyectos por delante y por ello intentaba adelantarme e ir proponiéndole una vez en orden el archivo.

            En paralelo había que clasificar y catalogar la correspondencia. Tanto para los manuscritos como para la correspondencia fue fundamental poder recurrir a ella ante cualquier duda. Ella se daba cuenta de la trascendencia que para su obra tenía el trabajo que estábamos realizando y siempre fue muy cariñosa conmigo, pero también exigente, cosa que le agradezco porque me enseño lo que significan el respeto y la responsabilidad propia en relación al saber y la cultura.  También la generosidad y la colaboración tan necesaria en el mundo del pensamiento, es por ello que tanto mi trabajo de inventario de su biblioteca personal en el momento de su fallecimiento, así como la relación de sus manuscritos, especificando los que eran inéditos en el momento de iniciar el trabajo de sus obras completas en 2009 y que se pueden consultar de forma abierta en https://rosamascarell.art/homenaje-a-maria-zambrano/ , cosa que me han agradecido muchas personas que investigan su obra.

    A.P- Amparo, esa razón poética, alejada del pensamiento de las abstracciones para convertirlo en un saber misericordioso de ayuda y salvación. ¿De qué forma le preocupó, por qué era tan importante para ella este enfoque novedoso del saber y la percepción?

AZ La filósofa se centró en aquellos saberes del alma, en la línea de Pascal, otro de sus filósofos predilectos, que no nacen de la claridad, sino del corazón y de la penumbra que mora en el interior, en las entrañas del ser humano concreto y encarnado. Afirma que no siempre el pensamiento trascurre por cauces lógicos, también las metáforas, las analogías, ofrecen un tipo de saber misericordioso, basado en la piedad, que nos ayuda a vernos como personas. Decantarse por este tipo de saberes hizo que el mismo Ortega y Gasset pensara que la filósofa había desvariado, había salido de la senda de la razón, pero no era así, sino que proponía otro tipo de razón sedimentada en la experiencia vital a través de la sensibilidad y la memoria.  Donde unos veían indeterminación y falta de rigor, ella defendía lo contrario señalando que las imágenes y «solo algunas y no siempre», pueden expresar con acierto la conexión entre el pensamiento y la vida.  Esta fue la idea rectora del pensamiento de la filósofa por la que la academia la tachó de inclasificable y la ninguneo en vida hasta edad muy avanzada. El que este tipo de saber misericordioso haya quedado sepultado y, por el contrario, haya predominado un tipo de logos racional, sistemático, instrumental y abstracto, explica la Europa trágica y sangrienta que en el siglo XX se vio asolada por el auge de los totalitarismos y las dos guerras mundiales. Desafortunadamente, en la geopolítica de estas primeras décadas del siglo XXI, siguen vigente multitud de conflictos, alimentados por una mentalidad bélica que continúa matando a inocentes. Lo más importante es que ese saber de piedad y misericordia es el que puede ayudarnos a crear comunidad, a salir de la orfandad en la que vivimos y salvarnos como humanidad.

AP Rosa, es de suponer que los acontecimientos bélicos que le tocó vivir la afectaran profundamente. Nos referimos a la Guerra Civil española y al estallido de la Primera Guerra Mundial. ¿Pudo continuar escribiendo, logró sobrevivir a estas terribles y traumáticas experiencias?

 RM La mayor parte de su obra está escrita en el exilio y todos los hechos que mencionas dejaron huella profunda en su obra. En mi libro Exilio Francés. Mi viaje al Jura de María Zambrano, reflexiono sobre su compromiso con la democracia y la libertad de pensamiento que la llevaron a sufrir un duro exilio. A pesar de sus penurias económicas y de salud, logró superar todo ello gracias a la escritura, construyendo un corpus filosófico que habla desde la propia experiencia, de ahí su gran valor.

 A.P- En su interesantísimo libro Filosofía y poesía, desentraña o vincula a un género de conciencia que roza o se aproxima al delirio, considerándolo un ámbito revelador exclusivo del poeta, una conciencia que fluía de la experiencia, que emanaba de las profundidades del sentir. ¿A qué se refiere con ello?

AZ En ese libro escrito en el otoño de 1939, mientras era profesora de la Universidad de Morelia, relata la historia de la aparición del logos y su bifurcación entre una razón filosófica y otra razón poética. Nos narra el conflicto entre pensamiento y poesía. Es un libro que señala a Platón como causante de la condenación de la poesía, ya que, mediante el mito de la caverna, eliminó la capacidad cognitiva de los sentidos y admitió únicamente un mundo ideal y abstracto que solo puede alcanzarse por la razón. La filósofa se rebela ante ello y mantiene que el sentir y, no solo el pensar, nos constituye como personas.  Por eso presentó la razón poética que es logos, es decir razón, pero también sentimiento, pasión, revelación y delirio.  En realidad, delirar no es más que pensar fuera del camino trazado por la razón platónica, por la claridad cartesiana o la sistematicidad kantiana. El delirio, en esos términos, lo representan en su obra las figuras femeninas de Diotima, Eloísa y Antígona. Las tres se expresan en monólogos donde razonan desde los adentros, desde las entrañas del ser. Las tres sienten que hay un daimon, encerrado en su interior, que nace de la inspiración. Las tres hablan desde ese saber iluminante que procede de la voz interior que anida en las personas y a la que hay que escuchar. Las tres quieren convencer a los hombres de que la única ley ha de ser la del amor y la piedad. Las tres, se apartan de lo establecido y de toda violencia de una cultura bélica basada en la conquista y la guerra. Esa manera de estar en el mundo, asociada a la agresividad, al enfrentamiento y al hostigamiento, corresponde al rol tradicional del guerrero, alimentado por un idealismo al que le es indiferente el rostro de un sujeto situado y de un ser encarnado que sufre y padece. Esas son las consecuencias del logos hegemónico platónico y donde se encuentra «la raíz guerrera de toda cultura occidental». A ese saber abstracto, matemático, devenido en instrumental, opone la filósofa un saber relacional enraizado en la experiencia concreta de la vida que reconozca el rostro humano de un sujeto situado.

libro Maria zambranoAP – Colaboró con el legítimo gobierno de la República, participando además en distintas publicaciones como Revista de Occidente, Cruz y Raya, Hora de España con numerosos artículos. ¿Fue determinante esta colaboración a la hora de exiliarse?

RM No todas estas colaboraciones influyeron igual en relación con su exilio. Por ejemplo, muchos colaboradores de “Revista de Occidente” se quedaron en la España franquista, el mismo Ortega y Gasset recibió su paga de profesor puntualmente hasta su muerte. “Cruz y Raya”, la revista fundada por José Bergamín tenía un carácter religioso, de pensamiento renovado desde el catolicismo, como máximos ejemplos Jacques y Raïsa Maritain. Bergamín se exilió ya durante la guerra por su implicación y altos cargos en el gobierno de la II República, no por la revista.

    Tema diferente es “Hora de España”, una revista nacida en Valencia en 1937 en plena Guerra Civil y en el marco del II Congreso de Intelectuales Antifascistas. Sus fundadores, Manuel Altolaguirre, Juan Gil Albert y Emilio Prados, estuvieron todos en campos de concentración en Francia y allí se hubieran quedado de no ser reclamados por el gobierno de México. María Zambrano sí que se implicó con esta revista a su vuelta de Chile, en marzo del 37, tomando sus riendas como redactora jefa. Esta revista y su implicación en la redacción sí que la comprometió. Pero ya venía comprometida de Chile con la publicación, junto con su marido Manuel Rodríguez Aldave, de la primera antología de poemas de Federico García Lorca. Además de los artículos que componen Los intelectuales en el drama de España, escrito también en su periodo chileno antes de su vuelta a España en 1937.

 AP La amistad que tuvo con Miguel Hernández era cálida y fraternal ¿Tuvo otras amistades significativas enmarcadas en el 27, hombres y mujeres de esta singular y fructífera generación?

RM María Zambrano estaba en el centro de esta generación llamada del 27 como pensadora. Fue decisiva su relación con la Residencia de Estudiantes y el movimiento de la Institución Libre de Enseñanza, su puesto de profesora en la Universidad Central, las tertulias en las que participaba y la que organizó en su propia casa de la plaza de Conde de Barajas en Madrid.

     Destacaría en especial su relación de amistad con Concha Méndez, Maruja Mallo y Rosa Chacel, su noviazgo con Miguel Pizarro amigo de infancia de Federico García Lorca, con el propio Federico y Rafael Alberti, novio por entonces de Maruja, Buñuel, novio de Concha Méndez que después se casaría con Manuel Altolaguirre y financiaría los sueños editoriales con su gran fortaleza, Dalí que también formaba parte del grupo… Todo ello en Madrid, pero hay que destacar la importancia que tuvo Valencia la estancia de María Zambrano en 1937 y su relación con toda la intelectualidad que allí se concentró en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas, donde también hay que citar a a María Teresa León y a Mercé Comaposada Guillen, fundadora de Mujeres Libres. Sin olvidar su amistad que duró toda la vida con Emilio Prados, Juan Gil- Albert, Diego de Mesa, Luis Cernuda, Ferrater Mora, Ramón Gaya, José Bergamín… Toda una constelación de relaciones con sus más y sus menos y que, una vez en la diáspora, siguió por correspondencia.

A.P- En el forzoso exilio y vergonzoso que tuvo que emprender, peregrinó por varios países y ciudades. ¿Fue la acogida en ellos desigual, dónde se encontró más a gusto, dónde se sintió reconocida y valorada como la brillante e irrepetible pensadora que fue?

AZ Cuando partió para el exilio tenía treinta y cinco años y regresó a España cumplidos los ochenta. Todavía vivió siete años más. Si hacemos cuenta, la filósofa pasó la mitad de su vida en el exilio, cuarenta y cinco años, nada más y nada menos, inmersa en un cambio de espacios y lugares en los que alumbró su pensamiento y su obra. No es extraño, pues, que se le conozca como «la dama peregrina» y «la dama errante» o también como «la dama de todos los exilios». Residió en La Habana, Santiago de Chile, Morelia (México), París, Nueva York, Roma, La Pièce, Ferney Voltaire y Ginebra. Tuvo, es cierto, una acogida desigual según época y lugares, pero me gustaría señalar que el caso de María Zambrano no fue único, junto con otras mujeres de talento, compartió el destino de ser ubicada en los márgenes de la historia y por el solo hecho de ser mujer, fue desterrada del lugar destacado y sobresaliente que le hubiera correspondido tener en el relato histórico oficial.  Pudo vivir de manera muy precaria de las conferencias que daba, de los artículos y libros que escribía. Conocía bien la cultura europea y se le valoraba como la intelectual que era, pero solo fue   reconocida casi el final de sus días.  Jugó en su contra el haber sido leal a los ideales de la Segunda República y pertenecer al «bando perdedor» de la guerra. Y, en segundo lugar, por el mismo hecho de ser mujer. Hay una anécdota que refleja bien este hecho. Lo cuenta Juan Fernando Ortega Muñoz que estuvo al frente de la Fundación y que cuando propuso su creación, tuvo que escuchar que le dijeran «¿dónde vas tú?, si las mujeres nunca han hecho filosofía» Él mismo relata cómo le costó demostrar que la filósofa fue algo más que una mera discípula de Ortega y Gasset y que desarrolló una filosofía novedosa y original vigente en la actualidad. Finalmente, a su regreso a España, fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Málaga y premiada, como he señalado antes, con el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y el Premio Cervantes.

AP – Residió igualmente en Cuba, Puerto Rico y París, ¿qué personalidades conoció durante su residencia en estos lugares?

RM Es muy larga la lista de personas del mundo de la cultura y el arte con las que se relacionó en el exilio, a parte de sus amistades españolas con las que mantiene contacto en el exilio. Destacaría, por citar algunos nombres de la larga lista: José Lezama Lima, Pablo Picasso y María Casares, españoles pero ya instalados en París desde un tiempo, René Char, Albert Camus, Elena Croce, Vittoria Guerrini, Elemire Zola, Emil Cioran, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Alain Guy, Timothy Osborne, Elena Garro o la princesa Caetani. También se relacionó con políticos como Juan Bosch en la República Dominicana, a quien pude conocer personalmente en Madrid, o Luis Muñoz Marín en Puerto Rico.

A.P- Elena Croce fue vital en su vida, una amiga leal y de una gran trascendencia. ¿Quién fue Elena, y que papel jugó en la existencia de María?

AZ Elena Croce, hija del filósofo Benedetto Croce. Se conocieron en casa del también exiliado Diego de Mesa. De aquel primer encuentro, surgió entre ellas una unión profunda, correspondida mutuamente, de la que da cuenta la relación epistolar que mantienen durante décadas. Siempre le estuvo agradecida por la ayuda que les prestó a ella y a su hermana y a otros exiliados españoles. De hecho, Elena Croce creó un «Comité de ayuda para los intelectuales en el exilio» y se dedicó a este fin haciendo todo lo posible, incluso «echando el alma por la boca». Tal fue su dedicación y empeño. También en Roma, ciudad que consideraba su centro y su lugar natural, contó con el apoyo de Marguerite Gilbert Caetani, que impulsó la revista cultural, Botteghe Oscure, traducida a varios idiomas, que fue todo un referente literario de la época y que se publicó de 1948 a 1959. Otra de sus amigas italianas fue la poeta Vittoria Guerrini, conocida con el pseudónimo de Cristina Campo. Entre Elena Croce, Cristina Campo y María Zambrano se estableció una amistad que perduró toda la vida.

AP Otra persona importantísima en la vida de nuestra pensadora fue su hermana Araceli ¿Cómo transcurrió entre ellas su relación, llegaron a vivir juntas fuera de España, en el duro exilio?

RM Tras la muerte de la madre en París en 1946, se reencuentran ambas hermanas en la capital francesa. María la vio en muy mal estado, tanto físico como mental, y a partir de ese momento se siente responsable de su cuidado y atención, pasando a vivir juntas ya de por vida hasta el fallecimiento de Araceli en una clínica psiquiátrica de Ginebra. De su relación hablo también en el libro anteriormente citado. En el exilio vivieron literalmente de la caridad de amigos y de algún familiar como Rafael Tomero.

A.P- ¿Ha sido bien acogido vuestro libro, ha despertado interés? ¿Muestran predisposición a conocerla la gente joven, el alumnado de los institutos?

AZ Sí, ha tenido mucho recorrido y buena acogida.  El primer lugar donde lo presentamos fue en el Centro Cultural Generación del 27 en Málaga, luego lo presentamos en varias universidades, en instituciones culturales, en Madrid, Valencia, Zaragoza, Berlín y Roma. La última ocasión en junio de 2025 en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Roma que se llama María Zambrano en homenaje a la filósofa. Lo publicó la editorial Antígona en 2021. Es un libro de fondo de editorial que lleva varias reimpresiones. Para la conmemoración del centenario de la Generación del 27 que el Ministerio de Cultura celebrará el año próximo, la editorial tiene prevista una nueva edición. Nuestra intención fue que este libro sirviera para acercar el pensamiento filosófico de María Zambrano al público general, pero pensando también en la población joven, en el alumnado de los institutos que estudian a la filósofa en el bachillerato. Al respecto no tenemos datos, aunque sabemos que sí sirve de consulta en algunos centros escolares.

AP ¿Qué papel juega la Fundación María Zambrano en mantener, preservar y dar a conocer el inmenso legado que ha dejado para el momento actual y la posteridad?

RM Desde sus comienzos, la Fundación se creó específicamente para cuidar del legado material e inmaterial de María Zambrano, de su biblioteca y archivo, así como responsabilizarse de la difusión de su obra. Cada día, con el apoyo especialmente del Ayuntamiento de Vélez-Málaga desde el primer momento, esta labor se va llevando a cabo y ya se ven sus frutos desde que se llevó a cabo una importante labor de edición y de celebración de congresos dedicados a la vida y obra de la filósofa. Así pues, podemos decir que a día de hoy el nombre de María Zambrano está ya consolidado como la filósofa más destacada de nuestro país. Todavía queda la tarea de persistir para darla a conocer en otras lenguas, cosa que se está también abordando a través de traducciones y colaboraciones con universidades internacionales.

 A.P- ¿Deseáis añadir algo, nos recomendáis algo que no deberíamos olvidar? Gracias por participar en Luz Cultural. Ha sido un inmenso placer.

AZ Agradecerte a ti y a la Revista Luz Cultural la oportunidad de dar a conocer nuestro libro. Nos gustaría que esta entrevista haya acercado al público lector el legado filosófico de María Zambrano y les anime a consultar sus obras ya sea Filosofía y poesía (1939) Persona y Democracia (1958) o La tumba de Antígona (1967).

RM Por mi parte invitaría a cualquier persona a visitar la Fundación María Zambrano en el Palacio de Beniel de Vélez-Málaga, allí se alberga un tesoro que se puede consultar y se organizan exposiciones y actividades que permiten acercarse a María Zambrano pensadas para públicos diversos. Para las personas que no la han leído nunca, empezaría por Delirio y Destino: los veinte años de una española. Me sumo al agradecimiento de Amparo por la labor de difusión que realiza vuestra revista.

ENLACES DE INTERÉS:

https://elbuho.revistasaafi.es/buho24/7%20Rosa%20Mar%C3%ADa%20Rodr%C3%ADguez%20MagdaMAR%C3%8DA%20ZAMBRANO.%20Fil%C3%B3sofa%20de%20la%20Generaci%C3%B3n%20del%2027.%20Amparo%20Zacar%C3%A9s%20Pamblanco.pdf

 

https://amparozacares.com/   (AMPARO ZACARÉS PAMBLANCO)

https://rosamascarell.art/        (ROSA MASCARELL DAUDER)

Enlace donde adquirir el libro. https://edicionesantigona.com/

                                                      https://kalamobooks.com/products/9788418119460

 

Entrevistas

Conversando con Amparo Zacarés y Rosa Mascarell por su libro María Zambrano, filósofa de la Generación del 27

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