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Poesía de Javier Claure
Leprosos
Venían
de las cenizas polvorientas y de la sequía
de los campos despoblados
de las murallas sin techo
que detienen a los mutilados.
Venían
de las trancas
del duelo perdido en el desierto
y de las sirenas
que causan desconcierto.
Venían
del abismo
del abandono
y del desprecio.
Venían
a la capital
a tantear el destino
a buscar misericordia
y al Cristo clandestino.
Venían
harapientos y famélicos
y brillaban sus ojos de humildad
y tenían ángeles metidos en el cuerpo
y comían tanta calle
y soñaban con Dios
y con el «hágase su voluntad».
Venían
tocando madera con sus muñones
y gritaban «verdura»
con voz rota por el hambre
y pagaban las muertes con los muertos
y la desigualdad con la limosna.
Venían
a saborear el aire de cada esquina
con la esperanza de estrechar las manos
«piedad por ellos» decían
y nadie acudía a la caridad
el no te conozco
con sombrero en el rostro
el sí, que siempre fue nunca
y escuchaban el ruido de los coches
y esculpían candelabros
ante un futuro desalmado
y lloraban antes de dormir.
Venían
de las cenizas polvorientas y de la sequía.
Finito infinito
La secuencia de números primos en línea, infinito
una bicicleta dentro de la habitación, finito
el espacio con sus agujeros negros, infinito
un helicóptero que viaja de un lugar a otro, finito
el cero vagando en la bóveda celeste, infinito
un rayo de luz que rebota por no sé dónde, infinito
los libros que se lucen en la biblioteca, finito
el Amor a la humanidad, infinito.
La vida es la vida como un rayo en caída
La vida es la vida como un rayo en caída
nadamos en el vientre materno
y adivinamos en las noches de mil lunas
el día de los tiempos
para jugar a las rondas de Mistral.
La vida es la vida como un rayo en caída
abrigamos ilusiones y cuidamos a nuestros hijos
caminamos a tientas
con la faena del diario vivir en la nuca
y muchas veces hacia un espejismo
que ha brotado de los troncos dolientes del planeta.
La vida es la vida como un rayo en caída
plantamos árboles para ver en sus frutos nuestros sueños
guardamos recuerdos en las fotos
nada es eterno en la rueda de la existencia
nadie tiene la verdad absoluta
el sable que nos protege
es también el que juzga y nos castiga.
La vida es la vida como un rayo en caída
pasan los años, pasan las nubes, pasan los barcos
somos agua
somos fuego
somos aire
y somos tierra.
Javier Claure Covarrubias nació en Oruro, capital folklórica de Bolivia. Es periodista, sociólogo y poeta boliviano-sueco. Fue uno de los organizadores del
Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo, 1991). Ha estudiado informática en la Universidad Real de Tecnología de Estocolmo (Kungliga Tekniska Högskolan) y en la Universidad de Uppsala (Suecia). También estudió matemáticas en la Universidad de Estocolmo, casa de estudios donde además obtuvo una Maestría en Pedagogía y una Licenciatura en Sociología.
Formó parte de la redacción de las revistas literarias «Contraluz» y «Noche Literaria». Sus poemas han sido publicados en varias antologías. Ha participado en diferentes festivales internacionales de poesía. Durante los últimos 15 años ha asistido al discurso del Premio Nobel de Literatura en el salón de la Academia Sueca. También ha asistido a las charlas del Premio Nobel de Literatura en la Biblioteca de Rinkeby, evento que se lleva a cabo, cada año, en colaboración con los alumnos del Colegio Askeby y Bredby. Ha escrito extensos artículos relacionados con el Premio Nobel de Literatura.
Publicaciones: «Preámbulos y ausencias» (2004), «Con el fuego en la palabra» (2006), «Extraño oficio» (2010), «Réquiem por un mundo desfallecido» (2014), «De Escandinavia a los Andes» (2016) y ¿De qué espejo está hecha la vida? (2024).
Poesía de Javier Claure
