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EL VERANO ES UNA PELÍCULA DE TERROR
Me hace gracia cuando dicen de un sitio: El lugar del eterno verano. Joder, qué pesadilla. Ya basta que dure tres meses, pero ¿algo permanente?
Para mí el verano significa un calor agobiante, el sol fascista aplastando a todos, millones de personas friéndose en las playas, pues todos deben hacer lo mismo en los mismos sitios al mismo tiempo.
El verano significa una luz estridente que estropea todas las fotos y las miradas, que en realidad no deja ver nada ni apreciar nada, un aturdimiento, una agresión continua de luz agresiva y calor, una luz que lo desvirtúa todo y le quita su gracia a todo.
Y las ciudades vacías y muertas, donde cierra tal cosa porque es verano, no se hace tal actividad porque es verano, se suspende tal otra porque es verano, no se puede planear nada porque es verano.
Joder ¿y encima me hablan de sitios donde siempre es verano? Es como si me dijeran de sitios donde siempre hay arañas o donde siempre tipos enfurecidos mean en las plazas. Menudo paraíso me venden.
Si eso es el paraíso yo prefiero cien infiernos de tamaños diferentes. Contra el infierno de la claridad absoluta yo prefiero las sombras y los matices. Contra el infierno de la masificación yo prefiero hablar de uno en uno con las ricas soledades.
Contra esas playas donde millones de cuerpos despersonalizados chocan unos con otros, levantan arena unos contra otros, yo prefiero esos pubs intimistas ( no de diseño, por Dios) donde se me ocurre de repente decirle todo a mi amada a solas.
El verano y los chicos del maíz los inventó Stephen King.
Y me vienen con que siempre es verano. Que se metan en el culo ese verano eterno. Yo prefiero escuchar jazz en sitios sugerentes a través de las estaciones. Y estar solo junto a alguien solo e intercambiar las infinidades de nuestras vidas.
También mucha gente prefiere los domingos. Para mí es el día en que se paraliza todo y se muere todo. Un día fúnebre de la semana, lo mismo que agosto es el mes fúnebre del año. Todo queda paralizado, no se puede hacer nada.
A mí me gustan los lunes porque todo vuelve a la vida. Puedes ir a la biblioteca, comprar algo en la tienda, ver gente caminando por las calles. El mundo está vivo, se mueve, no está todo parado como dentro de un ataúd.
No sé por qué para la gente los días santos tienen que ser días muertos. Y los días de descanso son días de no hacer absolutamente nada. El descanso debería consistir en hacer otra cosa diferente, no en no hacer absolutamente nada.
La gente apalancada en los sofás mirando embrutecidos la televisión. Sin enterarse de nada, sin ver nada.
Lo mismo que agosto es el mes para ir todos en masa a freírse a las playas. Y a ponerse morenos, cuando antes de ponía morena la gente que tenia que trabajar en los campos. Y los que podían escapaban del sol aplastante y agobiador. Del sol que no te deja ver nada ni apreciar nada.
Incluso en los países con mucho sol la gente hace casa con pocas ventanas y busca la sombra en las horas de la tarde. Y sale al anochecer cuando ya se puede respirar. Y todo vuelve a la vida, y se puede charlar, y ver mejor en la penumbra.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
ILUSTRACIÓN: “LAS MOSCAS”, LORENZO GIÑI
EL VERANO ES UNA PELÍCULA DE TERROR
