Crear en la ruina

Crear en la ruina

Luz Cultural

El arte es mi trinchera

Crear en la ruina

Artistas palestinos frente al genocidio

Déborah García

En medio del apagón informativo, mientras los escombros se acumulan sobre las palabras, el arte palestino persiste. Se desplaza, muta, se esconde o grita. Algunas obras están siendo borradas, otras siguen apareciendo, en papel, en vídeo, en performance, en ruinas. Nombrarlas ahora es un gesto mínimo pero necesario: frente al exterminio, el archivo. Frente al olvido, la memoria activa. Frente al silencio, la imagen. Este texto no es un mapa ni una genealogía. Es un intento de detenerme a mirar, a escuchar, a sostener por un momento el hilo de la creación palestina contemporánea como forma de resistencia y de duelo.

No hay creación sin territorio, y no hay territorio sin conflicto en la Palestina ocupada. Desde la Nakba hasta hoy, el arte palestino ha sido una práctica profundamente política, no en un sentido panfletario, sino como afirmación de existencia frente al despojo. Pintar, filmar, escribir, bordar, documentar o cantar han sido modos de inscribirse en un mundo que sistemáticamente ha querido expulsarlas de él. Y ahora, bajo el peso del genocidio en Gaza, ese gesto toma una urgencia feroz: archivar la vida mientras ocurre la muerte.

Entre las artistas que han construido ese archivo viviente, Larissa Sansour destaca por su apuesta por la ciencia ficción como modo de pensar el presente. En obras como In the Future They Ate From the Finest Porcelain (2016), Sansour imagina un grupo insurgente que entierra objetos arqueológicos falsos para reclamar, desde el futuro, un derecho sobre la tierra. La estética del desierto, los drones, los cuerpos sin habla: todo en su obra remite al trauma, pero también a la posibilidad de reescribir la historia.

Crear en la ruina
Imagen recortada del cortometraje ‘Measures of distance’ de Mona Hatoum (1988).

Más documental, pero igual de política, es la obra de Taysir Batniji, fotógrafo nacido en Gaza. En su serie Watchtowers, West Bank (2008), retrata las torres de vigilancia israelíes con una distancia casi clínica. La violencia no está en la imagen sino en su acumulación, en su frialdad. Batniji ha dicho que su trabajo quiere “mostrar la ocupación sin mostrar el horror”. Pero el horror está, latente, en cada encuadre. Es imposible no pensar en las torres de los campos de concentración nazis al ver esta serie.

Emily Jacir, por su parte, ha centrado gran parte de su trabajo en el exilio, la burocracia y la imposibilidad del regreso. En Where We Come From (2001–2003), Jacir preguntó a personas palestinas de la diáspora qué harían si pudieran volver a Palestina. Ella realizó esos deseos por ellos: visitar la tumba del padre, jugar al fútbol en Haifa, caminar por Ramala. La obra documenta esos actos sencillos como si fueran milagros. Porque lo son.

Mona Hatoum, quizás la más reconocida de todas, lleva décadas trabajando sobre el cuerpo, el extrañamiento y el conflicto. Su pieza Measures of Distance (1988), donde superpone imágenes del cuerpo de su madre con cartas en árabe escritas desde el exilio, es una obra fundacional para entender cómo lo íntimo y lo geopolítico se entrelazan en la experiencia palestina. En Hatoum, el hogar se convierte en campo minado, y el mapa en cicatriz.

El arte palestino también ha sido objeto de represión directa. La poeta Dareen Tatour fue detenida en 2015 por un poema publicado en Facebook. Estuvo bajo arresto domiciliario durante tres años. Su “delito” fue escribir sobre la resistencia. Su caso mostró hasta qué punto el lenguaje mismo puede ser considerado una amenaza. Tatour representa una tradición poética palestina profundamente comprometida con lo político, donde cada palabra se juega el cuerpo.

El cine también ha sido un campo fértil de creación. Basil Khalil, cineasta de padre palestino nacido en Nazaret, fue nominado al Oscar por Ave Maria (2015), una comedia absurda sobre un grupo de monjas en Cisjordania. En sus cortometrajes posteriores, la violencia cotidiana se mezcla con el humor negro, como una forma de supervivencia estética. Otros nombres como Elia Suleiman o Annemarie Jacir (prima de Emily) han construido desde hace años una filmografía crítica, sensible, imprescindible.

Pero no solo se resiste con grandes nombres. El trabajo de Shuruq Harb, artista visual y escritora, indaga en los archivos digitales, en las imágenes encontradas, en la vigilancia como estética. En The White Elephant (2018), mezcla material de YouTube, televisión e internet para explorar cómo circula la imagen palestina en la era del algoritmo. Su mirada es incisiva, fragmentaria, incómoda: ¿quién nos mira? ¿Quién archiva nuestro dolor?

También está Khaled Jarrar, artista y exguardia presidencial de Arafat, que ha trabajado con materiales como cemento, vallas y fragmentos del muro para construir esculturas e instalaciones. En State of Palestine (2012), diseñó y selló pasaportes ficticios con un emblema del “Estado de Palestina”, como gesto de afirmación simbólica. El arte como frontera imaginada, como documento falso, como acto de soberanía.

Ante la destrucción de universidades, museos y archivos culturales en Gaza, nombrar a estos artistas es también una forma de resistencia. No se trata de canonizar ni de romantizar. Se trata de recordar que el arte palestino es parte de la lucha, del dolor, de la vida. Que no todo ha sido arrasado. Que incluso en la ruina hay gesto, hay resto, hay deseo.

Mientras los gobiernos del mundo callan, mientras las grandes instituciones artísticas esquivan pronunciarse, quienes crean desde Palestina siguen bordando la historia con fragmentos. Frente a la ocupación, el montaje. Frente a la impunidad, la cámara. Frente al borrado, el archivo. Y nosotras, desde aquí, podemos al menos mirar, nombrar, compartir. Como he escrito en este espacio, el arte es mi trinchera. Hoy, más que nunca, lo es también la de ellas, las gentes palestinas.

Déborah García

Déborah García es historiadora y analista cultural. Escribe sobre memoria, representación y los usos políticos de las imágenes desde una mirada periférica. Ha colaborado con medios como El País y El Salto Diario y ElDiario. Publicó ‘España es esto y todo lo contrario’ (Temas de Hoy, Planeta, 2020)

Foto portada: Imagen promocional de la película ‘In the Future They Ate From the Finest Porcelain’ (Sansour y Lind, 2016).

 

https://ctxt.es/

Crear en la ruina

0 0 votes
Article Rating
Suscribir
Notificar de
guest

Captcha *Límite de tiempo excedido. Por favor complete el captcha una vez más.

0 Comments
Más antiguo
Noticias Más votados
Inline Feedbacks
View all comments
0
Me encantaría saber tu opinión, por favor comenta.x
()
x