Berenguela de Barcelona en Compostela
Por José Antonio López Rodríguez

Berenguela Berenguer o Berenguela de Barcelona, dejó dispuesto que quería ser enterrada en Santiago por su devoción al apóstol y allí fue trasladada tras morir en Palencia a los 48 años de edad en 1149.
Su estatua yacente datada en los primeros años del siglo XIII, está sobre su sepulcro en la Capilla de las Reliquias de la Catedral de Santiago. Es una bella escultura que dio lugar al dicho popular en gallego “vas feita una Berenguela”. En la misma Capilla está enterrado su suegro el conde de Galicia Raimundo de Borgoña.
Hay una leyenda compostelana según la cual, esta mujer sobre cuya belleza cantaron juglares y trovadores, se pasea por Santiago cada noche del 24 de julio víspera del Apóstol para acompañar a los peregrinos que llegan a la ciudad.
Nació en Barcelona en 1108, a comienzos del siglo XII, y con veinte años dejó su ciudad natal a orillas del Mediterráneo para casarse en Saldaña con el rey Alfonso VII. El rey que sería coronado Emperador había nacido en Caldas de Reyes, en la actual Pontevedra y tenía su residencia en León y allí vivió la Emperatriz Berenguela. Duro viaje y drástico cambio de clima, de paisaje y de costumbres. Como curiosidad, en su boda en Saldaña se celebró la primera corrida de toros documentada.
Era hija del conde de Barcelona Ramón Berenguer III el Grande y de Dulce de Provenza y hermana del conde Ramón Berenguer IV el Santo.
Fue madre de dos reyes: Sancho III de Castilla el Deseado y Fernando II de León y por lo tanto abuela de Alfonso VIII de Castilla el de las Navas y de Alfonso IX de León, y bisabuela de Fernando III el Santo que nació del matrimonio de Alfonso IX con Berenguela de Castilla, hija de su primo Alfonso VIII. Berenguela de Castilla, llevó el nombre de la abuela de su padre.
Fernando I había dividido su reino entre sus hijos en una decisión en la que según Azorín, se olvidó de que era rey y actuó como padre. A García le dio Galicia, a Alfonso León y a Sancho Castilla. Sancho lo quiso todo, y una vez dueño de Galicia, nombra obispo de Santiago a Diego Peláez al que luego su hermano siendo ya Alfonso VI encarcelará. Sancho muere traicionado en el cerco de Zamora y Alfonso VI termina reinando de nuevo sobre Galicia, León y Castilla.
Pero Alfonso VI vuelve a ser padre antes que rey y entrega los gobiernos de Galicia y Portugal en calidad de Condes a sus yernos borgoñones Raimundo y Enrique, casados con sus hijas Urraca y Teresa.
De esa decisión viene la independencia de Portugal y la perspectiva de una Galicia independiente que no se hizo realidad porque el que sería Alfonso VII el Emperador nunca cedió ante las pretensiones de un Diego Gelmírez a cuyo cuidado estuvo de niño y que lo había proclamado rey de Galicia con sólo 7 años. Alfonso VII era hijo de Raimundo de Borgoña y de la reina Urraca.

Alfonso VII se proclamó “Imperator totius Hispaniae” y ya en aquel entonces desde León y Castilla se ensaya la alianza con la floreciente Barcelona para recuperar la unidad peninsular perdida en el año 711.
Cuenta la Crónica del Emperador una bonita historia de como Doña Berenguela defendió Toledo mientras su marido trataba de reconquistar la fortaleza de Oreja. Una parte del ejército almorávide atacó Toledo como forma de hacer volver a Alfonso VII y que desistiera del ataque al castillo de Oreja. Berenguela envió mensajeros a los atacantes haciéndoles ver lo deshonroso de luchar contra una mujer y apareció para ser vista, en una de las torres de la muralla toledana sentada en su trono real y rodeada de doncellas que cantaban con tímpanos, cítaras y címbalos. Los almorávides, avergonzados se retiraron.
Cuenta también la Crónica como el alcalde de Toledo Munio Alfonso venció a un ejército de los walíes Azuel de Córdoba, Abenceta de Sevilla y Abengania de Valencia y colocó sus cabezas en las torres de la ciudad. Berenguela mandó descolgarlas, encargó a médicos judíos y musulmanes ungirlas con mirra y áloe, y envueltas en paños dentro de cofres repujados de oro y plata las envió con honores a sus esposas.
La moneda almorávide era el dinar de oro y a imitación suya había surgido el morabetino en el ámbito galaico portugués y el maravedí en el castellano. Pocos años después de la muerte de Berenguela y reinando ya en León su hijo Fernando II, el Maestro Mateo cobraba en morabetinos su magistral obra escultórica del Pórtico de la Gloria que hizo de la catedral de Santiago la obra cumbre del románico europeo.
FUENTES
Berenguela Berenguer, 1108 – 1149, reina consorte de León y Castilla. Portal de Archivos Españoles PARES
España Sagrada, Padre Flórez, tomo XX Historia Compostelana.
La reina Dª Berenguela y la Chronica Adefonsi Imperatoris. Manuel Recuero Astray.
Imagen portada: openai
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