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Ed van der Elsken: el fotógrafo que convirtió la calle en un retrato del alma
El Rijksmuseum redescubre la obra del gran cronista de la vida cotidiana en una exposición que revela por primera vez los secretos de su proceso creativo
Por Sofía
Hay fotógrafos que buscan el instante perfecto.
Y hay otros que buscan a las personas.
Ed van der Elsken pertenecía a esta segunda categoría.
Sus fotografías no perseguían la perfección técnica ni la composición impecable. Buscaban algo mucho más difícil de capturar: la autenticidad. Un gesto espontáneo, una sonrisa inesperada, una mirada desafiante, el bullicio de una calle o la energía irrepetible de una ciudad.
Por eso, décadas después de su muerte, su obra continúa resultando sorprendentemente moderna.
El Rijksmuseum de Ámsterdam dedica este verano una gran exposición a uno de los fotógrafos más influyentes de los Países Bajos del siglo XX. Bajo el título Ed van der Elsken. Up Close, la muestra reúne sus imágenes más conocidas junto a cuadernos, hojas de contacto, anotaciones manuscritas, diseños de libros y materiales inéditos que permiten descubrir cómo nacía cada una de sus fotografías.
Un fotógrafo que prefería la vida a la perfección
Eduard van der Elsken nació en Ámsterdam en 1925.
Muy pronto comprendió que la cámara podía servir para algo más que documentar la realidad.
Podía acercarse a las personas.
Escuchar sus historias.
Compartir sus emociones.
Lejos del fotógrafo distante, Van der Elsken prefería mezclarse con quienes retrataba.
Conversaba.
Observaba.
Esperaba.
Y solo entonces levantaba la cámara.
Esa cercanía terminó convirtiéndose en la esencia de toda su obra.
París, el comienzo de una mirada
En los años cincuenta se instaló en París, donde comenzó a fotografiar la intensa vida de los barrios bohemios.
Artistas, músicos de jazz, jóvenes enamorados, vagabundos y personajes anónimos llenaban sus negativos.
Aquellas imágenes no mostraban únicamente una ciudad.
Mostraban una forma de vivir.
Una Europa que intentaba reconstruirse después de la Segunda Guerra Mundial mientras nacían nuevas corrientes culturales.
Su primer gran fotolibro, Love on the Left Bank, se convirtió en una referencia de la fotografía documental.
El mundo como escenario
Con el paso de los años, Van der Elsken viajó por numerosos países.
Fotografió las calles de Ámsterdam, Tokio, Hong Kong, Cuba, México, Sudáfrica o Japón.
Sin embargo, sus imágenes conservaban siempre un mismo hilo conductor.
No importaba el país.
Le interesaban las personas.
La espontaneidad.
La energía de la vida cotidiana.
En lugar de perseguir grandes acontecimientos históricos, encontraba belleza en lo aparentemente insignificante: un grupo de adolescentes riendo en una esquina, un ciclista cruzando una avenida o una conversación improvisada en un mercado.
Una fotografía profundamente personal
Ed van der Elsken nunca creyó en la objetividad absoluta.
Él mismo afirmaba que no era un periodista imparcial, sino una persona con simpatías, emociones y preferencias.
Su cámara reflejaba precisamente eso.
Su manera de mirar el mundo.
Por esa razón muchos especialistas lo consideran uno de los pioneros de la fotografía subjetiva del siglo XX.
Sus imágenes no pretendían explicar una realidad.
Pretendían compartir una experiencia.
Más allá de la fotografía
Además de fotógrafo, Van der Elsken fue un notable cineasta y creador de fotolibros.
Para él, una imagen nunca estaba completamente terminada.
Le interesaba experimentar con secuencias, narraciones visuales y montajes donde cada fotografía dialogaba con la siguiente.
Ese interés por el proceso creativo ocupa precisamente el centro de la exposición del Rijksmuseum.
Los visitantes pueden contemplar hojas de contacto llenas de marcas, notas manuscritas, pruebas de laboratorio y proyectos que nunca llegaron a publicarse.
Todo ello permite comprender que una gran fotografía no suele ser fruto del azar, sino de una larga sucesión de decisiones.
Mirar por encima del hombro del fotógrafo
Uno de los aspectos más originales de la muestra es precisamente esa posibilidad.
No se limita a enseñar las fotografías terminadas.
Invita a entrar en el estudio del artista.
A descubrir sus dudas.
Sus correcciones.
Sus experimentos.
Desde 2019, el Rijksmuseum y el Nederlands Fotomuseum conservan conjuntamente el archivo personal del fotógrafo, un conjunto excepcional que ha permitido estudiar por primera vez toda la evolución de su trabajo.
El legado de una mirada libre
Hoy resulta fácil encontrar imágenes técnicamente impecables.
Los teléfonos móviles y las cámaras digitales permiten realizar millones de fotografías cada día.
Sin embargo, pocas consiguen transmitir la cercanía que desprenden las obras de Ed van der Elsken.
Quizá porque nunca buscó impresionar.
Buscó comprender.
Su cámara no perseguía monumentos.
Perseguía emociones.
No fotografiaba ciudades.
Fotografiaba a quienes las habitaban.
Y esa diferencia sigue siendo suficiente para convertir sus imágenes en pequeños relatos humanos.
Cuando una fotografía también cuenta una historia
La exposición del Rijksmuseum no solo recupera la figura de uno de los grandes fotógrafos europeos del siglo XX.
También recuerda algo esencial.
Que una buena fotografía no consiste únicamente en capturar un instante.
Consiste en establecer un diálogo entre quien mira y quien es mirado.
Ed van der Elsken entendió esa verdad desde muy joven.
Por eso sus imágenes continúan pareciendo vivas.
Porque no retratan únicamente un momento del pasado.
Retratan aquello que nunca deja de existir: la curiosidad, la libertad y la infinita capacidad del ser humano para contar historias sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
Ed van der Elsken: el fotógrafo que convirtió la calle en un retrato del alma
Descubre la historia de Ed van der Elsken, uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. El Rijksmuseum redescubre su obra en una exposición que revela el proceso creativo detrás de sus icónicas fotografías callejeras.

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