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Alfonsina Storni: la poeta que convirtió su despedida en un poema
La autora argentina desafió las normas de su tiempo y dejó una de las cartas de despedida más conmovedoras de la literatura hispanoamericana
Por Sofía
Hay escritores cuya obra permanece.
Y hay otros cuya despedida termina convirtiéndose también en literatura.
Con Alfonsina Storni ocurrió ambas cosas.
Fue una de las grandes voces de la poesía en lengua española, una mujer adelantada a su tiempo que escribió sobre la libertad, el amor, la maternidad, la soledad y la condición femenina cuando muy pocas podían hacerlo con semejante honestidad. Su poesía rompió moldes, cuestionó convenciones y abrió un camino que décadas más tarde recorrerían otras muchas escritoras.
Sin embargo, el nombre de Alfonsina Storni suele aparecer acompañado de una imagen inevitable: la de aquella mujer que, enferma y cansada, escribió una breve carta al diario La Nación y un último poema antes de despedirse del mundo.
Pero su vida fue mucho más que su final.
Una infancia marcada por las dificultades
Alfonsina nació en 1892 en Sala Capriasca, un pequeño pueblo de Suiza.
Cuando era todavía una niña, su familia emigró a Argentina en busca de una vida mejor.
La prosperidad nunca llegó.
Las dificultades económicas obligaron a Alfonsina a trabajar desde muy joven.
Fue costurera, empleada de comercio, actriz de una compañía ambulante y, más tarde, maestra.
Aquellas experiencias dejaron una profunda huella en su manera de entender la vida y la literatura.
Una voz distinta

En una época en la que la mayoría de las mujeres escribían desde el romanticismo o la intimidad doméstica, Alfonsina comenzó a hablar de independencia, deseo, desigualdad y libertad.
Lo hizo con una sinceridad que sorprendió a muchos lectores.
Y también incomodó.
Su poesía no buscaba agradar.
Buscaba decir la verdad.
Libros como La inquietud del rosal, Ocre, Mundo de siete pozos o Mascarilla y trébol fueron consolidando una de las trayectorias más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX.
Una mujer adelantada a su tiempo
Alfonsina defendió la educación femenina, la autonomía económica de las mujeres y el derecho a construir una identidad propia.
Fue madre soltera en una sociedad profundamente conservadora.
Trabajó para mantener a su hijo.
Escribió en periódicos y revistas.
Participó activamente en la vida cultural argentina.
Y nunca renunció a expresar sus ideas.
Hoy muchas de sus reflexiones continúan resultando sorprendentemente actuales.
El peso de la enfermedad
En 1935 le diagnosticaron un cáncer de mama.
La intervención quirúrgica y los tratamientos afectaron profundamente a su salud física y emocional.
Durante los últimos años de su vida alternó periodos de creación con largas etapas de sufrimiento.
Aun así, nunca dejó de escribir.
Su poesía fue adquiriendo un tono más sereno, más íntimo y, en ocasiones, profundamente melancólico.
Una carta breve
El 25 de octubre de 1938, Alfonsina envió una carta al periódico La Nación.
Era un texto muy breve.
Sin dramatismos.
Sin grandes explicaciones.
Acompañaba un poema titulado Voy a dormir, que sería publicado al día siguiente.
Aquellos versos, escritos con una serenidad estremecedora, hablaban del descanso, del silencio y de la naturaleza utilizando un lenguaje simbólico que desde entonces ha emocionado a generaciones de lectores.
Más que una despedida, parecían una última conversación con la vida.
El mar
En la madrugada del 25 de octubre, Alfonsina Storni se dirigió a la playa de La Perla, en Mar del Plata.
Allí terminó su vida.
Con el paso del tiempo nació la leyenda de que caminó lentamente hacia el mar mientras amanecía.
Los historiadores consideran que esa escena pertenece más al imaginario colectivo que a los hechos documentados.
Sin embargo, aquella imagen quedó grabada para siempre en la memoria popular gracias, años más tarde, a la célebre canción Alfonsina y el mar, compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna e inmortalizada por la voz de Mercedes Sosa.
Un legado inmenso
Reducir a Alfonsina Storni a su muerte sería profundamente injusto.
Su verdadera herencia está en sus poemas.
En su valentía.
En su capacidad para hablar de la mujer desde una mirada libre cuando hacerlo implicaba desafiar buena parte de la sociedad de su tiempo.
Su obra continúa leyéndose en escuelas, universidades y clubes de lectura de toda Hispanoamérica.
Cada nueva generación descubre en sus versos una sensibilidad que sigue intacta.
La poesía permanece
Hay despedidas que se convierten en leyenda.
Pero solo algunos escritores consiguen que, incluso después del silencio, sus palabras continúen acompañando a quienes llegan mucho después.
Alfonsina Storni pertenece a ese reducido grupo.
Su carta fue breve.
Su poema parecía un susurro.
Pero su voz sigue viva.
Porque la verdadera inmortalidad de un poeta no consiste en evitar el olvido.
Consiste en seguir emocionando a quienes, muchos años después, abren un libro y encuentran en él un fragmento de sí mismos.
Un fragmento de Voy a dormir
«Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados…»
Son los primeros versos del poema que Alfonsina envió junto a su carta de despedida, una de las páginas más conmovedoras de la poesía en español.
La cultura siempre crece cuando se comparte. Si este artículo te ha sugerido una idea, una duda o un recuerdo, me encantará leerlo en los comentarios.
Foto: https://es.wikipedia.org/
Alfonsina Storni: la poeta que convirtió su despedida en un poema
Descubre la historia de Alfonsina Storni, una de las grandes poetas de la literatura hispanoamericana. Su vida, su legado y la emotiva carta que acompañó al poema Voy a dormir, convertido en símbolo de la poesía del siglo XX.

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