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OH MARAVILLAS DE LA IA
Desde hace un tiempo Google me pone “Información elaborada con IA”.
Le puse mi artículo literario “París está en el confín de Galicia”, por si ya lo había publicado el periódico de Galicia en el cual colaboro. Y la IA me dice :”París no está en el confín de Galicia, está en Francia y es la capital de Francia”.
Me quedo deslumbrado ante tanto conocimiento. Gracias a la IA también descubriré que el agua moja, que los cuerpos caen, que en el mar hay mucha agua. La IA nos va a dar unos beneficios incalculables.
Y confundirá a los hombres negros con chimpancés y dará una visión chusca e imbécil del español medio.
Otro día pongo en el Google a Correggio, el pintor italiano discípulo de Leonardo da Vinci. Y Google me dice :”Tal vez quisiste decir Colegio”. Estas son las máquinas maravillosas que nos van a ayudar tanto. Con esta amplitud de miras nos van a ayudar tanto.
Encerradas en sus datos y sus reglas rígidas, las máquinas nos van a escamotear el mundo, lo van a sustituir por una parodia miserable.
Otro día pongo mi novela “La lluvia avisa en Compostela”, por si salió alguna reseña más sobre ella. Y me dice : Tal vez quisiste decir: “La lluvia ácida en Compostela”. Pero qué miseria, señores, qué miseria. Tienen sus datos cerrados y sus reglas cerradas y no salen de ahí. Y nos queremos sujetar a ellas.
Y a estas máquinas nos queremos sujetar. Queremos que ellas nos juzguen, que ellas nos elijan. Que actúen en lugar de nosotros.
La Humanidad ha llegado a unos niveles de imbecilidad increíbles. Esto parece ciencia ficción. La humanidad haciéndose el hará kiri y sonriendo contenta. Sustituyendo la infinita riqueza del mundo por un resumen tan pobre y tan contentos.
Pero no, son unos fabricantes que nos quieren hacer imbéciles a todos. Y quieren que compremos sin fin y encima demos gracias. Y los hagamos ricos y encima demos gracias.
Unos tecnólogos que quieren sustituir a las personas por máquinas porque son más baratas y más dóciles. Y quieren que los pocos hombres que queden se comporten como máquinas. Y nos empobrecen la vida mientras ellos disfrutan de todos los matices de la vida. Y somos tan gilipollas que creen que nos salvan. Y vamos a la desaparición sonriendo.
También en la Camboya de Pol Pot la gente sonreía cuando se entregaba a los jefes iluminados y confesaba que sabía algo. Y creían que iban a la salvación. El papanatismo se ha convertido en la religión actual. Mientras los que se aprovechan toman aguacate y whisky bien templado de malta.
Quiero decirle a Google con su IA de las narices: Quise decir lo que dije, gilipollas. Búscame lo que te pido y déjate de gilipolleces. Y si no lo conoces dime que no lo conoces. Hay tantas cosas que no conoces. Pero no reduzcas el mundo a tu ignorancia.
Pero quién habla con Google, es una corporación impersonal y abstracta. Para cualquier cosa te manda a Preguntas Frecuentes. Todo lo masifica y lo concierte en pregunta frecuente. Y ni te mira ni te escucha. Es otra máquina que no se entera de nada.
¿Y este es el mundo que queremos? ¿De verdad esto es un progreso, es una mejora? ¿O qué significa progreso ahora que las palabras no significan nada?
Oh maravillas de la IA. De la Inanidad Apisonante. De la Ignorancia Apabullante. De la Imbecilidad Aniquilante. De la Insulsez Acojonante.
Oh maravillas, qué mundo vamos a tener. En el cual confunden Z”CorreggioZ” con “Colegio”. Confunden “Avisa” con ´”Ácida”. Te dicen que París está en Francia. Y que el agua moja. Y que tu tía es tu tía. Y si tienes alguna pregunta te mandan a preguntas frecuentes. Y si tu pregunta no es frecuente tienes que hacerte frecuente. Y si no encajas tienes que cortarte y meterte en la caja.
El progreso consiste en volverse cada vez más simple, más programado, más pobre. En hacerlo todo como una máquina, mecánicamente. En adoptar como modelo una máquina. En inmolarse para que pongan la máquina.
Y el mundo cada vez más triste, más pobre, más insulso. Sin matices, sin contradicciones, sin vida. Sin sorpresas, todo programado. Sin personalidad, todo masivo. Incluso los gobiernos odian a los autónomos, quieren al trabajador masivo.
Que nada se salga del programa. Que seamos todos zombis haciendo movimientos previstos.
Gracias a la IA sabremos que París está en Francia. Y que el agua moja. Y que hay pescados en el mar.
Gracias a la IA todos nos convertiremos en caricaturas simplonas de nosotros mismos. En monigotes de porcelana. Y el mundo entero será un monigote.
(Eso sí, alguien en alguna parte se reirá con una cara de verdad. Y dirá: qué bien, se lo tragan todo, lo compran todo. Y a los que no lo hagan los llamamos terroristas, frikis, radicales. O hacemos que nadie los vea). Viva la Inopia Artificial.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
Image by Alexandra_Koch from Pixabay
OH MARAVILLAS DE LA IA
