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MASIFICADOS Y GEOMÉTRICOS
Todos somos intercambiables, todos somos lo mismo, todos no somos nada. No tenemos identidad, no tenemos nombre, no tenemos cualidades. Solo somos números, solo llenamos las estadísticas.
Tanta gente que va a los hoteles, tanta gente que se desplaza, tanta gente que muere. Estadísticas de muertos en accidentes, en asesinatos, en plagas. Todos tenemos el mismo rostro, nadie tiene rostro.
Todas las actividades son intercambiables. Solo importa la cantidad, la cantidad, la cantidad, la cantidad.
Todo es masivo e impersonal. Quieres ir a un hotel y solo eres uno de los millones de seres que rellena una caja de preguntas, que consulta la disponibilidad, que reserva unos días.
Y te dan un código para entrar por la puerta. Y luego te cuentan junto a millones de otros seres iguales que tú para mirar cuánto turismo llega.
Cuentan cuanta gente lee libros, cuánta gente visita tal monumento. Y hay que producirlo todo en grandes cantidades, todo en masa. Hay que aumentar la producción, y producir millones de unidades de cualquier cosa.
Lo único que importa es producir millones de unidades, aumentar las masas de producción, aunque luego las desigualdades brutales continúen igual que siempre.
Y ya no importa a qué sabe tal alimento, solo importan sus proteínas, las cantidades que se producen, la masa de cantidades que se distribuyen. Y todos los compradores somos el mismo comprador.
Y todos los libros son solo libros y todos los vinos son solo vino. Y todos los besos son solo beso. Cantidad, cantidad y cantidad. Hay que aumentar en millones de granos los alimentos de los mares, de los ríos, de las montañas.
Hay que tragar y tragar cualquier cosa. Hay que consumir películas, libros, canciones.
Que todo sean rombos, pongan rombos en todas partes. Cambien todo por rombos. Las caras de la gente. Los edificios. Las montañas.
Lo que no es un rombo es de mal gusto. Como decían los neoclásicos en el siglo de las luces. El gótico, el barroco, el renacimiento, cualquier cosa que no fuera un triángulo clásico era de mal gusto.
Había que destrozar las fachadas góticas y poner triángulos neoclásicos en las fachadas. Todo lo demás eran excesos de la vida. Igual que Shakespeare era un salvaje borracho según Pope.
Todo es de mal gusto menos los rombos. Los bancos de los parques son rombos, los locales de diseño son rombos. Por qué no también las caras de la gente, los ríos, las hojas que caen. Que me cambien a mi abuelita por un rombo.
Y que no me cuente más historias de los tiempos idos, cuando no todo eran rombos. Que no me provoque nostalgia, qué crimen. Porque el Presente es lo único y lo indiscutible. Y siempre es lo mejor. Y toda nostalgia es un crimen.
Por qué añorar las formas vivas, cambiantes, originales. Por qué la gente no acepta que todo sean rombos por todas partes. Qué desagradecida es la gente. Los diseñadores hacen eso por su bien, y ellos salen con sus vitalidades y nostalgias de la vida.
ANTONIO COSTA GÓMEZ
FOTO DE CONSUELO DE ARCO
MASIFICADOS Y GEOMÉTRICOS
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