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Los puertos de Europa, bajo la mirada de Anastasia Samoylova: el paisaje oculto de la globalización
Siete ciudades portuarias, más de sesenta fotografías y una pregunta de fondo: ¿qué cuentan los lugares por los que circula buena parte de la riqueza del mundo? La fotógrafa Anastasia Samoylova convierte los puertos europeos en escenarios donde se cruzan el comercio, el turismo, el trabajo y las contradicciones de nuestro tiempo.
Los puertos son lugares de tránsito. Por ellos pasan mercancías, materias primas, pasajeros y trabajadores; conectan ciudades y continentes, sostienen economías y transforman los paisajes que los rodean. Sin embargo, aunque dependemos de ellos mucho más de lo que solemos pensar, rara vez nos detenemos a observarlos.
La fotógrafa Anastasia Samoylova propone precisamente esa pausa. Su proyecto Harbor explora siete ciudades portuarias europeas a través de una serie de imágenes que combinan la observación documental con una sensibilidad visual contemporánea. El resultado no es únicamente un retrato de infraestructuras marítimas, sino una reflexión sobre la manera en que el comercio global modifica nuestra relación con el territorio y con quienes lo habitan.
La exposición, inaugurada el 22 de octubre de 2026 en las Gallerie d’Italia de Turín, reúne más de sesenta fotografías y puede visitarse hasta el 7 de febrero de 2027. Comisariada por Emanuela Mazzonis di Pralafera, presenta un nuevo proyecto desarrollado por encargo de Intesa Sanpaolo. Es la primera exposición individual de Samoylova en Italia.
Siete ciudades para comprender un mundo conectado
El recorrido de Harbor atraviesa Génova, Venecia, Róterdam, Marsella, Lisboa, Atenas y Estambul. Son ciudades con historias y geografías diferentes, pero comparten una condición esencial: su identidad está vinculada al agua y a las redes de intercambio que se articulan en torno a ella.
Los puertos son infraestructuras económicas, pero también espacios urbanos en transformación. En ellos conviven grandes buques, grúas, almacenes, terminales de pasajeros y barrios que han cambiado de aspecto a medida que las actividades marítimas se han adaptado a nuevas exigencias comerciales y tecnológicas.
Samoylova observa estos escenarios sin reducirlos a una imagen monumental del progreso. En sus fotografías, las formas industriales y los paisajes urbanos pueden resultar visualmente fascinantes, pero también revelan tensiones: entre la actividad económica y el entorno, entre el espacio público y las zonas restringidas, entre la ciudad vivida por sus habitantes y la ciudad diseñada para recibir visitantes.
La selección de siete puertos permite reconocer semejanzas sin borrar las particularidades de cada lugar. El proyecto invita a mirar estas ciudades como partes de una misma red, atravesada por movimientos de personas, mercancías y capitales.
La belleza visual de las infraestructuras
Uno de los aspectos más interesantes de la fotografía de Samoylova es su capacidad para transformar escenas cotidianas en composiciones visuales complejas.
Las estructuras portuarias ofrecen una materia especialmente rica: líneas geométricas, superficies metálicas, reflejos, sombras, colores industriales y grandes volúmenes que se superponen. Una grúa puede convertirse en una forma abstracta; un barco, en una presencia monumental; una terminal, en un escenario donde la arquitectura y el movimiento humano se encuentran.
Pero esa dimensión estética no elimina el contenido documental de las imágenes. Al contrario, permite acercarse a infraestructuras que normalmente observamos de manera funcional, como si solo existieran para cumplir una tarea.
La mirada de Samoylova altera esa percepción. Nos obliga a contemplar los espacios portuarios como paisajes construidos, con una historia, unas decisiones económicas y unas consecuencias ambientales y sociales.
En su trabajo, la fotografía no se limita a registrar lo que existe. También organiza la atención: selecciona relaciones, establece contrastes y descubre significados en detalles que podrían pasar inadvertidos.
Los trabajadores detrás del movimiento de mercancías
El funcionamiento de los puertos depende de una multitud de tareas que suelen quedar ocultas tras la escala de las infraestructuras. Mantener los barcos, organizar la carga, garantizar la seguridad y coordinar los desplazamientos requiere un trabajo constante.
Harbor presta atención a las personas que participan en estas actividades. Los trabajadores que mantienen las embarcaciones aparecen como parte esencial de un sistema que, visto desde lejos, podría parecer automático.
La presencia humana introduce otra escala en el paisaje. Frente al tamaño de los buques y las instalaciones, los cuerpos recuerdan que la economía global no funciona de manera abstracta: depende de personas, de sus conocimientos y de sus condiciones de trabajo.
El proyecto también observa la dimensión turística de los puertos contemporáneos. Los pasajeros de los cruceros representan otra forma de ocupar el litoral, vinculada al ocio y al consumo de experiencias urbanas.
Entre el trabajo portuario y el turismo aparecen distintas maneras de utilizar un mismo espacio. Las infraestructuras que sostienen el intercambio comercial también pueden convertirse en escenarios de entretenimiento y transformación inmobiliaria.
La fotografía permite observar esa convivencia sin necesidad de convertir cada imagen en una conclusión cerrada. Su fuerza reside en mostrar las relaciones y dejar que el espectador examine sus contradicciones.
El litoral ante la presión económica y climática
Los puertos son puntos estratégicos de la globalización, pero también lugares especialmente expuestos a las transformaciones ambientales. Su actividad se desarrolla en una frontera entre tierra y agua que plantea desafíos relacionados con la urbanización, la contaminación y la vulnerabilidad ante los cambios climáticos.
La expansión comercial modifica el territorio, mientras que las ciudades portuarias deben adaptarse a nuevas condiciones económicas y ambientales. Estas transformaciones no afectan únicamente a las instalaciones marítimas: también repercuten en los barrios, las comunidades y los ecosistemas que forman parte de su entorno.
La obra de Samoylova sitúa esos cambios dentro de una reflexión visual más amplia. Los puertos aparecen como lugares donde se hacen visibles las tensiones entre desarrollo económico, tecnología, memoria urbana y medio ambiente.
No se trata de interpretar cada fotografía como una denuncia explícita. El interés del proyecto está en la posibilidad de observar un paisaje que normalmente se percibe como una pieza de maquinaria económica y descubrir que contiene muchas más capas.
La fotografía puede registrar una estructura industrial, pero también mostrar la relación entre esa estructura y la ciudad que crece a su alrededor. Puede revelar una transformación física y, al mismo tiempo, sugerir las preguntas sociales que la acompañan.
Anastasia Samoylova: entre el documento y la poesía visual
Anastasia Samoylova es una fotógrafa ruso-estadounidense cuyo trabajo explora la relación entre las imágenes, el entorno construido y las transformaciones contemporáneas. Su práctica se sitúa en un territorio donde la fotografía documental convive con una elaboración visual muy consciente.
La propia artista ha desarrollado anteriormente proyectos centrados en la relación entre el paisaje y las consecuencias del cambio ambiental. Entre ellos destaca FloodZone, dedicado a las transformaciones y vulnerabilidades de Miami ante el aumento del nivel del mar.
En Harbor, esa atención al entorno se amplía a las redes portuarias europeas. El interés no se concentra en una única ciudad ni en un acontecimiento concreto, sino en las conexiones que aparecen cuando se observan varios territorios bajo una misma pregunta.
La exposición también invita a considerar el papel de la fotografía en una época saturada de imágenes. Frente al consumo rápido de fotografías en pantallas, Samoylova propone una observación más lenta, atenta a las superposiciones, las ambigüedades y los detalles.
Esa invitación resulta especialmente pertinente cuando el tema es un paisaje que suele permanecer fuera de nuestra mirada cotidiana. Para comprenderlo, no basta con reconocer un barco o una grúa: hay que detenerse a observar cómo se relacionan con el espacio y con las personas.
Mirar los puertos para comprender Europa
Los puertos han contribuido a definir la historia de las ciudades europeas. Han sido puertas de entrada y salida, centros comerciales, puntos de contacto entre culturas y motores de crecimiento urbano. Su importancia no pertenece únicamente al pasado: continúa formando parte de la organización económica y territorial del continente.
El proyecto de Samoylova propone regresar a esos espacios con una mirada distinta. En lugar de presentarlos solo como instalaciones técnicas o símbolos de prosperidad, los contempla como paisajes complejos donde conviven riqueza y precariedad, movilidad y exclusión, memoria y transformación.
La elección de siete ciudades permite comprender que las particularidades locales están conectadas con procesos más amplios. Las mercancías que circulan por un puerto forman parte de cadenas que atraviesan fronteras; el turismo transforma los frentes marítimos; las decisiones sobre infraestructuras condicionan el futuro de las ciudades.
La fotografía no puede explicar por sí sola todas esas dinámicas, pero sí hacerlas visibles y abrir un espacio para la reflexión.
En ese sentido, Harbor va más allá del retrato de un conjunto de puertos. Nos invita a observar los lugares que hacen posible nuestra vida cotidiana y que, precisamente por su importancia, tendemos a no mirar con atención.
Quizá su mayor aportación consista en recordarnos que el paisaje contemporáneo nunca es únicamente una cuestión de formas y colores. También es el resultado de decisiones económicas, relaciones humanas y transformaciones que afectan a la manera en que habitamos el mundo.
En las fotografías de Anastasia Samoylova, los puertos dejan de ser simples puntos de paso para convertirse en espejos de la Europa contemporánea: lugares donde el movimiento de mercancías y personas revela tanto la capacidad de conexión del mundo como las tensiones que esa conexión produce.
Fuentes
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Gallerie d’Italia: ficha oficial de la exposición. Fuente principal para las fechas, las ciudades incluidas, la comisaria y el enfoque del proyecto.
-
Intesa Sanpaolo: presentación de Harbor. Información sobre las más de sesenta obras y los temas de trabajo, turismo, comercio y paisaje.
-
ANSA: noticia sobre la exposición. Contraste independiente de la presentación institucional.
Anastasia Samoylova: los puertos europeos a través de la fotografía
La exposición Harbor, de Anastasia Samoylova, retrata siete ciudades portuarias europeas y explora la globalización, el trabajo, el turismo y el cambio climático.
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