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La crónica del siglo XVII que vuelve a reunir la historia, el arte y la vida cotidiana de Austria
Una obra ilustrada de casi 770 páginas recupera su unidad tras un complejo proyecto de conservación, investigación y digitalización. El Museo de Artes Aplicadas de Viena presentará la crónica restaurada el próximo 18 de octubre.
En el siglo XVII, contar la historia de una familia poderosa significaba mucho más que enumerar nacimientos, matrimonios y herencias. También suponía mostrar sus castillos, sus propiedades, sus alianzas y el mundo material sobre el que descansaba su influencia. La Crónica de Khevenhüller, conservada en el Museo de Artes Aplicadas de Viena (MAK), es uno de esos testimonios excepcionales en los que la memoria familiar se convierte, casi sin proponérselo, en un retrato de toda una sociedad.
El próximo 18 de octubre, el museo presentará públicamente la obra después de un proyecto de conservación, investigación, digitalización y transcripción que permite acercarse a ella con una perspectiva renovada. La presentación se celebrará con motivo del Día Europeo de la Conservación y la Restauración, y contará con la participación de especialistas que han trabajado en la recuperación del manuscrito.
Una familia, un territorio y una época
La crónica fue encargada alrededor de 1620 por el conde Franz Christoph von Khevenhüller, miembro de una familia cuya presencia en Carintia está documentada desde mediados del siglo XIV. Su elaboración se atribuye a Georgius Moshamer.
El volumen reúne aproximadamente 770 páginas y constituye mucho más que un registro genealógico. Sus láminas coloreadas con gouache representan a miembros de la familia junto a sus propiedades y ofrecen una visión de la sociedad centroeuropea de comienzos de la Edad Moderna.
Castillos, paisajes, indumentaria, actividades artesanales e instalaciones productivas aparecen en estas imágenes con una riqueza documental extraordinaria. En ellas, el poder no se expresa únicamente mediante los títulos o los escudos: también se manifiesta en los edificios, las tierras y los recursos que sostenían la posición de sus propietarios.
Algunas ilustraciones resultan especialmente reveladoras. Una de ellas muestra a Barthelmä Khevenhüller con su esposa Regina von Thannhausen y, al fondo, los espacios de trabajo de una fábrica de hojalata vinculada a la familia en Kreuzen. La escena conecta el retrato aristocrático con una realidad económica concreta: la producción y el aprovechamiento de los recursos también formaban parte de la historia de las grandes familias.
Así, la crónica permite observar simultáneamente dos dimensiones del pasado: la imagen que una familia quiso dejar de sí misma y los detalles materiales que hoy ayudan a los investigadores a comprender su tiempo.
Restaurar un libro es reconstruir algo más que sus páginas
La recuperación de un manuscrito histórico no consiste simplemente en reparar hojas deterioradas y devolverlas a una encuadernación. El papel, las tintas, los pigmentos y los elementos estructurales reaccionan de manera diferente al paso de los siglos. Cada intervención exige estudiar los materiales, identificar los daños y decidir cómo preservar la obra sin borrar las huellas de su historia.
En el caso de la Crónica de Khevenhüller, el proyecto ha implicado la colaboración del MAK, el castillo de Hochosterwitz y el Instituto de Conservación y Restauración de la Academia de Bellas Artes de Viena.
Los trabajos han abordado tanto el cuerpo del libro como su cubierta y encuadernación. La investigación también ha incluido la digitalización de las hojas y la transcripción de los textos, tareas fundamentales para facilitar el acceso al contenido y permitir que pueda estudiarse sin manipular continuamente el original.
La digitalización no sustituye al manuscrito. Permite, en cambio, consultar sus páginas, comparar detalles de las ilustraciones y trabajar con sus textos desde otros lugares. La conservación física y el acceso digital se convierten así en dos partes complementarias de una misma estrategia: proteger el documento y mantenerlo vivo para la investigación.
De archivo familiar a patrimonio compartido
La importancia de la crónica recibió un reconocimiento institucional en diciembre de 2024, cuando fue incorporada al registro austríaco Memory of Austria, vinculado al programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
La distinción reconoce el valor de documentos que ayudan a conservar y transmitir el conocimiento. En este caso, la obra ofrece información sobre la genealogía de una familia, pero también sobre el desarrollo cultural y económico de Austria durante una etapa decisiva de su historia.
El manuscrito ingresó en la colección del MAK en 1937, procedente de la colección de Albert Figdor. Desde entonces forma parte de un patrimonio que ha dejado de pertenecer únicamente al ámbito de la memoria privada para convertirse en objeto de estudio público.
Su recuperación demuestra, además, que los documentos históricos pueden ofrecer información que va mucho más allá de su propósito original. Una imagen concebida para mostrar el prestigio de una familia puede servir hoy para estudiar la arquitectura de una región, la evolución de la vestimenta o la organización de una actividad industrial.
La memoria también se conserva en los detalles
La presentación del 18 de octubre permitirá conocer el resultado del trabajo de restauración y acercarse a las distintas fases de un proyecto que combina técnicas tradicionales, investigación histórica y herramientas digitales.
La Crónica de Khevenhüller recuerda que el pasado no se conserva únicamente en los grandes monumentos ni en las obras maestras expuestas en los museos. También permanece en las páginas que registraron una propiedad, en los pigmentos de una ilustración y en la representación de un taller que quizá nunca fue considerado digno de pasar a la historia por sí mismo.
Recuperar un documento como este significa devolvernos una forma de mirar el mundo. Porque, cuando una crónica familiar logra sobrevivir durante cuatro siglos, deja de hablar solamente de quienes ordenaron escribirla: empieza a contarnos cómo vivía, trabajaba y se representaba una sociedad entera.
Para saber más
El Museo de Artes Aplicadas de Viena ofrece información sobre la presentación y el proyecto de conservación de la Crónica de Khevenhüller en su página oficial.
La presentación tendrá lugar el domingo 18 de octubre de 2026, de 11:00 a 13:00, en el MAK de Viena. La entrada al acto está incluida con la entrada al museo y no requiere inscripción previa.
Para saber más: The Khevenhüller Chronicle—History, Research, and Restoration – MAK Museum Vienna
Por Sofía
Imagen portada: openai
La crónica del siglo XVII que vuelve a reunir la historia, el arte y la vida cotidiana de Austria
La Crónica de Khevenhüller, un manuscrito ilustrado del siglo XVII, se presenta restaurada en Viena tras un proyecto de conservación e investigación.
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