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Ilustración Oscura: otra vez “el huevo de la serpiente”
Si un hombre nació para esclavo, la libertad, siendo
contraria a su índole, será para él una tiranía.
El banquero anarquista, Fernando Pessoa
Si hay un término preciso en castellano que describa el ángulo desde el cual se nos va presentando el futuro es la palabra “descorazonador”, que ignoro si existe en otros idiomas. Es cierto que hemos avanzado asombrosamente, para bien y para mal, no tanto porque ahora tengamos (o nos tenga, más bien: el inminente Internet of Things va a ser también un Internet of People, como en la serie Pluribus) red de redes, o medicina no invasiva, o sistemas no tripulados de combate, etc., que también, sino porque hemos conseguido vestir, alimentar, dotar de electrodomésticos, de un vehículo y hasta de un cilindro futurista que te espía en tu propio hogar, a miles de millones de personas en megalópolis bien equipadas (y allí donde esto no sucede es porque parecemos preferir que vivan en la carestía permanente, no porque no se pueda1). Como se ha hecho notar a menudo, un mendigo cualquiera del Primer Mundo tiene más comodidades, entretenimiento y esperanza de vida que un Papa de la Edad Media. Sin embargo, la casta de los multimillonarios criados al calor del capitalismo de plataformas, sin que ni siquiera hayan jugado al paripé de presentarse a unas elecciones, amenazan con quitarse de en medio todo trámite formal y ser ellos los que directamente tomen los mandos. Que el rey está desnudo ya se señaló muchas veces antes del cuento de Hans Christian Andersen, lo nuevo, lo novísimo de este a su vez “nuevo traje del emperador” es que ahora es el propio emperador el que te dice a la cara que va desnudo, sin rebozo alguno y a sabiendas de que te lo vas a tragar…
El principal truco, tal como yo lo veo, pasa por hacernos creer de entrada una mentira muy obvia que no obstante parece no conocer réplica. La mentira flagrante es la de afirmar que el mundo rico, el llamado Norte Global, está dominado por la mentalidad que ellos denominan “woke”, y por tanto que la “catedral” de Curtis Yarvin (https://youtu.be/LUrlT9mE4fE?si=BPf0vEkgs8oL4zL6), el “marxismo cultural”, la democracia real, el poder del Estado-nación moderno, la prensa libre, el individualismo liberal, la Ilustración, la autonomía de la estética, la universidad de Von Humboldt, etc., todo eso está plenamente vigente, y es por ello que se ven en la forzosidad de acelerarlos para poder superarlos (uno se pregunta por qué, y la respuesta es, de nuevo descorazonadora: pues fundamentalmente porque son ricos y malcriados y les revienta que gente menos afortunada que ellos les obligue a emplear lenguaje inclusivo o que haya homosexuales en sus fuerzas armadas, cosas así de triviales y así de trogloditas…) Pero no, es al contrario: la normalidad imperante en la actualidad no es la democracia real o la prensa libre, la normalidad que padecemos son las prácticas generalizadas de tipos como ellos, a todas las escalas. Ellos son “la catedral”, ellos son el poder en la sombra, es a ellos a los que deberíamos acelerar material e ideológicamente para sacudírnoslos de encima, ahora que han reconocido abiertamente que tanto el emperador como su aristocracia del dinero están desnudos, que si organizan el mundo conforme a sus volátiles reglas lo hacen en nombre de ninguna legitimidad en absoluto, que ellos son el nihilismo consumado, y no ni mucho menos la forma Estado o la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En la célebre película de 1976, ganadora de cuatro Óscars, Network, dirigida por Sidney Lumet, hay un monólogo que tiene lugar en un lugar denominado muy significativamente “Valhalla” que no voy a revelar ni tampoco quién o cuándo lo profiere, por si alguien no la ha visto aún -es una obra maestra. Dice lo siguiente, y pone los pelos de punta:
Usted es un viejo que solo piensa en términos de Naciones y pueblos. No existen naciones no existen pueblos, no hay rusos, no hay árabes no existen terceros mundos ni Occidente, existe únicamente un gran sistema de sistemas, un vasto y salvaje entretejido intercalado multivariable multinacional dominio de dólares, petrodólares, marcos, yenes, libras, francos y rublos… Es el sistema internacional monetario que determina la totalidad de la vida en este planeta, ese es el orden natural de las cosas de hoy día. Esa es la estructura atómica y subatómica y universal que configura las cosas de hoy día y usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza y usted debe repararlo ¿me entiende usted, señor Beale? Usted aparece en su pequeña pantalla de 21 pulgadas y grita sobre América y la democracia. América no existe, la democracia no existe, solo existe la IBM la ITT, la ATIT, Unión carbary y Exxon. Esas son las naciones del mundo hoy día. ¿De qué hablan los rusos en sus consejos de Estado, de Karl Marx? No, de sistemas de programación lineal de teorías sobre estadística, de problemas económicos y computan costos de sus transacciones e inversiones como hacemos nosotros.
Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale. El mundo es un colegio de corporaciones, inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo es un negocio, señor Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose del barro. Y nuestros hijos vivirán, señor Beale, para ver eso. Un mundo perfecto en el que no habrá guerras ni hambre, opresión ni brutalidad. Una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común. En la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones. En la que se cubrirán todas las necesidades. Se les moderará todas las ansiedades y les divertirán para que no se aburran.
Insisto: este speech se rodó en 1975. Poco después Ingmar Bergman estrenó El huevo de la serpiente, una película acerca del clima previo al ascenso del nazismo en Berlín… Es decir, estas cosas no son de hoy, la “gobernanza cooperativa racional” propuesta por Nick Land tiene ya unas cuantas décadas, lo que ha cambiado es el medio por el cual una élite conquista y mantiene su poder en el presente, y ese medio es la técnica. No únicamente la tecnología a la manera como la entendía Ortega y Gasset, como herramienta ortopédica del ser humano, eso ha ocurrido desde la hominización, es indistinguible de lo que somos, sino también como la entendía Heidegger, como reconducción de la totalidad de los flujos naturales hacia la Voluntad de voluntad, alienando la esencia del Dasein. Filosóficamente hablando, como me hizo ver Alejandro Escudero, el problema no es que estos sujetos, varios de ellos formados -a saber cuánto y cómo…- justamente en Filosofía, se alineen entre los teóricos actuales del posfundacionalismo (https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2009000300010), lo cual ya estaba bastante bien pensado en la sofística antigua, el problema, lo más chocante y tróspido de todo este asunto es que finalmente sí que creen en un fundamento firme e inamovible, y ese fundamento es la technik. La Ilustración Oscura se postula como hegemónica y correlativa a una Religión Oscura, que como digo ya lo es, sin más legitimidad, como se confiesa tranquilamente en el Manifiesto Palantir, que la que les otorga el ser los mayores propietarios, hasta el momento, de la técnica planetaria, que es fuerza bruta pero es sobre todo Gestell2. Al tiempo, como están más informados que nadie de la situación, se compran búnkeres en Nueva Zelanda y Alaska, que parecen ser los enclaves más idóneos para convivir gustosamente con el calentamiento global, practican un identitarismo nacional y de género completamente postizo, defienden lo inhumano como poshumano y pronto tratarán de sustituirnos por loros estocásticos…
Pero lo descriptivo nunca puede ser normativo. Que el mundo devenga eso que el ku klux klan tecnológico nos cuenta desenmascarándose a sí mismo (yo diría que la Ilustración Oscura es la verdadera “singularidad”: ningún Skynet va tomar conciencia de sí mismo, pero esos señoros son el capitalismo tomando por fin plena conciencia de sí mismo no como mero sistema económico, sino como modo de dominación absoluto), ni es la complejidad de la humanidad tal como se podría pensar que debiera organizarse de la manera más óptima posible ni es desde luego algo que nos tenga por qué gustar. Sabemos por experiencia cómo eclosiona el huevo de la serpiente… Volviendo a Heidegger, que entendía de estas cosas… “¿Sólo un dios puede salvarnos?”
1 “Con lo que les sobra a algunos nos sobraría a todos”, Benjamín Prado.
Imagen portada: openai
Ilustración Oscura: otra vez “el huevo de la serpiente”

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