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El tesoro perdido de Juan sin Tierra: la caravana que desapareció en las aguas de The Wash

El tesoro perdido de Juan sin Tierra: la caravana que desapareció en las aguas de The Wash
Sofia Lovelace
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El tesoro perdido de Juan sin Tierra: la caravana que desapareció en las aguas de The Wash

En 1216, una marea atrapó parte del equipaje real inglés en los peligrosos estuarios del este de Inglaterra. Desde entonces, las joyas y riquezas que supuestamente viajaban en aquellos carros nunca volvieron a aparecer.

Hay tesoros que se pierden en una batalla. Otros desaparecen detrás de una puerta, en una cripta o bajo las ruinas de una ciudad.

Y después están aquellos que simplemente parecen haber sido tragados por la tierra.

El supuesto tesoro perdido de Juan I de Inglaterra, conocido como Juan sin Tierra, pertenece a esta última categoría.

La historia comienza en el otoño de 1216, cuando Inglaterra se encontraba sumida en una guerra civil. Juan había pasado buena parte de su reinado enfrentándose a sus enemigos, había perdido buena parte de los territorios ingleses en Francia y, tras la crisis que desembocó en la Carta Magna de 1215, se encontraba nuevamente en guerra con una parte de sus propios barones.

En ese contexto, el rey se desplazaba por el este de Inglaterra acompañado por una enorme comitiva.

Y llevaba consigo algo más que soldados.

Un rey viajando con una auténtica ciudad sobre ruedas

Los desplazamientos de un monarca medieval no tenían nada que ver con los viajes modernos.

Juan necesitaba transportar alimentos, armas, documentos, ropa, objetos personales, dinero y todo aquello que necesitaba una corte itinerante. Su tren de equipajes podía incluir numerosos carros y animales de carga. La Universidad de Cambridge señala que, cuando viajaba con su ejército, la caravana podía llegar a extenderse durante varios kilómetros.

En octubre de 1216, Juan se encontraba en King’s Lynn, en Norfolk.

Su situación era delicada. La rebelión de los barones continuaba y el príncipe Luis de Francia había intervenido en el conflicto apoyando a los enemigos del monarca.

Juan decidió desplazarse hacia el sur y el oeste.

La ruta elegida por parte de su séquito atravesaba una de las zonas más traicioneras de Inglaterra: The Wash, un enorme estuario donde las aguas, las mareas, los canales y las zonas pantanosas transformaban el paisaje constantemente.

Hoy resulta difícil imaginar aquel territorio tal como era en el siglo XIII.

Entonces era todavía más peligroso.

El cruce que terminó en desastre

El 12 de octubre de 1216, el tren de equipajes real intentó atravesar la zona aprovechando las condiciones de la marea.

Los carros avanzaban por una ruta que podía parecer transitable cuando las aguas estaban bajas.

Pero el terreno era engañoso.

La arena podía ceder bajo el peso de los animales y de los vehículos. Las aguas podían regresar con rapidez y convertir una zona aparentemente segura en una trampa.

Y eso fue, según las crónicas, lo que ocurrió.

El tren de equipajes quedó atrapado.

Animales, carros y hombres fueron arrastrados o quedaron hundidos en el terreno fangoso. La Universidad de Cambridge confirma que en aquel desastre se perdieron vidas, vehículos y una cantidad importante de bienes.

Pero entonces aparece la parte más fascinante de la historia.

¿Qué llevaba exactamente aquella caravana?

¿Estaban allí las joyas de la Corona?

La tradición sostiene que entre los bienes desaparecidos se encontraban las joyas reales de Juan sin Tierra.

Y no se trataba necesariamente de una pequeña colección.

Los registros estudiados por historiadores indican que Juan había solicitado a miembros de la Iglesia que entregaran joyas, oro y plata para ayudar a financiar su campaña militar.

Entre los objetos que aparecen asociados a ese patrimonio se mencionan copas, vasos, platos, jarras, cinturones, broches, anillos, cruces, relicarios y otros objetos de oro y plata. También se ha señalado la existencia de piezas adornadas con piedras preciosas.

La magnitud exacta del tesoro, sin embargo, no está clara.

Y aquí comienza a mezclarse la historia con la leyenda.

Un tesoro que quizá nunca estuvo allí

Durante siglos se ha repetido que Juan perdió su tesoro en The Wash.

Pero algunos historiadores han cuestionado una versión tan sencilla de los acontecimientos.

Una de las razones es significativa: poco después de la muerte de Juan, su hijo Enrique III fue coronado y continuaron existiendo objetos de la regalía inglesa.

Eso ha llevado a algunos investigadores a preguntarse si realmente se perdió todo el tesoro real que posteriormente atribuyó la tradición al desastre.

Incluso la existencia y naturaleza exactas de las joyas desaparecidas son objeto de debate. Algunas piezas pudieron perderse; otras pudieron encontrarse posteriormente o haber permanecido fuera de aquella caravana.

Por eso resulta más correcto hablar de los tesoros supuestamente perdidos de Juan sin Tierra que afirmar que todas las joyas de la Corona inglesa desaparecieron allí.

El rey tampoco sobreviviría mucho tiempo

Juan no estuvo en el mismo lugar que su tren de equipajes cuando ocurrió el desastre.

Según la reconstrucción de la Universidad de Cambridge, el rey había elegido una ruta diferente y consiguió ponerse a salvo.

Pero su historia estaba llegando a su final.

Durante aquel viaje enfermó gravemente. La causa tradicionalmente aceptada de su muerte fue la disentería.

Juan murió el 18 de octubre de 1216, apenas unos días después de la pérdida del equipaje, en Newark.

Tenía 48 años.

Su hijo, Enrique III, heredó el trono siendo todavía un niño.

El supuesto tesoro, entretanto, permaneció bajo las aguas y los sedimentos de The Wash.

Ocho siglos de búsqueda

El paisaje tampoco ha permanecido igual.

Durante ochocientos años, los cursos de agua, las marismas y las zonas costeras de The Wash han cambiado considerablemente. Las mareas han remodelado el terreno y los antiguos canales no coinciden necesariamente con los actuales.

Eso convierte la búsqueda en un problema arqueológico extraordinariamente complejo.

No basta con encontrar un lugar donde hoy parezca lógico buscar.

Hay que intentar reconstruir cómo era el paisaje en 1216.

A lo largo del tiempo se han realizado investigaciones y búsquedas en distintas zonas. Incluso en épocas recientes han aparecido personas convencidas de haber encontrado indicios relacionados con el tesoro, aunque ninguna de esas afirmaciones ha permitido recuperar las supuestas joyas reales.

En 2022, por ejemplo, un detectorista afirmó haber encontrado lo que podía estar relacionado con el lugar de la pérdida, pero no aparecieron las joyas ni las piezas de la regalía que permitirían demostrarlo.

La corona que quizá desapareció

Entre las posibilidades más sugerentes se encuentra la de que alguna pieza importante de la antigua regalía real pudiera haber quedado en aquella caravana.

Una de las hipótesis históricas apunta incluso a una corona asociada a Matilde de Inglaterra, abuela de Juan, que dejó de aparecer en los registros después de aquel periodo. Pero tampoco en este caso existe una prueba definitiva que permita afirmar que aquella corona se encuentra en The Wash.

Y ahí reside precisamente la fuerza de esta historia.

No sabemos con certeza cuánto se perdió.

No sabemos exactamente dónde.

No sabemos si las joyas más importantes estaban realmente en los carros.

Y, sobre todo, no sabemos qué ocurrió con aquello que desapareció.

El tesoro bajo la arena

The Wash no es una cámara acorazada.

Es un paisaje vivo.

La arena cambia, los sedimentos se desplazan, los antiguos canales desaparecen y otros aparecen. Lo que hace ocho siglos pudo ser una ruta transitable puede encontrarse hoy bajo capas de barro, agua o tierra.

Quizá los carros de Juan sin Tierra estén todavía allí.

Quizá algunas de las joyas se encuentren dispersas en el antiguo lecho de los estuarios.

Quizá una parte del tesoro nunca estuvo en aquella caravana.

O quizá la historia que ha llegado hasta nosotros haya convertido una pérdida real, posiblemente mucho más modesta, en uno de los grandes tesoros desaparecidos de la historia inglesa.

La diferencia entre esas posibilidades es enorme.

Pero todas conducen al mismo lugar.

A un paisaje de marismas donde, una tarde de octubre de 1216, una caravana real desapareció bajo las aguas.

Y donde, ocho siglos después, todavía puede quedar algo esperando bajo el barro.

El tesoro de Juan sin Tierra nunca ha sido encontrado.

Y tal vez esa sea precisamente la razón por la que seguimos buscándolo.

Por Sofía

Grandes Robos y Estafas

Imagen portada: openai

  • El tesoro perdido de Juan sin Tierra: la caravana que desapareció
  •  El tesoro perdido de Juan sin Tierra desapareció en 1216 en The Wash. Joyas, oro y objetos reales quedaron atrapados en uno de los grandes misterios medievales.
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