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El perro que encontró la Copa del Mundo robada

El perro que encontró la Copa del Mundo robada
Sofia Lovelace
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Atracos legendarios

El perro que encontró la Copa del Mundo robada

Londres, marzo de 1966.

Faltaban poco más de cuatro meses para que Inglaterra inaugurara el Mundial de fútbol cuando ocurrió algo que nadie imaginaba. La Copa Jules Rimet, el trofeo que desde 1930 distinguía a los campeones del mundo, desapareció de una exposición organizada en el Westminster Central Hall.

La noticia dio la vuelta al planeta en cuestión de horas.

¿Cómo podía desaparecer el objeto más valioso del fútbol mundial de un edificio vigilado?

Mientras Scotland Yard iniciaba una investigación a contrarreloj, la Federación Inglesa de Fútbol temía un escándalo internacional. El Mundial estaba a punto de comenzar y el símbolo del torneo había sido robado.

Durante una semana, nadie supo dónde estaba.

Quien terminó resolviendo el misterio no fue un detective, ni un espía, ni un ladrón arrepentido.

Fue un perro llamado Pickles.

Una exposición convertida en escenario de un robo

La Copa Jules Rimet se encontraba expuesta al público como parte de una muestra dedicada al próximo Campeonato del Mundo. El trofeo, de unos treinta y cinco centímetros de altura y fabricado en plata sobredorada, representaba a Niké, la diosa griega de la victoria.

Aunque estaba asegurado por una importante suma de dinero, las medidas de seguridad resultaron sorprendentemente insuficientes.

El domingo 20 de marzo de 1966, mientras se celebraba una ceremonia religiosa en el edificio, un ladrón aprovechó un momento de escasa vigilancia.

Forzó una puerta lateral.

Rompió la vitrina.

Y desapareció con la copa en apenas unos minutos.

Cuando los organizadores descubrieron el robo, el ladrón ya había desaparecido.

Scotland Yard contra el reloj

La presión era enorme.

El Mundial comenzaría pocos meses después y el Reino Unido no podía permitirse semejante ridículo ante millones de aficionados.

Scotland Yard movilizó a decenas de agentes y examinó cientos de pistas.

Poco después apareció un hombre que aseguraba actuar en nombre de los ladrones. Exigía un rescate a cambio de devolver el trofeo.

La policía organizó una entrega controlada.

El supuesto intermediario fue detenido.

Pero no tenía la copa.

El principal misterio seguía sin resolverse.

El héroe tenía cuatro patas

El 27 de marzo, exactamente una semana después del robo, David Corbett paseaba con su perro Pickles por un barrio del sur de Londres.

Durante el paseo, el animal se detuvo junto a un seto.

Algo llamó su atención.

Corbett pensó que se trataba de un paquete abandonado.

Al recogerlo descubrió un envoltorio de papel de periódico cuidadosamente atado con una cuerda.

Lo abrió.

Dentro aparecía la Copa Jules Rimet.

La policía acudió inmediatamente al lugar.

Al principio incluso sospechó del propio Corbett, pero pronto quedó demostrado que todo había sido un hallazgo fortuito.

El misterio seguía sin resolverse.

La copa había aparecido.

Pero nunca quedó completamente claro quién la robó ni por qué terminó escondida bajo aquel seto.

Pickles, el perro más famoso del mundo

En pocos días, Pickles pasó de ser un perro desconocido a convertirse en una auténtica celebridad.

Los periódicos publicaron su fotografía.

Recibió premios y regalos.

Su dueño obtuvo una recompensa económica por el hallazgo.

Incluso Pickles apareció interpretándose a sí mismo en la película británica The Spy with a Cold Nose, estrenada ese mismo año.

Durante un tiempo, fue probablemente el perro más famoso del planeta.

Un trofeo con una historia agitada

La aventura de la Copa Jules Rimet no terminó allí.

En 1970, Brasil ganó su tercer Mundial y, según las normas de la época, recibió el trofeo en propiedad definitiva.

Parecía que por fin había encontrado un hogar permanente.

Pero trece años después volvió a desaparecer.

En diciembre de 1983 fue robada de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro.

Esta vez nunca regresó.

La investigación concluyó que los ladrones probablemente fundieron el oro para venderlo, aunque jamás pudo demostrarse de forma definitiva.

La copa original desapareció para siempre.

La que hoy levantan los campeones del mundo es un trofeo diferente, diseñado para sustituir a la histórica Jules Rimet tras el Mundial de 1974.

Mucho más que un simple robo

El robo de la Copa Jules Rimet sigue siendo uno de los episodios más insólitos de la historia del deporte.

No solo por la desaparición del trofeo más importante del fútbol mundial, sino porque el desenlace desafía cualquier guion de ficción.

Mientras Scotland Yard buscaba respuestas entre sospechosos y chantajistas, fue un perro mestizo quien encontró aquello que cientos de investigadores no habían logrado localizar.

A veces, la historia demuestra que la realidad puede ser mucho más sorprendente que cualquier novela.

¿Sabías que…?

Pickles recibió una recompensa y se convirtió en una celebridad nacional tras encontrar la Copa Jules Rimet. Su nombre quedó para siempre ligado a uno de los robos más famosos de la historia del deporte.

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El perro que encontró la Copa del Mundo robada

El increíble robo de la Copa Jules Rimet: el perro que encontró el trofeo del Mundial

En 1966 la Copa Jules Rimet fue robada en Londres. Scotland Yard no logró encontrarla. Quien resolvió el caso fue un perro llamado Pickles.

Atracos legendarios

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