CERVANTES, SU PROPUESTA DE NOVELA PSICOLÓGICA

CERVANTES, SU PROPUESTA DE NOVELA PSICOLÓGICA

“CERVANTES, SU PROPUESTA DE NOVELA PSICOLÓGICA, INFLUENCIAS DEL QUIJOTE EN EL ULISES DE  JOYCE Y OTRAS NOTAS”

     Este brevísimo ensayo prueba la admiración de Mario Raimundo Caimacán por Miguel de Cervantes y su obra maestra El Quijote (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de 1605, y El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha, de 1615), cumbres de la novelística universal, tesoros del mundo hispánico y parte de la tradición literaria que España comparte con Hispanoamérica, y pretende explicar como la propuesta cervantina de Novela Interior o Psicológica nació en Cervantes por la existencia del monólogo interior presente en los Libros de Caballerías, especialmente en su admirado Tirante el Blanco (1490) de Joanot Martorell, y en El Lazarillo de Tormes (1554), que lo adoptaron de Homero, quien creó este recurso narrativo en La Ilíada y La Odisea (poesía épica, narrativa) en el siglo VIII antes de Cristo, y de allí se expandió al teatro y a la narrativa en prosa y ahora está presente hasta en el cine. Y al unir las propuestas cervantinas de novela interior o psicológica con la “escritura desatada”, tenemos la aspiración de novela total, que fusiona la acción de los personajes con el mundo interior de los mismos,  cuyo más exitoso ejemplo es el Ulises (1922) de James Joyce, y por eso es pertinente conocer las influencias del Quijote en el Ulises. Además contiene las siguientes Notas:

1) CERVANTES Y SU PROPUESTA DE NOVELA INTERIOR O PSICOLÓGICA

2) EL QUIJOTE NO ES UN LIBRO DE CABALLERÍAS

3) CERVANTES  Y EL TEATRO COMPROMETIDO

4) CERVANTES CONTRA LA ESCLAVITUD

5) CERVANTES ¿REPUBLICANO IN PECTORE?

6) RESUELTO EL OSCURO EPISODIO DE TIRANTE EL BLANCO EN EL DONOSO ESCRUTINIO

7) CERVANTES Y LOPE DE VEGA: UNA RIVALIDAD ENTRE GIGANTES

8) CERVANTES, CON ARISTÓTELES Y CONTRA EL TEATRO DE LOPE DE VEGA

9) CERVANTES CON EL QUIJOTE CREÓ EL HÉROE CONTEMPORÁNEO

10) ULISES, EL HÉROE HOMÉRICO DESPLAZADO POR DON QUIJOTE, EL HÉROE CERVANTINO.

11) EL QUIJOTE EN DOS PELÍCULAS DEL SIGLO XXI: LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY Y JEAN-FRANCOIS Y EL SENTIDO DE LA VIDA

12) CERVANTES Y SU ESTRATEGIA CON LOS LIBROS DE CABALLERÍAS.

     La vocación cervantista de Mario Raimundo Caimacán nos promete otros tres ensayos sobre Miguel  de Cervantes: “Influencias de Cervantes y Otros Literatos Españoles de los Siglos de Oro en el Ulises de James Joyce”, “El Misterio Resuelto de las Novelas Ejemplares” y “El Quijote: Interpretación Auténtica y Significado”, que considera será monumental y su Obra Maestra.

 

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Lea un fragmento del ensayo:

INFLUENCIAS DEL QUIJOTE EN EL ULISES DE JAMES JOYCE

     Cervantes, con El Quijote en 1605 creó la Novela Moderna Polifónica,  y James Joyce con El Ulises en 1922, la renovó. Cervantes es el creador, Joyce el renovador. Dicho esto puede parecer innecesario señalar mayores influencias del Quijote en El Ulises de Joyce, sin olvidar que la novelística en lengua inglesa nació en el siglo XVII por influencias directas de Cervantes y El Quijote, que fueron admirados, imitados e inspiradores de los escritores de lengua inglesa de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda (quienes declaraban textualmente en sus obras que éstas estaban “escritas a la manera de Cervantes”, se inspiraban en las aventuras quijotescas o imitaban los títulos o los nombres de los personajes cervantinos) desde el mismo siglo XVII hasta la actualidad y así continuará en el futuro, muchas veces con brillantes resultados y una que otra vez con resultados lamentables, como probó un escritor británico de las colonias, antes brillante y de cíclope obra, “cuyo nombre no quiero recordar”, con su mala imitación, malísima, deplorable, un menguado “Don Quijote made in USA”.

     Pasado un siglo de la publicación en 1922 del Ulises, la obra maestra del irlandés de lengua inglesa, James Joyce, resulta pertinente señalar algunas influencias muy directas del Quijote en su Ulises, recordar algunas enseñanzas del genial maestro Cervantes a su destacado discípulo James Joyce, porque existen pruebas irrefutables que Joyce leyó El Quijote, ya que en el propio texto de su magistral novela Ulises, en el Episodio 9, “Escila y Caribdis”, Joyce cita textualmente dos veces a “Don Quixote”, Don Quijote en inglés, una vez a “Sancho Panza” y una vez a “Dulcinea”…  Por estas razones, muy escuetamente nombraré (su examen en detalle forma parte de un ensayo en preparación: Influencias de Cervantes y otros Literatos Españoles de los Siglos de Oro en El Ulises de James Joyce”) solo veintidós (22) influencias directas del Quijote en El Ulises:

1) El Ulises es una novela psicológica escrita por James Joyce conforme a las propuestas de Cervantes de Novela Interior o Psicológica (“…no solamente escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen…”, “…Pues en verdad que en solo manifestar  mis pensamientos, mis suspiros mis lágrimas, mis buenos deseos y mis acometimientos pudiera hacer un volumen mayor, o tan grande, que el que pueden hacer todas las obras del Tostado…”) y “Escritura Desatada” (“…la escritura desatada de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse épico, lírico, trágico, cómico, con todas aquellas partes que encierran en sí las dulcísimas y agradables ciencias de la poesía y de la oratoria: que la épica también puede escribirse en prosa como en verso…”), expuestas en El Quijote y raíces de la novela inglesa.

2) El Quijote es la Summa Literaria de su tiempo y así lo imitó James Joyce en su Ulises: Cervantes metió en El Quijote los principales géneros literarios vigentes en su época (esto explica sus novelas cortas interpoladas): Las novelas pastoril, sentimental, morisca, picaresca, bizantina, de aventuras, los discursos retóricos, los diálogos dramáticos, los libros de caballerías, la novela corta, la crítica literaria, la crítica teatral, la comedia, el teatro de títeres, la epístola, la poesía, los romances, el cuento, la fábula, los refranes populares, la hagiografía, etc.; así mismo, Joyce, imitando a Cervantes, metió en su Ulises los nuevos géneros literarios creados después de Cervantes: El ensayo, el guión cinematográfico, el reportaje periodístico, el lenguaje forense, el lenguaje noticioso de la prensa escrita, radial y cinematográfica, etc. (porque Joyce pensó que esas son las artes y los géneros literarios que están en más contacto con el hombre masa contemporáneo), creando una extraordinaria novela, El Ulises, que es compendio de la Literatura y la sociedad occidental del siglo XX, como El Quijote lo es de la Literatura y la sociedad occidental del siglo XVII.

3) El Quijote es una parodia burlesca de los Libros de Caballerías basada en el humor y la ironía, en la que Don Quijote parodia a los famosos Caballeros Andantes, y tiene como más importante modelo al Amadís de Gaula, y así lo imitó James Joyce en su Ulises, parodia burlesca de La Odisea en clave de humor e ironía, en la que Leopold Bloom es una parodia burlesca de Ulises, y su infiel esposa Molly Bloom es una parodia burlesca de la fiel Penélope homérica, esposa de Ulises y madre de Telémaco, que en la novela joyceana está simbolizado, también como parodia burlesca, por Stephen Dedalus.

4) El Quijote no necesitó manuales de lectura aunque le dio la idea a James Joyce de redactar manuales de lectura para facilitar la comprensión de su Ulises, obra embigarrada y pensada para lectores de amplia cultura; y Joyce, quien redactó un “sumario-clave-esqueleto-esquema”, un croquis con sus referencias homéricas, las relaciones de imitación paródica con La Odisea y las correspondencias y técnicas narrativas aplicadas en cada episodio, contó desde su publicación con dos manuales redactados por sus admiradores y colaboradores en la tarea de facilitar la difusión y comprensión de su compleja novela: El manual de Stuart Gilbert y el manual de Herbert Gorman. Y la idea, el regreso a los antiguos manuales de lectura, ya en desuso, la leyó Joyce en El Quijote de 1615…

5) El Quijote es fruto de la capacidad de Cervantes para experimentar en la Literatura (escritura desatada y mezcla de géneros literarios) y así lo imitó James Joyce en su Ulises, que experimentó con el uso más extendido del monólogo interior como recurso narrativo y la inclusión en su novela de los nuevos géneros literarios creados después de la muerte de Cervantes, del espíritu e influencias de otras bellas artes como la música y la pintura, y de los nuevos conocimientos científicos y tecnológicos surgidos durante el siglo XIX y primeras dos décadas del siglo XX, como la Radio, el Cine, el Psicoanálisis, el Periodismo, la Lingüística, las Neurociencias, la Medicina (Joyce fue estudiante en París y la abandonó), etc.

6) El Quijote es una Novela de Tesis, de tesis filosóficas y teológicas erasmistas del Humanismo Cristiano, sobre la religiosidad interior, la libertad de conciencia, la tolerancia religiosa y el regreso al Cristianismo Primitivo, escrita por Cervantes como una expresión de fe en Dios y esperanza en la Humanidad, cuyo mayor símbolo es Don Quijote, un perfecto Caballero Cristiano al estilo de Erasmo… Y James Joyce imitó a Cervantes escribiendo una Novela de Tesis filosóficas… en las que la religión tiene un lugar importante, aunque la escribió desde sus convicciones ateas y para exponer la grave crisis religiosa, la generalizada y profunda crisis de fe que vive el hombre contemporáneo…  James Joyce no escribió su novela para promover ninguna religión o al Cristianismo o parcialidad cristiana, al contrario, escribió su Ulises para promover sus ideas ateas (como Nietzsche y antes Epicuro, los Escépticos de la Antigüedad Griega y Sigmund Freud,  quien sostenía que la experiencia religiosa es expresión supersticiosa, neurótica o un desequilibrio psíquico y en su ensayo “El Futuro de la Ilusion” escribió que “la religión es fantasía sin futuro”)…

7) El Quijote es una obra subversiva que condenó y atacó al orden establecido en su tiempo, al Antigüo Régimen (a la Iglesia  -en especial a la Inquisición y a la Religión de Estado-  a la Monarquía Absoluta, a la esclavitud, a la explotación y a la opresión), promoviendo la Libertad, la Igualdad, la Justicia y la República, y así lo imitó James Joyce en su Ulises, atacando a todo el orden establecido, desde sus mismos cimientos políticos, religiosos, económicos, sociales, culturales, morales y estéticos, basado en el respeto y conservación del Estado, la Religión, la Familia, el Matrimonio, el Nacionalismo y la Propiedad, valores que son fieramente atacados, burlados, ridiculizados y abolidos en la cruda sátira repleta de simbolismos que es El Ulises, un ataque despiadado de James Joyce (ya ateo, aunque formado como católico por su familia y los colegios jesuitas de la muy católica Irlanda, de mayoría católica y minorías protestantes), contra los Papas y el Catolicismo, contra todo el Cristianismo y la cultura judeocristiana que predomina en Occidente desde que Roma adoptó el Cristianismo como Religión de Estado en el siglo IV: Leopold Bloom, símbolo del hombre de cultura judeocristiana y némesis del pagano Ulises homérico, es un hombre común con raíces judías y cristianas, protestantes y católicas (igual que Molly Bloom y Stephen Dedalus), que vive en un mundo común, su conducta nunca es heroica, no cree en nacionalismos y es un resignado cornudo sin dignidad que tolera las infidelidades de su esposa Molly Bloom

 

Mario Raimundo Caimacán

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Rosalba Pedreanez
Rosalba Pedreanez
6 months ago

Leyendo el ensayo de Mario Raimundo Caimacán sobre Cervantes, El Quijote y El Ulises de James Joyce me enteré que la recreación del Infierno que visitaron Leopold Bloom y Stefen Dedalus en Dublín, un prostíbulo o lenocinio, no es una parodia directa del Hades homérico ni del Infierno dantesco, sino una imitación del burlesco Infierno quevedesco, porque James Joyce lo recreó inspirado en lo escrito por el gran Francisco de Quevedo, quien lo describió como un gigantesco burdel regentado por Satanás, “El Gran Cabrón”, en palabras del mismo Quevedo. Y es que Quevedo no le tenía miedo a las llamas eternas del Infierno y se burló muchas veces del mismo Satán, Belcebú, Lucifer o Mandinga. Espero con ansias que Caimacán publique su prometido ensayo sobre las influencias de los grandes literatos de los Siglos de Oro en James Joyce porque ciertamente estoy ya convencida que su tesis al respecto, que James Joyce es el escritor del siglo XX que más le debe a los escritores españoles de los Siglos de Oro es absolutamente cierta, porque son enormes las influencias en James Joyce de Cervantes, Quevedo, Góngora, el autor del Lazarillo de Tormes (que Caimacán atribuye a Fray Juan de Ortega), del exiliado Francisco Delgado (después Francisco Delicado), autor de “Retrato de la Lozana Andaluza” (de allí “Retrato del Artista Adolescente”) y del valenciano Joanot Martorell, autor de “Tirante El Blanco”. Según me contó Mario Raimundo Caimacán, el Modernismo Anglosajón tiene profundas raíces en los literatos españoles de los Siglos de Oro y después el Modernismo nutrió a los grandes novelistas de Hispanoamérica que integraron “El Boom” y la renovación de la narrativa en lenguas españolas. Los invito a todos a leer los ensayos de Mario Raimundo Caimacán sobre Cervantes y El Quijote porque su visión es profunda, renovadora y refleja no solo erudición, también un esfuerzo de años para comprender al genio universal y obra inmortal.

Rosalba Pedreanez
Rosalba Pedreanez
6 months ago

Le escribí a Mario Raimundo Caimacán para preguntarle cuándo publicará su ensayo sobre James Joyce y los Literatos Españoles de los Siglos de Oro y ésta fue su respuesta:
“Rosalba, El Ulises de James Joyce es una gran novela y renovó el género en el siglo XX, después de la invención de la Novela Moderna Polifónica por Cervantes con El Quijote a principios del siglo XVII. Para dar luces sobre las grandes influencias de los literatos españoles de los Siglos de Oro en James Joyce y su Ulises pronto publicaré el ensayo “Influencias de Cervantes y Otros Literatos Españoles de los Siglos de Oro en el Ulises de James Joyce” porque el escritor irlandés en lengua inglesa es el novelista del siglo XX que más le debe a la Literatura Española de los Siglos de Oro, a Cervantes, a Quevedo, a Góngora, a Francisco Delicado (autor exiliado de “Retrato de la Lozana Andaluza”, de allí “Retrato del Artista Adolescente”), a Lope de Vega, a Calderón de la Barca, a Joanot Martorell (autor de “Tirante el Blanco”) y al autor del Lazarillo de Tormes (con absoluta seguridad Fray Juan de Ortega, protegido del Emperador Carlos V). Sí, el Modernismo Anglosajón bebió de las fuentes de la Literatura Española de los Siglos de Oro y solo la errada visión anglocéntrica de la crítica literaria norteamericana explica la ceguera para reconocer esta realidad evidente. James Joyce fue formado en Irlanda en instituciones de educación jesuitas desde la primaria hasta la Universidad y allí, conforme a los pensa de estudios, se formó en la tradición literaria de España, patria de San Ignacio de Loyola y tan católica como Irlanda. A España la aprendimos a amar en nuestro país desde la escuela primaria, y la llamamos “Madre Patria”.

Regresando a los escritores de lengua inglesa, hasta Virginia Woolf le debe mucho al “Coloquio de los Perros” de Cervantes. Y toda la novelística británica nació unida por el cordón umbilical al Quijote.

La visión reduccionista de críticos literarios sobrevalorados, como Harold Bloom (con su delirio de excluir a la Literatura Española del “Canon Occidental”, a excepción del Quijote, por temor a ser repudiado por ignorante) y el afán norteamericano de sobrevalorar y hasta glorificar a sus escritores, llevó a la crítica literaria norteamericana a cometer el disparate de negar los enormes méritos de la Literatura Española y tratar de esconder los grandes nombres de los poetas, narradores y dramaturgos de los Siglos de Oro, quienes están en las raíces de toda la Literatura Europea y Americana (como continente y recreación de Europa) desde el siglo XVI hasta el presente. ?Los “sesudos” críticos literarios de Estados Unidos y Gran Bretaña saben que el trabajo de Leopold Bloom, corredor de avisos en la prensa escrita a principios del siglo XX en Irlanda, es la adaptación moderna del trabajo de “Pregonero” del Lazarillo de Tormes en la España del siglo XVI? ?Saben que “El Infierno” que visitaron Leopold Bloom y Stephen Dedalus en Dublín no es una parodia del Hades homérico ni del Infierno dantesco, sino del burlesco Infierno de Francisco de Quevedo en su “Sueño del Infierno” o la “Zahúrda de Plutón” (“El Chiquero del Diablo” en buen cristiano, como decían en mi pueblo), porque el gran Quevedo se burló hasta del Diablo y lo satirizó al llamarlo “El Gran Cabrón” y describir su Infierno como un enorme prostíbulo o burdel? Quevedo, como Cervantes y todos los grandes escritores de los Siglos de Oro, vivían empapados en la administración por la antigüedad clásica Grecorromana, como hijos del Renacimiento y por ésto sus obras están llenas de referencias mitológicas de la Antigüedad c
Clásica.

?Puede llamarse “críticos literarios” a quienes jamás leyeron a los grandes literatos españoles de los Siglos de Oro? Sería un disparate mayúsculo llamar “Helenista” a quien jamás leyó a Homero, ni en traducciones.

Y como un francés parcializado (cuyo nombre ahora no recuerdo, aunque lo tengo anotado) permitió que se regara la mentira según la cual el monólogo interior lo inventó otro francés (cuyo nombre tampoco recuerdo ahora y también tengo anotado) en el siglo XIX y no Homero en La Ilíada y La Odisea (siglo VIII antes de Cristo), decidí escribir éste ensayo para desmontar tantas mentiras y desmesuras, tantas insensateces de los auto-sobrevalorados críticos literarios de lengua inglesa, quienes en sus delirios de descalificación de la Europa Mediterránea olvidan que el inglés, como el alemán y demás lenguas nórdicas, carecía de alfabeto hasta que lo adoptaron de Roma. Sí, Roma sacó a todos éstos idiomas del analfabetismo, les dió la escritura y por esto tienen tantas palabras originadas en el latín, para expresar realidades que antes desconocían, porque los antiguos romanos llamaban “bárbaros” a los pueblos nórdicos y el lenguaje escrito fue una de las primeras expresiones de la civilización que adoptaron de Roma.
Y te adelanto Rosalba, que mi próximo ensayo trata de las supuestas “leyendas nórdicas” de “Tristán e Isolda” y de “Lancelot (Lanzarote en español) y la Reina Ginebra”, porque las dos son una apropiación medieval y cristiana de una leyenda de la Antigüedad Griega, una reescritura por motivos religiosos de un mito pagano. Imagina el desconcierto para tanto fanático de las “tradiciones nórdicas” saber que las extrañamente populares leyendas de “Tristán e Isolda” y “Lancelot y Ginebra” no son parte del folklore nórdico, ni celta, ni bretón, ni normando, ni anglosajón, ni irlandés, ni británico, ni germánico, ni escandinavo, y son en realidad originales de la cultura de los antiguos griegos, modificadas por el Cristianismo que combatió al paganismo en la Antigüedad Romana y se consolidó en la Europa Medieval. Nunca existió un transfondo de realidad histórica en Europa Occidental de los legendarios Tristán, Isolda, Lancelot, Ginebra, del Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda, todo es fábula, y fábula de raíces griegas, reescritura romana y reescritura cristiana medieval. Ésta realidad de apropiación mitológica impulsó a Tolkien a escribir la saga del “Señor de los Anillos”, porque él escribió que su nación, la Gran Bretaña, carecía “de una épica mitológica propia”. Tolkien tenía claro que El Rey Arturo, la Reina Ginebra, Lancelot, Tristán e Isolda, eran personajes fabulosos apropiados de leyendas extranjeras. Y lo mismo aplica para Irlanda, Escocia, Gales, Francia, Alemania y toda Escandinavia. ?No se percataron que “Isolda” es la traducción de un nombre típicamente griego?

Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
6 months ago

El lenguaje vulgar, grosero, procaz, escatológico del gran Francisco de Quevedo inspiró a James Joyce en su “Ulises” y aquí un poema del genial poeta español que hasta del Diablo se burló:

“Señor Belcebú, Satán, Lucifer

O cómo quiera os llaméis,

Vos sóis un Gran Cabrón,

Los atestiguan tantos pintados retratos,

Y esos cachos,
Gigante cornamenta

Que vuestra cabeza ornamenta,

No es regalo de Dios ni del Cielo,

Seguro casado estáis,

Quizás contáis cuñados, suegra y suegro.

A una mujer llamáis esposa,

Por ella tenéis los cuernos.

Ya conocéis vuestro propio Infierno”

Quevedo inspiró al patafísico Alfred Jarry en “Ubu Rey”, a su contemporáneo Miguel de Cervantes en el episodio de Sancho cagado de miedo por el ruido de los batanes, a James Joyce y a García Márquez al final de “El Coronel no tiene quien le escriba”.

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