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Todd Hido: el fotógrafo que convirtió los suburbios en sueños inquietantes

Todd Hido: el fotógrafo que convirtió los suburbios en sueños inquietantes
Sofia Lovelace
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Todd Hido: el fotógrafo que convirtió los suburbios en sueños inquietantes

Hay fotografías que muestran un lugar.

Y hay fotografías que hacen que queramos saber qué ocurrió allí.

Una casa iluminada en mitad de la noche. Una carretera vacía. Un motel perdido junto a una carretera. Una mujer que mira hacia ninguna parte. Un paisaje cubierto de nieve. Una ventana detrás de la cual alguien podría estar despierto.

En las fotografías de Todd Hido, casi nunca sabemos qué estamos viendo realmente.

Y quizá esa sea precisamente la razón por la que no podemos dejar de mirarlas.

Nacido en Kent, Ohio, en 1968, Hido se ha convertido en una de las figuras más singulares de la fotografía estadounidense contemporánea. Su obra ha entrado en colecciones como las del Getty, el Whitney Museum of American Art y el San Francisco Museum of Modern Art, y ha publicado más de una docena de libros. (Todd Hido Studios)

Pero reducir su fotografía a una biografía o a una lista de exposiciones sería traicionar lo esencial de su trabajo.

Porque Hido no parece interesado en contarnos una historia.

Prefiere dejarnos delante de ella.

Una casa encendida en mitad de la noche

Durante años, Hido recorrió en coche los suburbios estadounidenses buscando imágenes.

No buscaba necesariamente grandes acontecimientos.

Buscaba algo mucho más difícil de encontrar: una atmósfera.

Sus fotografías nocturnas de viviendas suburbanas, reunidas de manera especialmente significativa en House Hunting, publicado en 2001, muestran casas aisladas, ventanas iluminadas y fachadas aparentemente normales. Pero algo no termina de encajar.

No hay personas.

No sabemos quién vive allí.

No sabemos qué ocurre detrás de las cortinas.

No sabemos por qué aquella ventana permanece encendida mientras todo lo demás parece dormido.

El resultado es inquietante.

El hogar, ese lugar que culturalmente asociamos con seguridad, intimidad y refugio, se transforma en otra cosa.

En una pregunta.

El Madison Museum of Contemporary Art señala precisamente cómo estas imágenes exploran el hogar, la familia y la memoria mediante casas fotografiadas de noche, donde la ausencia de actividad humana y las ventanas iluminadas generan una sensación de aislamiento y desasosiego. (MMOCA)

Hido no necesita mostrarnos un crimen.

Ni siquiera necesita mostrarnos un personaje.

Le basta una casa.

El espectador entra en la fotografía

Hay algo profundamente cinematográfico en su trabajo.

Quizá porque una de sus grandes virtudes consiste en saber cuánto debe ocultar.

Una fotografía convencional puede proporcionarnos información: quién, dónde, cuándo.

Hido hace casi lo contrario.

Nos entrega un fragmento.

Y nos obliga a completar el resto.

Una carretera puede conducir a cualquier parte.

Una habitación puede haber sido abandonada hace cinco minutos o hace veinte años.

Una mujer puede estar esperando a alguien, huyendo de alguien o simplemente mirando por la ventana.

La fotografía no responde.

Nos deja solos con nuestras propias asociaciones.

Por eso sus imágenes tienen una relación tan poderosa con la memoria. No necesariamente con la memoria del fotógrafo, sino con la nuestra.

Vemos una casa y quizá recordamos otra.

Vemos una carretera y aparece un viaje.

Vemos una habitación y surge una sensación que ni siquiera sabemos explicar.

Hido ha hablado de sus imágenes como espacios en los que el espectador puede colocar sus propios recuerdos. Esa posibilidad de apropiación emocional es una de las claves de su obra.

La belleza de lo inquietante

Lo extraordinario es que sus fotografías no necesitan recurrir a la oscuridad absoluta para resultar perturbadoras.

Hay colores.

Hay luces.

Hay belleza.

Y precisamente por eso funcionan.

La noche de Hido no es necesariamente negra. Puede estar llena de tonos verdes, amarillos, azules o rojizos. Una farola puede iluminar una carretera húmeda. Una ventana puede derramar luz cálida sobre una fachada.

Todo parece tranquilo.

Pero debajo de esa tranquilidad existe algo que no podemos nombrar.

Es una sensación muy parecida a la que experimentamos algunas veces frente al cine de David Lynch o Alfred Hitchcock: sabemos que aparentemente no ocurre nada extraordinario, pero nuestro cerebro insiste en buscar una amenaza.

La imagen permanece en equilibrio entre lo cotidiano y lo extraño.

Entre realidad y ficción.

El fotógrafo que viaja sin saber exactamente qué busca

Hido continúa recorriendo largas distancias en busca de imágenes. Su propia práctica está vinculada a los viajes por carretera y a una búsqueda que tiene tanto de exploración física como de memoria personal. (Todd Hido Studios)

Y eso resulta importante para comprender su obra.

No parece fotografiar solamente lugares.

Fotografía estados de ánimo.

En sus imágenes posteriores aparecen paisajes, carreteras, interiores y retratos. Excerpts from Silver Meadows amplió considerablemente ese universo y convirtió la fotografía en algo parecido a una narración fragmentada. Más tarde, Bright Black World llevó su mirada hacia paisajes septentrionales marcados por la nieve, el hielo y una atmósfera casi apocalíptica. (Todd Hido Studios)

La variedad de temas no rompe su lenguaje.

Lo amplía.

Porque la pregunta sigue siendo la misma:

¿qué hay detrás de lo que estamos viendo?

Una fotografía que parece recordar algo que nosotros hemos olvidado

Quizá esa sea la característica más fascinante de Todd Hido.

Sus fotografías tienen memoria.

No porque documenten necesariamente acontecimientos pasados, sino porque parecen haberlos vivido.

Una casa vacía parece conservar las conversaciones de quienes alguna vez estuvieron dentro.

Una carretera parece recordar todos los coches que la recorrieron.

Una habitación parece guardar una despedida.

Un paisaje parece esperar algo.

El fotógrafo no nos explica nada.

Y cuanto menos explica, más imaginamos.

En un mundo saturado de imágenes que pretenden contarlo todo —quién aparece, dónde está, qué está haciendo, qué debemos sentir—, Hido hace algo radicalmente distinto.

Nos concede espacio.

El misterio como forma de libertad

Tal vez por eso sus fotografías siguen resultando tan contemporáneas.

Vivimos rodeados de imágenes perfectamente explicadas. Las redes sociales nos muestran rostros, lugares, viajes, comidas, habitaciones y vidas acompañadas de miles de palabras.

Todd Hido nos devuelve al silencio.

Una fotografía suya puede decir:

Mira.

Y después callarse.

No sabemos quién vive en aquella casa.

No sabemos adónde conduce aquella carretera.

No sabemos quién espera en aquella habitación.

No sabemos qué ocurrió antes.

Tampoco sabemos qué ocurrirá después.

Pero durante unos segundos somos nosotros quienes decidimos la historia.

Y quizá ahí se encuentre el verdadero poder de su fotografía.

Todd Hido no fotografía únicamente lugares.

Fotografía todo aquello que nuestra imaginación coloca dentro de ellos.

 

 

 

  • Todd Hido: el fotógrafo que convirtió los suburbios en sueños inquietantes
  • Conoce la fotografía de Todd Hido, sus casas nocturnas, carreteras y paisajes misteriosos, y descubre cómo convierte lo cotidiano en memoria, cine y misterio.
  •  Fotografía
  • Todd Hido, fotografía contemporánea, fotografía estadounidense, House Hunting, fotografía nocturna, suburbios, fotografía artística, paisaje, memoria, cine

 

 

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