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10 detalles que quizá no conocías de Marie Curie

10 detalles que quizá no conocías de Marie Curie
Sofia Lovelace
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10 detalles que quizá no conocías de Marie Curie

Cuando pensamos en Marie Curie, aparecen inmediatamente algunas imágenes: el laboratorio, el radio, los dos premios Nobel y aquella mujer seria inclinada sobre sus experimentos.

Pero detrás de la científica que cambió para siempre nuestra comprensión de la radioactividad había una vida mucho más compleja.

Fue estudiante clandestina, trabajó en condiciones que hoy resultarían inimaginables, condujo unidades radiológicas durante la Primera Guerra Mundial y llegó a viajar a Estados Unidos para conseguir algo tan concreto como un gramo de radio.

Y algunos detalles de su historia son realmente sorprendentes.

1. Antes de Marie Curie fue Maria Skłodowska

Nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867 como Maria Skłodowska, en una familia de profesores que concedía una enorme importancia a la educación.

Pero había un problema: en aquella época las mujeres no podían acceder normalmente a la universidad en el territorio polaco bajo dominio ruso.

Maria no renunció a estudiar.

Participó en una enseñanza clandestina conocida como la Universidad Volante, una red educativa que permitía a jóvenes polacos —incluidas mujeres— acceder a estudios prohibidos o restringidos.

Finalmente, en 1891 se trasladó a París para estudiar en la Sorbona.

La futura Marie Curie comenzó, por tanto, su carrera científica saltándose las puertas que la sociedad había cerrado para ella.

2. Llegó a París con muy poco dinero

Cuando llegó a París, su situación económica era modesta.

Vivía de manera extremadamente austera mientras estudiaba física y matemáticas.

Su esfuerzo dio resultados extraordinarios: en 1893 obtuvo la licenciatura de Física con la máxima calificación y al año siguiente consiguió también la de Matemáticas.

Años después, aquella estudiante extranjera que había llegado prácticamente sola a París terminaría ocupando una cátedra en la misma universidad.

3. El nombre «polonio» fue una declaración política

Cuando Marie y Pierre Curie descubrieron en 1898 un nuevo elemento radiactivo, Marie decidió llamarlo polonio.

No fue una elección casual.

El nombre hacía referencia a Polonia, su país natal, que en aquel momento estaba dividido y sometido a las potencias vecinas.

El segundo elemento que descubrieron recibió el nombre de radio, procedente del latín radius, «rayo».

En plena investigación científica había introducido discretamente algo de identidad nacional.

4. El laboratorio donde trabajaron estaba lejos de ser un templo de la ciencia

Cuando imaginamos el laboratorio de los Curie, probablemente pensamos en un espacio lleno de instrumentos científicos.

La realidad era bastante menos elegante.

Para investigar la pechblenda —el mineral del que extraían las sustancias radiactivas— tuvieron que trabajar durante años con enormes cantidades de material y realizar innumerables operaciones químicas.

Los cuadernos conservados por el Museo Curie permiten seguir parte de aquel trabajo y muestran las anotaciones de Marie y Pierre durante el periodo de descubrimiento del radio.

La imagen romántica del científico descubriendo algo extraordinario en un instante no encaja demasiado con lo que ocurrió.

Lo suyo fue, sobre todo, trabajo repetitivo, mediciones y una paciencia extraordinaria.

5. Marie Curie no patentó el método de aislamiento del radio

Este detalle merece una atención especial.

Marie Curie consideraba que el conocimiento científico debía estar disponible para la comunidad científica y no convertirse simplemente en una propiedad privada.

Por eso no convirtió el método de aislamiento del radio en una patente que pudiera proporcionarle una fortuna.

Paradójicamente, mientras el radio adquiría un enorme valor económico, los Curie continuaron trabajando con recursos bastante limitados.

La ciencia les hizo famosos.

No necesariamente ricos.

6. Fue la primera persona en conseguir dos premios Nobel

Marie Curie recibió el Nobel de Física en 1903, compartido con Pierre Curie y Henri Becquerel.

Ocho años después recibió el Nobel de Química, esta vez por sus investigaciones sobre el radio y el polonio, el aislamiento del radio y el estudio de sus propiedades.

Se convirtió así en la primera persona en recibir dos premios Nobel.

Y hay una curiosidad todavía más extraordinaria: sigue siendo la única mujer que ha recibido dos Nobel.

7. Durante la Primera Guerra Mundial convirtió los rayos X en una herramienta de guerra

Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Marie Curie no se quedó en el laboratorio.

Comprendió que los rayos X podían ayudar a los médicos a localizar fragmentos de metralla y balas dentro de los cuerpos de los soldados heridos.

Organizó unidades móviles de radiología.

Llegó a equipar 18 vehículos con aparatos radiológicos. Aquellos vehículos acabarían siendo conocidos como las «Petites Curies», las pequeñas Curie.

Pero no se limitó a conseguir los aparatos.

También formó personal para utilizarlos y trabajó para extender el uso de la radiología cerca del frente. El Museo Curie conserva incluso radiografías realizadas durante aquel periodo.

La mujer que había descubierto nuevos elementos estaba ahora utilizando la física para intentar salvar vidas.

8. En Estados Unidos pidió algo muy concreto: un gramo de radio

En 1920, la periodista estadounidense Marie Mattingly Meloney entrevistó a Marie Curie.

Le preguntó cuál era su mayor deseo.

La respuesta fue muy concreta:

un gramo de radio.

Curie necesitaba aquella cantidad para continuar sus investigaciones, pero el radio era extraordinariamente caro.

Meloney quedó impresionada y organizó una campaña para recaudar 100.000 dólares entre mujeres estadounidenses.

En 1921, Marie Curie viajó a Estados Unidos y recibió finalmente el gramo de radio.

Es una de esas historias que parecen inventadas para una película.

Una de las científicas más famosas del planeta viajando al otro lado del Atlántico para conseguir una pequeña cantidad de una sustancia que necesitaba desesperadamente para seguir investigando.

9. Sus cuadernos de laboratorio siguen siendo radiactivos

Este es probablemente uno de los detalles más inquietantes.

Los cuadernos y documentos relacionados con el trabajo de Marie y Pierre Curie estuvieron expuestos durante años a materiales radiactivos.

Por eso algunos objetos originales conservados en el Museo Curie requieren condiciones especiales de conservación y manipulación.

Los cuadernos de trabajo de aquella época son hoy documentos históricos extraordinarios: contienen anotaciones realizadas durante las investigaciones que llevaron al descubrimiento del polonio y el radio.

La historia de la radioactividad está escrita literalmente en ellos.

Y, en cierto modo, la radioactividad sigue allí.

10. Terminó en el Panteón de París

Marie Curie murió el 4 de julio de 1934, a los 66 años.

Décadas después, en 1995, sus restos fueron trasladados al Panteón de París junto a los de Pierre Curie.

Fue la primera mujer enterrada allí por sus propios méritos.

El lugar donde descansan los grandes personajes de Francia terminó acogiendo a una mujer que había llegado a París siendo una joven estudiante polaca con pocos recursos.

Y quizá exista algo simbólico en ese recorrido.

De una universidad clandestina en Varsovia al Panteón de París.

Una vida que todavía emite luz

Marie Curie murió hace más de noventa años, pero su trabajo continúa formando parte de la ciencia contemporánea.

El radio y el polonio cambiaron nuestra comprensión de la materia y abrieron caminos que acabarían conduciendo a aplicaciones médicas de la radiación. El Instituto Curie, heredero de aquella investigación, continúa trabajando en investigación y tratamiento del cáncer.

Pero quizá lo más extraordinario de Marie Curie no sea haber recibido dos premios Nobel.

Ni haber descubierto dos elementos.

Ni haber convertido los rayos X en una herramienta médica durante una guerra.

Es algo más sencillo.

Nunca dejó de estudiar.

Cuando las puertas de la universidad estaban cerradas, buscó otra manera de aprender.

Cuando el laboratorio era insuficiente, siguió trabajando.

Cuando llegó la guerra, llevó la ciencia al campo de batalla.

Cuando necesitó radio, cruzó el océano para conseguirlo.

Y cuando finalmente tuvo reconocimiento mundial, siguió comportándose como lo que había sido desde el principio:

una científica que quería comprender cómo funcionaba la naturaleza.

Quizá por eso, más de un siglo después, seguimos mirando su fotografía.

Y seguimos preguntándonos cómo fue posible que aquella mujer, trabajando entre toneladas de mineral y rodeada de una sustancia que todavía no comprendíamos, viera antes que casi nadie el mundo invisible que existía a nuestro alrededor.

 

 

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Enlaces institucionales: NobelPrize.org y el Instituto/Museo Curie.

Marie Curie — NobelPrize.org
Museo Curie — cronología y archivos

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