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La Odisea de Kirk Douglas y la de Martin Guerre

La Odisea de Kirk Douglas y la de Martin Guerre
Oscar Sanchez
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La Odisea de Kirk Douglas y la de Martin Guerre

El que esto subscribe no es ningún cinéfilo fanático, a mí me gustan tanto las películas de antes como las de ahora, incluso algunas muy malas tanto viejas como nuevas. De modo que no es por snobismo decir aquí que he encontrado el Ulises de Kirk Douglas muy superior a La Odisea dirigida por Christopher Nolan, lo cual me ha sorprendido el primero de todos a mí mismo. Es mejor, incluso -y aquí me tiro a la piscina sin mirar si hay o no agua-, en el vestuario, en la decoración de interiores y en los efectos especiales, lo cual parecería imposible dado el tiempo transcurrido. Pero así es. Para colmo, Kirk Douglas es un Ulises rebosante de vida, saltarín, decidido, mientras que el de Matt Damon se nos pasa deprimido sus buenos tres cuartos del metraje. Douglas es un héroe inocente y pícaro desde el principio, ambiguo como los griegos imaginaron siempre al rey de Ítaca, en cambio el de Damon se diría que ya cargaba con remordimientos antes de nacer. Hasta el punto de que el Ulises de Kirk Douglas no tiene muy claro si es él mismo o un farsante, pues puede que el rey que retorna a casa sea como el Martín Guerre histórico, ese golfo del s. XVI que se hizo pasar por un compañero de armas y consiguió quedarse durante tres años con su casa, su mujer y su herencia -impostor al que dio vida cinematográfica Richard Gere en la película Sommersby. ¿Cómo sabemos que el Ulises de Kirk Douglas no es otro impostor, un Odiseo fake? No lo sabemos del todo, porque incluso él mismo le dice a su perro Argos que “sólo por ti me parece cierto mi regreso”. No está nada mal introducir tales equivocidades para una película de entretenimiento de 1954…
La Odisea de Kirk Douglas, como no es tan grandilocuente como la de Nolan, hasta admite, como digo, la posibilidad de que Ulises sea un caradura que se haga con la aprobación de Penélope tras haberse cepillado a medio mar Egeo. El de Nolan no, el de Nolan expía cada beso que da, y eso que el Ulises originario de Homero tuvo también sus affaires con hombres en el cerco de Troya (Diomedes). Ambos, es verdad, omiten muchos incidentes del biopic homérico o los solapan para ahorrar tiempo, pero al menos en la de Douglas no nos atormentan con un permanente rictus de tristeza. Kirk Douglas tiene más ímpetu físico en su dedo meñique que Matt Damon en todo su cuerpo, por eso el segundo calza un austero y duro yelmo y el primero no. ¿De verdad Ulises regresa a Ítaca o es tan sólo un timador taimado y astuto, alguien que escuchó en su momento detalles de su vida al genuino Ulises y que se hace pasar por él, como el falso Martin Guerre? En el poema de Homero la cosa no queda clara, porque es el propio interesado el que cuenta su viaje en la corte de Nausicaa y de su padre Alcínoo. El auditorio del poema homérico no ha presenciado las proezas del héroe en directo, por así decirlo, le han llegado a través del relato cortesano de un señor desconocido que ha aparecido desnudo en una orilla y que dice ser rey. Se juega un poco con eso en la de Kirk Douglas, pero en la de Christopher Nolan ni se insinúa.
Así, Ulises, Odiseo, debe superar varias pruebas para acreditar su autenticidad, o, como dicen en Internet actualmente -mal dicho a mi juicio- su “autenticación”. Primero Argos, luego su comadrona, luego la prueba de las hachas, después el asentimiento de Telémaco, por último el de la propia Penélope… Muy extraño todo, tanto test. El mendigo que aspira a ocupar el puesto del rey, la reina que lleva 20 años deseando ardientemente que alguien medianamente digno ocupe esa vacante y acabe con los pretendientes… La anécdota histórica de Martín Guerre muestra que se puede engañar a todo un pueblo, o lo que es mejor: que todo un pueblo podría tranquilamente haber hecho la vista gorda llegado el caso. Las fuentes más esotéricas nos cuentan que en realidad Helena nunca llegó a Troya1, sino que lo hizo un fantasma suyo (https://dapuritojo.wordpress.com/2025/07/22/estesicoro-y-la-perturbadora-version-del-fantasma-de-helena/). Bien pudiera ocurrir que el hombre de quien se enamora Nausicaa no sea tanto un fantasma del verdadero Ulises como un verdadero fantasmón… Sea como fuere, en la cinta de Nolan todos estos matices se pierden, a fin de que la narración no pierda su plomiza solemnidad.
1 Por cierto, en la Guerra de Troya hay varios personajes negros: Andrómeda, Pentesilea, Memmón…
Imagen portada: openai
La Odisea de Kirk Douglas y la de Martin Guerre
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