Roly Ávalos Díaz (La Habana, 1988)

Roly Ávalos Díaz (La Habana, 1988)

Roly Ávalos Díaz (La Habana, 1988). Poeta, narrador, repentista, corrector, editor y codirector del grupo poético-teatral-musical RolleX. Licenciado en Comunicación Social. Fundador y egresado de la Cátedra Honorífica de Poesía Improvisada (Universidad de las Artes). Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.

Textos suyos de diversos géneros aparecen en revistas, antologías y medios de prensa cubanos y de España, Colombia, México, Argentina, Ecuador, Estados Unidos, Venezuela e Italia. Ha recibido premios nacionales e internacionales, como Premio El Buscón en el XXXIV Certamen Poético de la Orden Literaria Francisco de Quevedo, de Villanueva de los Infantes (España, 2014); el Premio Ala Décima 2018, entre otros.

Desde septiembre de 2012 escribe en su blog Más poeta serás tú (www.poetadeleste.blogspot.com). Ha publicado Mundo pañuelo (Guantanamera, 2016), traducido al inglés como Small World (Guantanamera, 2018), y Voces en off (Grupo Ala Décima, 2019).

Pregúntales a tus mayores

Pregúntate otra vez qué muerte,

Roly Ávalos Díaz

qué polvo te tocará,
qué dolientes,
qué duelo, qué ciprés.
Qué ovación o qué escarnio.
Qué mausoleo o qué fosa común.
Pregúntales a tus mayores cómo
se escriben los epitafios,
por qué el ocaso de las flores,
cuál fue el pasado de esa luz,
ese pedazo de luz filtrándose en la tierra.
Atemos esa luz a menudo imposible
y sin embargo sabia.
Atemos las manos de la luz.
Ahora mismo es el tiempo de la sombra.
Pregúntales por qué, a tus mayores.

Los árboles y las estatuas

Bajo la luz ruidosa de la ciudad
no aprendo a perdonarme porque voy aprisa.

Los árboles y las estatuas, mientras tanto
se persignan cuando pasa un hombre
con ese olor a orine milenario
pocos dientes
y el aleteo de un grito a media asta.

Cada césped dibuja una escena homicida.

El tecleo de la lluvia tintinea sobre el plato del mar.

El miedo me prohíbe que camine
pero me deja correr.

En ciertas calles sin edad
el precio de vivir parece una imprudencia.

En esta ciudad de árboles y estatuas promiscuos y domésticas
los edificios se suicidan
los pájaros llegan tarde a las agencias de vuelo
todos los días confundo el cuerpo con el alma
todas las tardes nos divorciamos antes de casarnos
todas las noches somos felices antes de conocernos.

Por fin soy

Vivo el reverso de mi muerte
la supuesta gloria de mi eternidad.

Ando una irreversible calle
pero me saludan sin cuidado
sin pedradas a los espejismos.

Por fin soy fácilmente:
me pongo el rostro
y salgo a caminar.

Memorias del incendio

Dentro de tu pecho hay un espejo manchado:
es lodo y te resbala.
Debajo de tus senos late un reloj.
Debajo de tu sueño hay rumores de ciudad
y una legión de nubes desnudas.
Debajo de tus poros, como hormigas
mis dedos te incendian la memoria.
Debajo de mis dedos está el sol.
Debajo de tu sexo una vitrina.

Cuartos de siglo

Yo fui noviembre y nada más.
Yo idolatré los cielos amarillos.
Yo tuve barbas y ojos cenicientos
apenas con catorce.

Yo lluevo a cántaros todos los lunes.
Alterno soliloquios, aleteo
y caigo en algún sitio de mi nombre
o de los suyos.

Yo naufragué en el cuerpo de una brújula.

Yo me embarqué en una sirena.

La vida, ingenua suspicacia, se ovilló.
Es posible que me tilden de efímero
cráter, arena, cactus.
Es posible que me tilden de invernal.
Todo hombre es el invierno hasta los ojos,
todo poeta una sentencia inútil
aunque cante lenguas muertas
idolatre cielos amarillos
llueva a cántaros
aunque tenga solamente cien años.
Roly Ávalos Díaz (La Habana, 1988)

Image by ArtTower from Pixabay

 

El mundo pertenece a quien se atreve, Charles Chaplin

El mundo pertenece a quien se atreve, Charles Chaplin
Charles Chaplin

Puede que te hayas perdido

 

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x