Pérez Reverte y David Gistau

Pérez Reverte y David Gistau

Jesus Millan Munoz
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Pérez Reverte y David Gistau

No todas las relaciones entre escritores e intelectuales son malas, cosa que arrastramos desde el siglo de oro, sino que existen testimonios de una gran hondura humana.

A raíz de la muerte prematura de David Gistau, el maestro escritor y polígrafo y articulista y periodista Pérez-Reverte redactó una columna, en homenaje a David Gistau, un artículo que merece, quitarse el sombrero, no solo por su belleza formal, sino por el testimonio de una persona, que honra a su amigo, que honra al padre del amigo que falleció, que honra a otro ser humano y viviente –cosa que tantas veces olvidamos, que los otros seres humanos, son también humanos, seres vivientes…-.

Dicho artículo lo publicó en El Mundo, el 11 de febrero del 2020, Lo estaba haciendo bien. Nunca conocí a Gistau, nunca hablé con él, supongo que jamás conoceré en persona a Reverte, ni tampoco, nunca lo saludaré, ni siquiera. Vivo y existo en provincias, en una, no demasiado lejana del centro de la corte y villa y de las letras de este trozo de territorio. Por tanto, en muchos sentidos estamos lejanos de todas esas realidades sociales culturales. Cierto es, que muchos van a Nueva York a triunfar en su especialidad, muchos durante generaciones han atravesado todas las tertulias de Madrid, con el mismo fin. Y, como siempre, se cumple el adagio bíblico: Muchos los llamados, pocos los escogidos…

Por tanto, lo que escriba, si expreso que me parece correcto y positivo y bueno, no es con un afán adulador, ni para obtener amistades o beneficios o aceptaciones, porque jamás, mis caminos se cruzaron con Gistau, jamás mis caminos, presuntamente, se cruzarán con Pérez-Reverte. Dicho esto, debo indicar, que me parece, que esta columna es una obra maestra, dentro de la variedad del recuerdo/memoria/sentimiento de un conocido, de un amigo, de una persona que construye un homenaje a otra persona…

No entro en las posiciones ideológicas o políticas o sociales o culturales, no entro, en todo lo que ahora se denomina trinchera, antes, durante siglos bandos. Porque este país, ha tenido, no sé si otros, una demasiada propensión a dividir a las personas, en dos trozos ideológicos, desde la Edad Media, quizás, nacido en el fragor de las realidades medievales. Quizás, todo nos nazca de entonces. Que hemos ido heredando, han cambiado las banderas y han cambiado las formas y han cambiado los nombres. Pero siempre existe un mínimo común múltiplo, siempre estamos con palabras dialécticas y con discursos y sermones y panfletos y didácticas, yendo unos contra otros.

No es mi forma de ser y estar y actuar. Pienso que nada es blanco, nada es negro, que hay en medio muchos colores y muchos grises. Y, por tanto, siempre he intentado aprender y aprehender de todas las personas, colectivos, ideologías, sistemas, de todos los libros y de todas las voces. Puede que sea un ingenuo idealista filantrópico, puede que por eso, haya fracasado en el terreno de la cultura, llevando ya arando, cinco décadas, en distintas formas y maneras, mi trabajo cultural no existe…

Si un día, se construye los cien mejores artículos o columnas del siglo veinte y lo que va del veintiuno, y se incluyen en ellas, a treinta o cuarenta o cincuenta articulistas, pienso, que una que tiene que estar, es la de Pérez Reverte, -lo expongo sin guión, supongo que no se ofenderá-, y, en concreto esta. Porque es el canto a la amistad, es el canto al lloro de una persona que en plenas fuerzas intelectuales y morales se nos ha ido, es el lloro con lágrimas y sin ellas, de alguien que podría durante dos o tres décadas más, habernos mostrado su parecer y su sentir y su modo de entender el mundo…

Es un drama porque, hasta dónde sé, por otras noticias, él siempre quería llevar una famita y una casa y unos hijos, ser una persona normal que escribía, que daba noticias, que interpretaba el mundo. El quería que a sus hijos, no le pasase como a él, que se quedó en este mundo, muy pronto sin padre. Lamentablemente, sus hijos, se han quedado también sin padre…

Ya hace, de su fallecimiento dos años y medio… Con este fallecer, también, lamento, tantas personas, que a cada persona, a todos y a cada uno, se nos han ido personas cercanas, ya sin respirar en este ovoide/globo/planeta. Todos lloramos la muerte de otros, porque lloramos las muertes de nosotros. Pero este artículo que estoy redactando es un homenaje doble, a Gistau, ya he escrito algún otro, en su recuerdo, que espero, no se olvide su producción, y, a Reverte, por la humanidad que muestra/demuestra, él que ha estado contando tantas guerras, por la humanidad, que con este artículo siente/describe/padece. No sé, yo no conozco, lo que dentro de tres siglos, que escritores serán recordados, y cuales no.

Pero pienso, que este artículo de Pérez-Reverte, debería ser recordado por todos los periodistas del mundo, deberían tenerlo situado en un cuadro con cristal en sus escritorios, para que no olviden que la/su humanidad no debe faltar, porque solo somos eso, humanidad, con nuestros grises y nuestros colores, no solo blancos o negros… ¡Paz eterna a Gistau con el Buen Dios…! ¡Y, paz y Paz a los hijos de Gistau y de todos…!

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (14-17 agosto 2022 cr).

Fin artículo 3.146º: ”Pérez Reverte y David Gistau”. 

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