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NIÑO DE PURA, DESPEDIDA, TEATRO CAJASOL, SEVILLA, 1-2-2024
Cante: Arcángel, Churumbeque, Pura de Pura. Al toque: Niño de Pura, Carmelo Picón. Al baile: José Joaquín. Bajo eléctrico: David Galloso. Percusión: Agustín Henke. Palmas y baile: Rafael “Keko”.
NIÑO DE PURA: PURO
José Cenizo Jiménez
Hace poco los aficionados y artistas del flamenco quedamos conmocionados porque Daniel Navarro “Niño de Pura”, uno de los grandes de la guitarra flamenca de las últimas décadas, decía que sufría párkinson (la enfermedad de Parkinson) y, por ello, se despedía de los escenarios con varios recitales en diferentes provincias. Por suerte, seguirá en la docencia y, tal vez, con alguna presencia puntual en homenajes o encuentros. Quiere irse -dice- antes de que todo sea más difícil o que el público lo note. Notar no se nota aún, pero la enfermedad citada es muy dura y el tiempo juega en su contra.
Por ello, asistimos a su despedida del público de Sevilla -que lo aprecia sobremanera- con el corazón encogido, sabiendo que la noche iba a ser de primera a nivel artístico y de subida intensidad a nivel emotivo (y esto sin que tengamos amistad personal por medio). Siempre hemos considerado a Niño de Pura como un virtuoso de la guitarra flamenca, dueño de pulso firme, precisión envidiable, facilidad técnica, velocidad de vértigo y, además, y con esto ya está completo, sensibilidad a flor de piel y de guitarra, calidez emotiva, dulzura palpable. Así que, en definitiva, estamos y estaremos muchos años ante una figura esencial del flamenco y de la guitarra -de composición, de acompañamiento y de concierto- de los últimos años. Dan fe los numerosos y prestigiosos premios obtenidos: Bienal de Sevilla, La Unión, etc., etc.
La noche de su despedida sevillana no pudo ser más grata, gratificante, familiar, cercana. Se rodeó de un grupo excelente, con exalumnos como el gran guitarrista Carmelo Picón, y algunos de ellos familiares literalmente (hermano, yerno, sobrina, hija…). Eso se notó en la emoción personal del artista y los demás, y, con ellos, el público, siempre entregado con el lleno que merecía esta agridulce despedida.
Sin duda, fue un recital de categoría por la calidad de todos los artistas y el conjunto funcionó a la perfección. Un concierto inteligentemente ideado como espontáneo, sin programa aparente, natural, como en familia. Nos pareció genial que empezase el artista solo en el escenario en el primero toque, la taranta llena de matices intimistas. Ya vendrían luego momentos típicos de este Niño de miel pura, pero también volcánica fuerza, es decir, esos picados y escalas vertiginosas, lecciones muy bien aprendidas de sus maestros, tanto esto como lo comentado más sosegado y lírico. Por eso decíamos que era un tocaor, un concertista completo. Acompañó con respeto al cante como siempre a Arcángel por malagueña y verdial, así como por alegrías, agradeciéndole cómo se ha volcado con estas despedidas. Churumbaque demostró una calidad intachable, entrega, profundidad, conocimiento del cante bueno de verdad (farruca, alegrías, fandangos). Su hija Pura (Pura de Pura) estuvo a la altura y aportó la frescura de la juventud y la emoción de una hija agradecida.
… Y la guinda. En nuestra opinión, la guinda a esta noche inolvidable la puso el hermano del artista, José Joaquín, bailaor como la copa de un pino. Poco después de su retirada, volvió para estar junto a su hermano, engrandeciendo la noche aún más. Como es habitual en su repertorio, hizo la caña con el recuerdo de Antonio el Bailarín, con la capa y el sombrero. Una caña que dejó a todos encantados por su precisión, su elegancia, su belleza estética y su dificultad. La anécdota la puso el hecho de que en uno de los movimientos se le rompiera el pantalón por la nalga. El bailaor reaccionó con naturalidad y elegancia, con profesionalidad, se miró la raja y miró al público con complicidad. Recordamos a este artista con el mismo palo en nuestra Tertulia Flamenca de Enseñantes “Calixto Sánchez”, hace más de veinte años ya y les aseguro que recibió uno de los aplausos más cerrados e intensos, público en pie, que he visto en mis encuentros flamencos. Un fin de fiesta intachable, con todos alegres y emocionados, nos dejó a todos los presentes, eso, alegres y emocionados. Gloria para este niño, Niño de Pura: puro.
FOTOS: Remedios Malvárez. Quedamos agradecidos.
NIÑO DE PURA: PURO
