Narcolepsia, de Ahmed Oubali

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Narcolepsia, de Ahmed Oubali

Por el profesor Mohammed Eddahbi

 

Introducción

Además de sus facetas de profesor de semiótica, traductor y crítico literario1, Ahmed Oubali lleva mucho tiempo publicando en periódicos y revistas relatos cortos de suspense psicológico, inaugurando en Marruecos este género que, según el propio autor, brillaba por su ausencia en la literatura marroquí en español. En sus últimas entrevistas2. Ahmed Oubali aclara y justifica su interés por el relato policíaco. Hace una síntesis de los fundamentos teóricos de las dos principales escuelas representantes del mundo del crimen, la americana y la inglesa, a las que el autor ha dedicado un sustancioso estudio3. De la primera mantiene aspectos como la violencia y el erotismo y de la segunda, la intriga y el suspense, para adaptarlos al contexto hispano-marroquí. A diferencia de los autores marroquíes de expresión francesa, a él no le interesa la crítica social ni la denuncia política, sino el distraer al lector y mantenerlo en vilo desde la primera a la última página. En esto consiste la función de la literatura, subraya el autor. El argumento principal de una obra de ficción policial se organiza en torno a un crimen, un asesinato, representantes de la maldad, intrínseca a la naturaleza humana. A este respecto, el autor afirma que el retrato del contexto social es secundario y solo sirve para dar verosimilitud a la narración, siendo lo importante el relato de las acciones que entretienen la víctima y el asesino que, a través de una trama repleta de intriga y suspense, constituyen el thriller psicológico.

La obra

portada Narcolepsia, de Ahmed OubaliTal como viene expuesto en la contraportada, e trata de 4 relatos noirs cuyos protagonistas son movidos por el dinero, el erotismo y la protervia. El lector los acompañará a lo largo de una narración repleta de sorpresas y sobresaltos a través de ciudades exóticas de un país conocido por su hospitalidad y turismo: “Narcolepsia” es una intriga nocturna que lleva al abismo;  “La apuesta”, una escalofriante persecución contrarreloj; “Retrato de un maleficio”, una aterradora historia “oscilante” y “Tánger”, un thriller protagonizado por una espía marroquí, la primera en la historia, que intenta desmantelar un tenebroso y apocalíptico plan nazi.

Por falta de espacio y con intención de ilustrar lo ya dicho arriba, procederé a reseñar el último relato de la obra4, titulado “Tánger tiene mil ojos”, sin abordar las escenas eróticas y violentas ni desvelar el final, dejando así en vilo la expectativa del lector.

El argumento

Cuando Franco ocupa Tánger y la anexa al Protectorado, los nazis, planeando completar sus últimas conquistas, aprovechan la situación y transforman la ciudad en la sede de sus siniestras operaciones de sabotaje, secuestro de niños para su germanización, asesinatos selectivos, deportación de judíos, etc. Una hermosa y carismática espía marroquí decide enfrentarse a ellos, pero, ¿logrará abortar sus planes? Y, ¿a qué precio?

El tema principal

Como bien lo plantea el autor, el tema de espionaje antinazi solo sirve de McGuffin y es pronto eclipsado por el suspense que arranca con la actuación de la espía tangerina para ser llevado hasta sus últimas consecuencias: contrariamente al relato de enigma o misterio, aquí el lector sabe desde el inicio lo sucedido, pero ignora por completo cómo evolucionarán los acontecimientos. Esto instala una serie de sobresaltos y emociones en su mente que llegan, después de unas delirantes persecuciones, a alcanzar el clímax cuando acaba el relato. El humor en este tipo de narración es negro, crudo, seco y sarcástico. Pero el erotismo, la gastronomía, la cultura, la costura y algunas escenas anodinas tienden a bajar la adrenalina y a suavizar la atmósfera. Hay verosimilitud, pero no realismo, puesto que se trata de una ficción cuyo objetivo primordial, dice el autor, es deslumbrar al lector con todas estas estrategias narrativas para que se divierta, jugando al detective.

 

Técnicas narrativas

Las mismas que define el autor: la historia está narrada por un narrador externo en tercera persona. Adopta una perspectiva omnisciente, con focalización cero, ya que es el narrador quien manipula a los personajes, incluido el lector, a su antojo.

El relato corto implica el uso de un estilo sobrio y conciso y una narración impactante. Busco ante todo generar una sensación de paranoia a través de la descripción psicológica del malestar de los personajes, una técnica que crea ambientes de suspense donde menos se espera.

El lenguaje es claro y directo, pero con recursos estilísticos bien elaborados donde abundan las figuras retóricas, el estilo indirecto libre y el monólogo interior que consisten en la expresión por el narrador de los pensamientos del personaje de la manera exacta en que estos fluyen.

Estructura

  • capítulos de similar extensión conforman el contenido del relato.
  1. Inicio

Nadra Zerhuni es contratada como espía para desmantelar una red de criminales nazis que operan en Tánger.

Se trata concretamente de impedir que se realicen las siguientes operaciones ordenadas por el Führer:

OPERACIONES DE MÁXIMO SECRETO.

Urge crear condiciones favorables y apoyo logístico, en sus respectivas misiones, a los siguientes agentes:

1—Greta  Bloomdfield: remitir a Berlín nueve cuadros de fama mundial, confiscados a judíos franceses.

2—Hans Müller, operación Galut: censo de la población judía para su inminente deportación.

3—Otto Klein: eliminar a tres británicos de alto grado y tres líderes marroquíes germanófobos, cuyos nombres él solo conoce.

4—Sophía Merkel: proyecto Orfan, ideado por Himmler: secuestrar a niños rifeños expósitos para su próxima  germanización.

5—Karl Zimmerman: instalar hambruna en todo Tánger.

6—Frieda Von Uwe: reclutar a mercenarios como refuerzo para invadir Egipto.

Así empieza el relato:

                           Tánger, una tarde de primavera de 1941. El majestuoso palacio de la Mendubía, antaño sede de la legación alemana, fue desocupado y devuelto a Alemania que lo transformó repentinamente en su Consulado General, una tapadera para ocultar un centro de espionaje y de propaganda política nazi, un verdadero avispero de espías de los más siniestros de toda la historia de Europa.

                                   2-   Nudo

 La parte más extensa. Comienza con la persecución de Nadra por los nazis, a través de toda la ciudad, parte moderna y vieja, con giros y rebotes de la trama en Cabo Espartel y el parque Perdicaris.

Todo empieza con el asesinato del espía que Nadra relevará:

                            Entonces, en medio de aquella apretada muchedumbre, un hombre aulló con furia “Aláhu Akbar”, antes de cortar con su gumía la garganta de otro hombre que estaba de espaldas a él. El grito desvió súbitamente el interés que tenía la gente por la festividad alemana y todos se volvieron para observar, al otro lado de la calle adyacente, cómo la víctima se llevaba las manos a la garganta para detener el chorro de sangre que brotaba con abundancia y chapoteaba a los que lo sostenían. Abrió la boca para decir algo, pero las palabras se le quedaron en la garganta y solo pudo emitir dos sonidos extraños: Orfan… Galut. Sus rodillas se doblaron y cayó boca arriba, los ojos grotesca y aterradoramente desorbitados.

—¡Santo Dios! —gritó una española, haciendo la señal de la cruz—. ¡Lo ha pasado a degüello!

                                  3-    Desenlace     

Toda la trama se resuelve, como es habitual en los relatos del autor, en las últimas líneas de la última página del relato, donde el lector es gratificado con una merecida sorpresa y gran alivio, después de tantas emociones repletas de sobresaltos.

Protagonismo

En los relatos  del autor la figura del detective o del policía se reduce a un simple personaje secundario en contraposición al asesino y su víctima, a los que se da protagonismo, privilegiando sus acciones, sus motivaciones y la forma con que luchan, el primero en ejecutar su crimen, la segunda, en salvar su pellejo

Descripción de la protagonista:

                               Nadra Zerhuni salió del cuarto de baño, donde acababa de ducharse y secarse y se acercó al gran espejo del armario ropero del dormitorio. Se miró y estudió el reflejo de su cuerpo desnudo. Observó sus formas sinuosas. Una silueta en perfil de reloj de arena mostrando un busto perfecto, una cintura estrecha y unas nalgas bien torneadas. Ni una onza de grasa. Alta, de senos erguidos y generosos, la cara angelical de una marroquí bereber, llena de coloridos. Pelo largo oscuro, rostro en forma de corazón, frente amplia, ojos grandes y cejas bien dibujadas. Observó su boca. Labios sensuales y carnosos de ensueño. Nariz respingona. Pómulos perfilados y mandíbula estrecha. En conjunto, su aspecto irradiaba inteligencia, generosidad, bondad, frescura y salud. A su lado todas las mujeres palidecerían de envidia o de admiración. Un cóctel de hermosura. (…)

La personalidad de Nadra Zerhuni es abordada a medida que avanza el relato. Es a la vez heroína por la meta que persigue y villana por las atrocidades que comete. Enfrentarse a 6 agentes de la Gestapo exige suprema inteligencia en actuar, sagacidad en calcular sus golpes, valentía y autodominio ante el peligro y sobre todo patriotismo y nobleza al defender la causa de su país en circunstancias tan pavorosas.

Conclusión

La premisa inicial (Tánger bajo el mando de Franco) permite al autor captar la atención del lector de forma instantánea, introduciéndolo en una trama de angustioso suspense, donde nada es lo que parece. Va exponiendo las claves y las pistas del relato progresivamente, de una forma sagaz y dinámica, logrando mantener nuestro interés a lo largo de toda la duración de la narración, hasta alcanzar un desenlace sorpresivo que deja al lector satisfecho y maravillado de haberlas pasado canutas con las emociones vividas y agradecido por el conjunto de los ingredientes de la historia: un ritmo de intriga constante, un suspense permanente, un sutil juego de contrastes entre los personajes descritos con sagaz y profunda psicología, pese a lo difícil de hacerlo en un relato corto. El autor no oculta su deuda con Alfred Hitchcock5 al recrear atmósferas espeluznantes y hechizantes con los mismos efectos y trucos que el mago del suspense utiliza en sus films de espionaje e intriga con insuperable fuerza estética.

El mayor logro de Oubali, creo, es la brevedad y agilidad de su escritura, la solidez de la estructura de la trama, la descripción espontánea de sus personajes, el dominio de los diálogos, cortos y adaptados al contexto, y el ritmo frenético del suspense, ingredientes todos ellos que explican su éxito entre los lectores.

 

NOTAS

       1    Tiene varios estudios sobre autores extranjeros:

                         https://jamiati.academia.edu/AhmedOubali

          Y sobre los principales escritores marroquíes que escriben en español:

                         https://www.amazon.com/-/es/Sr-Ahmed-Oubali/dp/B08KTT57ZF

       2    De las principales tres son realizadas por los siguientes autores:

                                                  –    Nuria  Ruíz Fernández:

       https://culturaenabierto.com/2015/02/19/entrevista-al-profesor-y-escritor-ahmed-oubali/

  • Ettahri Azeddine :

https://www.solonovelanegra.es/entrevista-a-ahmed-oubali-por-azeddine-ettahri/

  • Handar Mustapha:

http://critica.cl/literatura/ahmed-oubali-precursor-del-relato-noir-marroqui

      3    Cf. Semiótica del suspense en la obra de Agatha Christie:

               https://www.solonovelanegra.es/semiotica-del-suspense-por-ahmed-oubali/

       4     Publicada por Amazon en versión ebook y tapa blanca:

               https://www.amazon.co.uk/Fiction-Ahmed-Oubali-Books/s?rh=n%3A62%2Cp_27%3AAhmed+Oubali

       5   En el siguiente estudio semiótico el autor analiza una de las películas del cineasta que más impactaron al mundo del cine y del arte:

 https://ahmedoubali.blogspot.com/p/como-interpretar-una-imagen-filmica.html

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AHMED   OUBALI:

NARCOLEPSIA

Y  OTROS RELATOS

 

PRÓLOGO

 

El placer de sentir la mordedura de la ficción

contra Narcolepsia, de Ahmed OubaliEl lector sagaz sabe que hay dos tipos de autores de ficción policial: los que escriben por escribir, cuentan por contar, narrando cosas anodinas y fútiles de la vida diaria, y los que se proponen ahondar en la naturaleza humana para describir su faceta intrínseca, la de la maldad que surge de las pasiones extremas y violentas responsables de los actos más odiosos e irreparables. Quienes han leído los primeros libros de Ahmed Oubali -que consagró al género negro en Marruecos- saben que este autor pertenece al segundo tipo, como bien lo corroboran los críticos y comentaristas del mismo.

La dificultad en escribir relatos cortos en este género radica básicamente en lograr justificar y dilucidar en el desenlace y ante la expectativa del lector las múltiples pistas (falsas o no) expuestas al principio de la narración, además de dominar los códigos lingüísticos, la documentación penal y las técnicas narrativas exigidos. Ahmed Oubali cumple meridianamente con estas destrezas por ser un asiduo lector y crítico de los clásicos de este género, por haber enseñado la lengua española y semiótica de textos en la universidad y por haber publicado varios estudios sobre escritores marroquíes y españoles.

En el presente libro las temáticas tratadas son diversas, pero en ellas destacan las pasiones extremas urdidas por el odio, la maldad y la manipulación criminal, con las consecuencias que ello conlleva en términos de sexo delirante, obsesión desenfrenada, relaciones fantasmagóricas, engaños dramáticos y crímenes casi perfectos. El lector, cuyo interés queda siempre a pie de relato, viajará por las ciudades de Ifrán en la que se ambienta Narcolepsia (una intriga nocturna que acaba en abismo), Agadir en la que se ubica La apuesta (una escalofriante historia contrarreloj), Berrechid, el escenario de Retrato de un maleficio (una historia “oscilante” aterradora) y Tánger con sus mil ojos en la que una espía marroquí, la primera en la historia, desmantela un tenebroso y apocalíptico plan nazi. Descubrirá, además de las tramas de suspense e intriga, las características históricas, gastronómicas y turísticas de estas ciudades, sus callejuelas bulliciosas o desérticas, calurosas o frías, en la urbe o la aldea, colmadas de misterio, exotismo y leyendas.

Lo que más da testimonio de la buena factura de los relatos de Ahmed Oubali (y aquí hablo de toda su variada obra repleta de narraciones distintas) es su sagacidad y maestría en mantener un armonioso equilibro entre la narración y la descripción, tarea de difícil realización. El autor lo explica en varias de sus entrevistas ya publicadas.

El género negro, en su vertiente de thriller psicológico, implica que se describan atmósferas asfixiantes de angustia, miedo, violencia, injusticia, e inseguridad en las que se da protagonismo al delincuente o criminal y no al policía o el detective. El relato negro se sitúa más allá del bien y del mal. En el noir no ha de haber ninguna moraleja ni mensajes escatológicos porque los personajes, como en la vida real, ni son malos ni buenos. Son lo que hace de ellos el propio azar que los arrastra al abismo o a la salvación. Incluso en muchos de sus relatos, el criminal cae simpático al lector y, teniendo en cuenta sus circunstancias atenuantes, queda impune, como es el caso de la mayoría de sus relatos. Importa más el “cómo se hizo” que el “quién lo hizo”. Es decir, el crimen y su investigación importan menos que su perpetración material porque el objetivo principal de la narración es crear en el lector una continua sensación de suspense, expectativa y muchas emociones que oscilan entre angustia y sosiego, placer y dolor. Así, paralelamente a la descripción del escenario de suspense, se describe también la sociedad o el ambiente en que esto ocurre. En ocasiones se reprochó al autor el haber exagerado en ahondar en los perfiles psicológicos de la víctima y su verdugo, dejando al policía en segundo plano, utilizando una sorprendente paleta de registros analíticos e incluso psicoanalíticos, a lo que él adujo que era un medio necesario para producir impresión de verosimilitud y de belleza y placer estéticos con intención de dejar una duradera impresión en el lector. Se le reprochó también el uso excesivo del vocabulario obsceno y crudo en los diálogos. Dijo que así lo exigía el contexto.

No voy a reseñar aquí los cuatro relatos, ya que cada uno va acompañado de un argumento, pero sí comentaré el primero para corroborar lo ya dicho arriba.

Narcolepsia trata del asesinato de una joven universitaria. La trama y su investigación se ambientan en el acuciante frío nocturno de Ifrán cuyo paisaje nevado contrasta con las demás ciudades (desierto o vegetación) descritas en el libro, e intensifica las emociones que experimentan los personajes y el lector. Hay varios momentos en que, debido precisamente al frío y al miedo, a uno se le pone la carne de gallina: todo empieza cuando Murad Butaleb invita a sus amigos a celebrar su cumpleaños. Durante la fiesta muchos testigos oculares vieron cómo estrangulaba a la joven y sensual Asma en un banco del jardín, antes de darse a la fuga. La explicación que su familia da del hecho a la policía es rechazada de inmediato por ser rocambolesca e inverosímil: al acercarse a la víctima, que estaba ya muerta, Murad tuvo un brusco ataque de narcolepsia que hizo que cayera sobre el cadáver.

Bien es cierto que un narcoléptico sufre repentinos vértigos en cualquier lugar o situación, pero cuatro pruebas abrumadoras bastan por condenar al presunto criminal: su brusca e injustificada huida, su relación comprometedora con la víctima, el diagnóstico que descarta dicha enfermedad y finalmente el arma homicida descubierta en su casa.

De la personalidad complicada de Murad cabe anticipar solo algunos rasgos sin desvelarlos. Presenta una identidad ambivalente: ¿es villano o héroe, psicópata o ángel?; tiene una inteligencia sorprendente, pero ¿despistará a sus perseguidores?, tiene gran autodominio ante el peligro, pero ¿conseguirá salir ileso y victorioso de la tenebrosa manipulación del que es objeto?

Como en sus otros libros, en el presente el lector encontrará también nuevas joyas que despiden y destellan tramas de suspense cautivantes y repletas de emociones y sensaciones, narradas y construidas en un lenguaje claro y directo con -y viniendo de un lingüista y semiótico- recursos estilísticos muy elaborados donde abundan las figuras retóricas y los principales códigos narrativos. De allí que esos destellos dejen una huella sempiterna en el alma del lector.

Conocí personalmente al escritor y profesor Ahmed Oubali en Cádiz donde participaba como ponente en un encuentro de hispanistas marroquíes, ocasión que aproveché con placer para entrevistarle sobre la literatura marroquí escrita en español. Más tarde visitamos, a su petición, la región de Bolonia donde pensaba ambientar uno de sus relatos negros más originales y escalofriantes, Amor post-mortem. De aquella excursión nació nuestra amistad.

Nuria  S. Otero, poeta y periodista.

 

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