Frikisofia

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Por Antonio Guerrero

La palabra friki (que también se puede escribir “friqui”), en del inglés freaky,  es un neologismo de uso coloquial que se utiliza mucho en España y se aplica a personas o cosas extrañas o extravagantes o a quienes practican de forma desmesurada y obsesiva una afición. Sin llegar a confusiones ni malas interpretaciones, en la filosofía eso ocurre con frecuencia. En otra época lo llamábamos heterodoxia. Los estragos del ego y del perfeccionismo no están muy lejos de la singularidad de quienes viven en los márgenes y/o llevan vidas menos convencionales. Cuando digo esto lo hago desde el respecto a la mayoría que sigue honestamente la tradición de la academia, a la que respeto, y siempre desde el anecdotario al que me voy a referir. Las biografías son un género y su estudio un análisis detallado de la filosofía en el que aparece lo extraño como signo de distinción filosófica. Por ejemplo,  Diógenes vivía rodeado de cacharros y en un tonel y llevaba una vida muy peculiar. Todos conocemos la anécdota con Alejandro Magno. Lo hacía todo en la calle, hasta masturbarse. Otro ejemplo es Wittgenstein, que  fue a despedir a un amigo al tren y al final fue él quien se fue por una confusión. Además es el único filósofo que escribió un libro para hablar mal de su libro anterior, lo cual me parece del todo recomendable. Althuser, por otro lado, pasó de ser uno de los mejores filósofos a convertirse en el asesino de su mujer. Pasó sus días en una institución mental y siguió desde allí escribiendo libros.  Sócrates era definido por Platón y Jenofonte como un tipo raro, con una integridad fuera de lo común pero con una teatralidad  planificada capaz de provocar. De hecho eso le llevó a la muerte. Podría poner más ejemplos pero todos incidirían en el hecho de la habitabilidad en los márgenes. El margen, nunca la mediocridad, es el lugar de algunos filósofos que precisamente hacen de la ejemplaridad, intencionadamente o no, su lección moral. Ser ejemplar no es lo mismo que ser un ejemplo pero en estos casos si lo es. Sócrates sin ir más lejos es el mejor ejemplo de rareza. Y así la definiríamos: el filósofo que supera la contaminación cultural y ejerce de sí mismo, o aquel que vive para aquello en lo que cree. Eso podría ser un friki en filosofía en el mejor sentido de la palabra. El caso es que un filósofo siempre tiene algo de friki en algún lugar de su mente. Eso creo.

Sumario: Todo filósofo tiene algo de Friki o práctica algún tipo de rareza.  La mente de un filósofo se parece en exceso a la de un artista.

Image by Janusz Walczak from Pixabay

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