Entrevista al escritor y promotor cultural Agustín Porras Estrada

Entrevista al escritor y promotor cultural Agustín Porras Estrada

Entrevista al escritor y promotor cultural Agustín Porras Estrada

 

 POR ANA PATRICIA SANTAELLA

 

 A.P- ¿Cómo discurrió su infancia? ¿Algún recuerdo emotivo se le viene a la cabeza?

Agustín Porras Estrada
Agustín Porras Estrada

Supongo que los lectores podrán hacerse fácilmente una idea de mi infancia cuando sepan que pertenezco a una familia andaluza de 16 hermanos. Son, por tanto, numerosísimos los recuerdos pertenecientes a esa época a la que te refieres (unos muy positivos; otros, no tanto), pero los resumo diciendo que aprendí a encontrar, no sin dificultad, mi sitio en medio de aquella permanente algarabía. Utilizando como símbolos al murciélago y al mirlo (imagen que tomé de Luis Cernuda), siempre entendí mi vida como un duro pero limpio combate con la enajenación, con ese continuo balanceo entre momentos de absoluta soledad y otros de torpe pero irrefrenable exhibicionismo.

 

A.P- ¿Cuándo aparece su afición al dibujo?

Debió ser durante mi adolescencia, en los primeros años setenta, estando interno en Ronda. Por aquel entonces me entretenía, durante las horas supuestamente dedicadas al estudio, en realizar caricaturas, algunas de ellas con un evidente tono de humor negro. Recuerdo especialmente una viñeta (quizá fuese de un tiempo próximo a la muerte de mi padre) en la que por el orificio practicado en el lateral de un ataúd aparecía una mano en movimiento y simulando unos cuernos. Dibujé mucho ya instalado en Madrid, en la década de los ochenta, pero abandoné su práctica durante más de treinta años, aún ignoro el porqué. Quizá cuando pase esta época de obligado enclaustramiento por el virus me anime a acudir a un taller de pintura donde recuperar aquella sana costumbre.

 

A.P- Ha sido profesor de Secundaria en el Instituto Carmen Conde en Madrid. ¿Le gustaba enseñar? ¿Es posible despertar inquietudes y hábitos lectores en los adolescentes?

Sí, guardo un estupendo recuerdo de mi trabajo como profesor. Siempre me gustó la relación personal con los alumnos, ya fuesen niños muy pequeños (fui, durante muchos años, profesor de Educación Infantil) o preadolescentes (alumnos del primer ciclo de la ESO). Digamos que el verbo “educar”, en el sentido amplio de la palabra, sería más apropiado que el de “enseñar” al hablar de la tarea de los profesores con niños y chicos muy jóvenes. La pedagogía muy por delante de la instrucción.

Estoy convencido de que sí, de que es posible motivar a los jóvenes alumnos para que éstos se acerquen con más placer al mundo de la lecto-escritura. Por mi experiencia, sé que basta mostrar un verdadero respeto e interés por sus opiniones y fantasías para que la mayor parte de ellos se preocupen por mejorar sus discursos, muestren atención por los de los demás compañeros, y algún día lleguen a disfrutar de los tesoros que encierra la historia de la literatura. Por supuesto, existen muchísimas estrategias motivadoras (Poema del día a la entrada del Centro escolar, concursos literarios, tertulias con escritores, periódico o revista cultural…), pero creo que la sana costumbre de dedicar un par de horas a la semana a la exposición en el aula de sus textos originales y a la lectura colectiva de obras bien seleccionadas es una sencilla pero eficaz manera de contribuir a conseguir ese objetivo.

 

oropelesA.P- Ha sido promotor, editor, director de revistas literarias como Poesía, por ejemplo, La primera piedra, El invisible anillo, El Alambique, Oropeles y guiñapos… ¿Se siente satisfecho, ha pasado por alegrías, decepciones y sinsabores?

Muy satisfecho, sí. Han sido 44 años (comenzó esta aventura allá por los años 70: Acera, en Madrid; La Corná, en Málaga) en los que he podido conocer a una gran parte de quienes, como yo, nos sentimos fatalmente atraídos por esta curiosa tarea de interrogarnos permanentemente, sin miedo y en alta voz. En cuanto a los posibles sinsabores o decepciones, que sin duda los hubo, no los juzgo negativamente porque también gracias a ellos sigo manteniendo con igual o mayor ilusión mis sueños juveniles.

 

A.P- Ha estudiado en profundidad al poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer. ¿Qué aprendemos de él o con él?

Creo que la clave de su magisterio reside en la sencillez con que supo y quiso transmitir la complejidad del mundo que vivía en su corazón, en su cabeza (“que yo llevo algo/divino aquí dentro.”). Como todos los grandes poetas que le antecedieron y llegaron tras él, al margen de las connotaciones de cada época (no puede negarse la existencia en algunos de sus textos de unos muy desafortunados comentarios machistas y racistas), entendió bien pronto las propiedades terapéuticas de la verdadera poesía, alcanzando en su palabra un nivel de máxima desnudez, de total honradez en su discurso, tan claro como profundo. Por su esfuerzo creador, por la generosidad con la que quiso transmitirnos su permanente búsqueda de ese ansiado y liberador “himno gigante”, “que es imposible encerrar en el círculo estrecho de la palabra”, es por lo que siempre será recordado y valorado.

Hombre inquieto, periodista atento a todas las manifestaciones del arte, de una gran cultura y madurez (falleció con 34 años, pero ya una década antes había dejado testimonio de su talento poético en la reseña que hizo a La soledad, el primer libro de cantares de su querido Augusto Ferrán), los compañeros de redacción de los periódicos y revistas en los que colaboró supieron ver la altísima calidad de sus trabajos, si bien resulta sorprendente el hecho de que gran parte de aquellos amigos sólo tuviesen noticia de sus magníficas rimas una vez publicadas éstas, póstumamente.

Sin embargo, lejos de lamentar esta circunstancia, parece claro que Bécquer, amante de la poesía popular (“la poesía de los poetas”), tenía plena confianza en acabar formando parte de ella, sabedor del afecto con el que seguro habrían de recibir los futuros lectores sus tan breves como lúcidos y apasionados versos.

 

nuevas rimasA.P- Cuando tuvimos ocasión de conversar para la preparación de esta entrevista, me habló de un hallazgo sorprendente. ¿Puede comentarlo?

Supongo que te refieres al asunto de las “Nuevas rimas de Bécquer” que, en mi opinión, estaban ocultas en la traducción (bajo el pseudónimo F. de T.) de ciertas novelas del francés Laboulaye ilustradas por su hermano Valeriano. Es, efectivamente, un feliz hallazgo, sobre todo porque podrían ser causa o consecuencia de algunas de las rimas que encontramos en el manuscrito Libro de los gorriones, pero si utilicé entonces el adjetivo “sorprendente” supongo que me estaba refiriendo al hecho de que a estas alturas, ¡151 años después de que falleciesen los geniales artistas sevillanos!, ninguno de sus más renombrados estudiosos parece mostrarse realmente interesado por esta faceta de Gustavo Adolfo como traductor, que tantas sorpresas espero habrá de darnos.

 

A.P- ¿Por qué cree que hasta la fecha no ha despertado el interés deseado en el ámbito académico?

Supongo que en un principio (ya pasó una década del aviso) debió mirarse con recelo tanto mi excesivo entusiasmo (que me llevó a cometer posteriormente errores garrafales en este asunto) como el poco rigor académico que acompañó aquel deseo mío de compartir tan feliz noticia. Por otro lado, entiendo que para muchos estudiosos pudiera contribuir a una cierta desestimación del valor del hallazgo el hecho de hablar de “traducción”. Puede parecer osado calificar de “nuevas rimas” de tan gran poeta a unos poemas trasladados al castellano desde su fuente francesa, pero basta cotejarlos con los textos en los que se inspiraron para que dejen de ser minusvalorados tan a la ligera. Desgraciadamente, aún hay quien se escandaliza al oír que muchas de las becquerianas rimas que todos admiramos son “versiones”, variaciones en torno a textos de otros poetas estimados por él. Respecto a este asunto, invito a los lectores de tu revista a que le echen un vistazo al artículo “A propósito de las Nuevas rimas”, publicado en la revista digital IMÁN.

 

agustinA.P- Ha publicado la novela El periódico y el pan en la editorial Olifante. ¿A grandes rasgos, de qué trata esta obra?

Quiero antes aclarar que yo no soy novelista y que, muy posiblemente, esta primera incursión mía en el campo de la novela sea también la última. Debo a la generosidad de la gran editora de Olifante, Trinidad Ruiz Marcellán, el que esta obra esté en la calle y, además, tan lujosamente editada.

En cuanto a su argumento, puedo decirte que, aun no siendo en absoluto un texto autobiográfico, cuando Carmela (su principal protagonista, maestra a punto de jubilarse) echa una vista atrás a su biografía recupera algunas experiencias muy similares a las que yo viví, a caballo entre Málaga y Madrid, a partir de los años sesenta del pasado siglo XX. Por supuesto, construí la trama con la ayuda de unos actores secundarios, totalmente ficticios, con los que espero haber sabido ofrecer un relato emotivo, con algunas pinceladas de humor, cuya lectura resulte agradable para todos.

 

A.P- También es suyo el libro: Coplas a la vida de mi compadre: homenaje a Ángel Guinda, dedicadas a este célebre poeta aragonés. ¿Qué supone para usted este libro? ¿Y la personalidad, en concreto de Ángel?

Es otra obra cuya impresión también debo a la generosidad de los amigos (Manuel Martínez Forega, primero; Trinidad, después, al reeditarla). En este caso se trata de pinceladas, en verso, acerca de la figura y obra de nuestro muy querido y gran poeta zaragozano. Tanto “El biógrafo de la muerte”, como “De la generosidad de Ángel Guinda” fueron dos poemas que surgieron para ser leídos en la fiesta que le organizamos por su 65 aniversario. El resto de los textos (respecto al amor, la amistad, la honradez… en Á. G,) fueron salieron de manera caprichosa en los días sucesivos, tal como las cerezas se enredan unas en otras al irlas extrayendo de la cesta.

De los poetas que conozco, es Ángel Guinda el que más fielmente recoge las inquietudes de hoy. Pocos habrá que, como él, hayan decidido con tanta valentía estrujar las posibilidades expresivas del lenguaje a la hora de interpretar fielmente nuestra realidad y, sobre todo, fijarse como principal objetivo ofrecernos el fruto de su incansable estudio; es decir: ser útil a los demás.

 

coplasA.P- Tiene en su haber varios poemarios publicados. ¿Sigue siendo necesaria la poesía, le sigue motivando igual que antes? 

Creo que no disponemos de otra mejor forma de “entender” el misterio que somos y en el que vivimos. Más que necesaria, diría que es inevitable ese preguntarse qué hacemos, qué queremos y podemos hacer mientras estemos por aquí. Y es la Poesía, con mayúscula (en verso o en prosa), la “ciencia” que nos permite aclarar en gran parte esos asuntos. Aceptar la complejidad el mundo, prestar atención a la misma sin prejuicios, es fundamental para disfrutar de la misma.

Y sí, claro que me sigue motivando todo cuanto rodea el apasionante mundo de la Poesía. Tan sólo he escrito un poema desde 2016, fecha en que apareció en Verbum mi libro de coplas Una eterna despedida, pero es que es normal en mí que pasen incluso décadas sin hacerlo. Soy un cabezota y un vago redomado que parece estar a la espera de cuanto sabe que siempre estará esperándome a él. Ya veremos cómo se suceden las cosas.

 

A.P- Cuatro gatos. Otras voces fundamentales en y para la poesía española del siglo XXI, editada por Huerga y Fierro en 2009, es una antología lírica coordinada por usted. ¿Por qué vio necesario dar a conocer “otras voces” en ese instante, dentro del panorama poético?

El principio fundamental que sostuve en todas y cada una de las revistas que edité o cuya dirección aceptara fue el de no caer en el frecuente error de convertirlas en “boletín” de afines a un grupo, tendencia, estética determinada. Todos los poetas fueron siempre bienvenidos en sus páginas, y quiero aprovechar esta entrevista para agradecerles su colaboración a cuantos participaron en ellas.

En cuanto a aquella pequeña antología (Ángel Guinda, Javier Salvago, Lorenzo Martín del Burgo y Mª Antonia Ortega), creo que sólo Salvago estaba por entonces bien asentado entre las preferencias de quienes en aquellos años “partían el bacalao”. Pero no era mi intención señalar con este cuarteto los nombres fundamentales del panorama poético, sino el de personificar en ellos (muy valiosos, por supuesto) la importancia de reivindicar apuestas estéticas muy diversas y todas de evidente interés. Estos cuatro gatos venían a representar la necesaria no uniformidad, la amplitud de miras con las que los más jóvenes debieran disponerse para disfrutar de la realidad poética en aquel momento en el que comenzaba un nuevo siglo.

 

n y a A.P- ¿Tiene algún proyecto rondándole la cabeza actualmente?

¡Cómo no!

Estoy muy ilusionado con la serie Moflete, de la editorial Pregunta, pequeños libros, magníficamente ilustrados por Arturo García Blanco, en los que acerco el verso a los más pequeños a través de un simpático personaje que creé durante mis años de docencia como profesor de Educación Infantil. Ya están en la calle los dos primeros títulos de la colección: Moflete, el elegante y Moflete ya sabe contar.

Por otro lado, aunque he dejado atrás, definitivamente mi tarea como editor de revistas literarias (el número de despedida de Oropeles y guiñapos se presentó el pasado mes de noviembre), espero seguir convocando a los amigos a futuras tertulias en las que divulgar la obra de cuantos poetas de interés conocemos y vayamos teniendo noticias. Ofrecer a los asistentes un breve cuadernillo con una muestra de los poemas seleccionados por el poeta que nos visite y, a continuación, celebrar una buena fiesta es el próximo proyecto que nos está esperando. Ojalá no tardemos mucho en superar las duras restricciones a las que nos obliga esta terrible pandemia.

Entrevista al escritor y promotor cultural Agustín Porras Estrada

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Emiliano de Lucas
Emiliano de Lucas
1 year ago

Agustín: Muy interesante la entrevista. Se aprecia en ella el gran amor que profesas a un género tan especial —a veces incomprendido—como es la poesía; aunque ello no logre impedir que los poetas sigamos creando poemas, si las musas nos dan crédito.

Espero que sigas adelante con nuevos proyectos, y seas recompensado como te mereces por la gran labor y el entusiasmo que transmites a los demás.

Te envío un poema reciente.

BRILLOS Y SOMBRAS

Hoy
la oscuridad se hace luz en el papel.
Ajenos a ti sus resplandores,
haces lo imposible por buscar
los rescoldos piel adentro,
luces primigenias
que guardarán con celo los abismos.

Pero si tus brillos son invisibles,
los ajenos destruyen las pupilas
con su agresión insolente,
en alianza con los ruidos,
tan próximos en la complicidad.

Persigues el brillo en ti,
oscuridades adentro,
pues es imposible concebir la luz
sin la existencia de la sombra,
que no es su antagonista,
es su mejor aliada, pues sin ella
la luz no existiría.

Pero aún ignoras el color
y su forma, de ahí que permanezcas
vigilante, cual centinela temeroso
del sueño, y aun más de la vigilia.

2020
Emiliano de Lucas

M. José Martínez Sánchez
M. José Martínez Sánchez
1 year ago

Querido amigo: Enhorabuena por esa entre vista que a la vez que oírte, nos deja entre ver esa personalidad tuya andaluza y a la vez tan poco andaluza.
Me alegro mucho de saber de vosotros. Y digo esto porque en mi cabeza tu nombre va unido al de nuestro querido Angel y al bar , nuestro Alambique, en el que con todos los amigos pasamos tan buenos ratos en nuestro rincón, donde hasta teníamos caricaturas nuestras.
Yo tengo en imprenta un libro grande de narrativa. Ya te diré cuando sale. Es algo de novela histórica (ya sabes que me fui por ahí), pero esta va de nuestro pasado reciente.
Pues ojalá podamos volver a vernos.
Un fuerte abrazo
M. José Martínez

Anonymous
Anonymous
1 year ago

JODO: CASI UNA BIOGRAFÍA, CON NUESTRA FOTO Y TODO

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