ENTREVISTA AL ESCRITOR ANTONIO GARCÍA BARBEITO

ENTREVISTA AL ESCRITOR ANTONIO GARCÍA BARBEITO

Jose Cenizo Jiménez
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ENTREVISTA AL ESCRITOR ANTONIO GARCÍA BARBEITO

                        JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

Antonio García Barbeito presentó en Sevilla el pasado miércoles 25 de octubre su primera novela, Talhara, publicada por Algaida. Asistimos a una velada ciertamente amena por las anécdotas y curiosidades que nos contó su autor, quien tiene claro que pasar los diecisiete primeros años de su vida en el pueblo de Aznalcázar (Sevilla) ha marcado su vida y su escritura.

Con este motivo, su nueva obra, lo entrevistamos para Luz Cultural, para acercarnos a su trayectoria y su visión de la vida, el periodismo y la cultura. Tenemos en común proceder de un pueblo sevillano -nosotros de Paradas (Sevilla)- y conocer lo que son las labores del campo y, posteriormente, la maravillosa luz de las palabras, de la creación literaria.

Barbeito -toda una marca ya- ha accedido amablemente a respondernos. Todo un lujo. Quedamos agradecidos.

– Gracias, Antonio, por esta entrevista para Luz Cultural. Y enhorabuena, de antemano, por toda tu obra y por lo más actual, la publicación de tu primera novela, Talhara. ¿Cómo se ha gestado esta novela y si sentiste la necesidad de cambiar del relato, la poesía o el ensayo hacia la narración larga?

– Tenía el reto y la apetencia de una historia larga, y quería saber si encontraría vida en mi escritura más allá del artículo diario o de los seis o siete folios de otros trabajos.

TALHARA– Tras leer el título de tu novela, Talhara, acudimos al diccionario y a informarnos. Desconocíamos esa palabra. Parece ser que significa “barrio” en árabe, que existe en portugués, Talhara vem do verbo talhar. O mesmo que: esculpira, preparara, dispusera, cortara, golpeara, coagulara; que hay un Condado de Talhara, título nobiliario español creado por el rey Felipe IV en 1636 a favor de Juan Alonso de Guzmán y Fuentes y que su nombre se refiere la villa despoblada de Castilleja de Talhara, que estuvo situada en el municipio andaluz de Benacazón, en la provincia de Sevilla. Vamos, todo un descubrimiento para mí y supongo que para mucha gente y algo muy sugerente. ¿Por qué el título, qué significa para ti y qué relación tiene con el argumento central?

  • Castilleja de Talhara es el edificio que más llamó la atención de mi curiosidad infantil. Está a dos kilómetros y medio de Aznalcázar, y lo conocí en una jira que organizó un cura recién llegado al pueblo. Desde ese día, algo mágico me llevaba allí de poco en poco, para fotografiarlo y visitarlo. Me envolvía el lugar. Y siempre le imaginé historias.

– ¿Cómo fueron tus inicios como escritor? ¿Qué te llevó a escribir y qué dificultades encontraste para escribir y, en su caso, para publicar?

– Me llevó la pasión por contar. Como lector de tebeos -a los que debo más que a la escuela-, me llené de fantasías, de aventuras, de historias muy diversas, y quise darle salida a lo leído. ¿Dificultades? Todas las de un muchacho que dejó la escuela a los catorce años y sabía que tenía un importante déficit cultural, la falta de un bachillerato sólido. Me salvó la lectura. Y sigue salvándome.

– ¿Y cuál es tu rutina de trabajo como escritor (métodos, horarios, posibles manías, uso de ordenador…)?

  • Lo que tengo de escritor formal se lo debo a la disciplina del artículo diario en prensa y a las diarias colaboraciones en radio y en televisión, en una época en que tenía que escribir todos los días cuatro o cinco folios. Esa gimnasia obligada fue crucial, porque también me obligaba a mucha lectura, a mucha consulta, a mucho aprendizaje, en fin. Escribo cuando estoy obligado, aunque hay una excepción con la poesía. Agradezco el ordenador. Recuerdo cuando Rafael Montesinos me dijo: “¿Sabes que he escrito mi primer poema en el ordenador?”. Nos ha ahorrado mucho trabajo y nos da muchas ventajas, sobre todo de archivo. ¿Manías? Quizá, que soy incapaz de escribir sin un título.

– Haber vivido infancia y adolescencia, hasta los diecisiete años, en un pueblo pequeño, Aznalcázar, ¿cómo ha influido en tu vida en general y en concreto en tu trayectoria literaria y periodística?

  • Fueron más años: diecisiete en Aznalcázar y otro tanto en Gines, aunque el universo de Gines que me atrapa es el de algunos personajes y, sobre todo, la almazara. De Aznalcázar traía todo lo necesario para empezar a escribir sin descuidar ni un segundo la lectura, el aprendizaje. Pero aquellos años en Aznalcázar, los personajes, las tradiciones, los asombros, el campo, sobre todo el campo… Carmen Martín Gaite sostiene que “el mundo que uno vive en su primera juventud -sea acogedor o ingrato-, aquel en el que has crecido, donde se han incubado tus primeras relaciones y conflictos, es el más novelable”. Y Julien Green sentencia: “Todo lo que he escrito procede en línea recta de mi infancia”. Yo firmo esas dos frases.

– ¿Cómo ves la realidad sociopolítica y cultural de hoy en comparación con los años de la transición y décadas posteriores?

  • Ufff… Esto ha cambiado mucho. En lo social, hemos mejorado en muchas cosas, en acceso a la preparación, en derechos y en equilibrio de clases, pero hemos perdido valores importantes y muy necesarios. En política hemos ganado -si eso es ganar- en número de políticos, pero hemos perdido valía, talento, ideas. Es natural, a la política va lo que sale de la sociedad, y en ese caso no podemos olvidar el último informe PISA…

– De todas tus obras, ¿hacia cuál sientes predilección?

– Tú, que tanto sabes de la copla popular, recordarás una de ellas: “¿Qué deíto me corto, / que no me duela?”. Por fresco, mi primer libro de poemas, “Mi primera palabra”; por rotunda, “Talhara”. Pero quiero mucho a “Coplas apenas”, a “Cancionero íntimo”, a “Athene noctua”… Y tengo mucha debilidad por “El toro en la palabra”. Y a muchos de mis artículos, aquellos que hablan del campo o tienen una poética carga literaria.

– ¿Cuáles son tus referentes literarios, esas obras y autores a los que admiras y que, quizá, han influido en tu escritura?

– Desde los letreros de las tiendas a las que iba de niño, a los tebeos. Todo lo que fuera lectura. Y a la trasmisión oral. Si hay que dar nombres: Bécquer, Hernández, Lorca, Juan Ramón, Alberti, Montesinos, Grosso, Halcón, Barrios… Y los clásicos, poetas y novelistas.

– ¿Un ensayo que te llevarías a una isla desierta?

– Un diccionario.

– ¿Algunos nombres de escritores muy jóvenes que debamos tener en cuenta?

– Leo mucho a un helenista ovetense, Pedro Olalla, que tiene dos o tres obras impagables: “Historia menor de Grecia”, “Palabras del Egeo”… De aquí, admiro a muchos, más a poetas que a prosistas, pero si me pongo a dar nombres voy a ser injusto en olvidos involuntarios.

– De todos los sitios que conoces, ¿cuál te ha llegado más y por qué?

– Sin duda, Argentina y Chile. La forma de ser y de vivir, la belleza del paisaje y del lenguaje, sus gentes, sus olores, su naturaleza, su estética, su historia, todo envuelto en nuestra misma palabra, la que llevamos allí y que tratan mejor que aquí. Viviría allí

-perdón, “allá”- tres o cuatro meses todos los años, como poco.

– Aparte de la lectura y de la escritura, y el cine, también presente en tus obras y en tu profesión, ¿qué otras aficiones tienes?

– Los amigos, salir al campo (a los pinares, veras del río y dehesas del término de mi pueblo, y al monte de Almonaster la Real), preparar aceitunas y perderme mojando pan en los mejores aceites nuestros.

– Antonio, en tu novela Talhara, especialmente al final, expresas una especie de realismo mágico andaluz o una mezcla de realismo y fantasía. ¿Qué nos puedes comentarBarbeito y J. Cenizo

– No quiero desvelar nada, por no estropearle al lector la lectura, pero te doy mi palabra de honor que mucho de lo que parece magia es realidad y buena parte de lo que se cuenta como realidad he tratado que sea mágico.

– ¿Algo que añadir?

–  Mi honda gratitud. Y permíteme un abrazo entrañable, colega.

Muchas gracias por tus palabras, Antonio. Te deseamos lo mejor en lo profesional, en lo literario y en lo personal. Gracias de veras por tu obra y tu amabilidad.

 FOTOS: Archivo José Cenizo. Con Antonio García Barbeito en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras de Sevilla en noviembre de 2023 junto al retrato de uno de sus recientes directores, el profesor Rogelio Reyes Cano, admirado por ambos. Foto del entrevistado por Jaime Rodríguez. Portada del libro Talhara.

 

 

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