El Rey Campesino

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Carlos J. Rascón
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El Rey Campesino

 Andrea Camilleri viaja al XVIII siciliano

 Por Iñaki Urdanibia

Generalmente conocido Andrea Camilleri ( Porto Empdedocle, Sicilia, 1925- Roma, 2019) por sus novelas protagonizadas por el comisario Salvo Montalbano ( nombre que era un guiño y un homenaje a Manuel Vázquez Montalbán), no se privó de practicar otros géneros. Es el caso que ahora no ocupa, en el que estamos ante una novela histórica: « El rey campesino », editada por Destino, novela que era una de las preferidas, si no la más, por el propio autor.

Desde el comienzo de las páginas somos arrastrados por un torbellino que no sumerge en un totum revolutum de historias, enfrentamientos, personas en los que los curas y monjas, y los jerarcas eclesiásticos, ocupan su lugar junto a los reyes, virreyes y demás ralea, que chupan la sangre, y las propiedades, del pueblo como ávidos vampiros. Los correspondientes poderes del César y de Dios en lucha continua, pasando de mano en mano con las consiguientes ganancias para los poseedores de las redes…los de abajo siempre esquilmados.

La lectura no da tregua al irse acumulando situaciones y entrecruzamientos que no impiden que surja la risa, hasta la mismísima carcajada; a el reymodo de ejemplo , los repetidos e ingeniosos piropos cuando acerca su nariz a la mujer deseada; sin obviar los furores eróticos de la esposa del virrey. En medio de dificultades para sobrevivir por las imposiciones el latrocinio de unos y otros, los ya mentados poderes religiosos y de la nobleza, vienen a sumarse los desastres de la sequía y la peste. Todo va acompañado de procesiones, rogativas, adoraciones a supuestos santos y reliquias, que surten un efecto placebo, o no, lo que hace que la plaga de estas veneraciones se extienda a diferentes poblaciones cada una de las cuales busca sus ídolos santos o los huesos conservados de estos. La galería es amplia en lo que hace a series variopintos: magos y adivinos que predicen el futuro, personajes que solamente hablan en versos ( que el precoz Zosimo responde cual improvisador nato), cazadores de serpientes, clérigos que comunican con los demonios, en especial el tal Uhù que en su gruta ayuna y sufre con el fin de detectar las diferentes encarnaciones del maligno; tampoco está ausente, como no podía ser de otro modo, la atosigante presencia de la Inquisición, con sus sanguinarias prácticas. Los enfrentamiento dentro del estamento clerical no es pecata minuta, ya que unos se opone a otros, dándose purgas y ajustes de cuentas entre las diferencias tendencias, huidas y falta de curas para celebrar las misas, los bautizos o funerales que el pueblo demandaba .

Estamos a finales del siglo XVII y comienzos del siguiente, y el dominio español es disputado por los piamonteses, que en su momento será representado por Victor Amadeo de Saboya; los unos papistas y los otros contra la autoridad terrenal del Vaticano. Cada cual imponiendo su ley y no dudando en recurrir a la violencia más salvaje para mantener su dominio. En el seno de una familia humilde va a nacer un niño que ya desde sus primeros balbuceos va a mostrar unos poderes fuera de lo común: habla con voz de hombre, gusta de los sabores de sus mayores,, tanto en lo que hace a comida como a bebida, le gusta el vino en cantidad prefiriendo la ingesta de una sardina a la leche materna, con el correspondiente lingotazo de tintorro; Michele Zosimo es su nombre y su amor por los libros y por el aprendizaje de las lenguas hace de él, desde su más temprana niñez, un ser cultivado, formación que será reforzada por un eremita antes nombrado, lo que va a hacer que sirva de consejero a sus paisanos que recuren a él con el fin de tratar de poner fin a las calamidades que les rodean. Su natal Girgenti , allá por Vigàta – trasunto de la Empedocle natal del escritor- será rebautizada por él con el nombre de Agrigento y allá va creciendo su figura rodeada de un aura que supone la admiración de las gentes del pueblo y alrededores y el temor de los poderosos. La fama y el prestigio de Zosimo, va a hacer que en más de una ocasión se las ingenie para buscar las maneras de oponerse , con fuerzas escasas, a poderosos nobles u obispos, con toda su cohorte de guardias y demás, o para obtener bienes para la supervivencia de los pobres, recurriendo a ciertos trucos para esquivar los férreos mecanismos del poder…todo ello va a culminar con su nombramiento como rey, en 1718, tras derrotar , cual imaginativo David, al Goliat piamontés; cierto que su reinado duró un breve espacio de tiempo, ya que las medidas que puso en marcha ( reparto de los latifundios y otras requisas) no satisfacían a quines estaban acostumbrados a ordenar y que sus órdenes por injustas que resultasen fueran obedecidas sin chistar…y en caso contrario, la espada imponía su implacable ley.

Si antes he aludido a la risa y las carcajadas, no se podrán impedir éstas ante las descripciones y las puyas que Camilleri lanza, con afilado y corrosivo, humor hacia el clero y sus funcionarios. Unas descripciones sagaces que convierten muchos pasajes de la lectura en un disfrute risueño…La corrida de toros, organizada por algún español, para celebrar el acceso al poder de los Saboya, y que finaliza con un toro justiciero que limpia el terreno de los nobles espectadores con unos cuernos revestidos de una puntería realmente atinada…ciertas coplas dan cuenta de las hazañas del astado y de sus nefastas consecuencias para sus víctimas ( hay otras coplas, acompañando a ruegos procesionales, a lo largo de las páginas que son un verdadero gozo…).

La amplitud abarcada por la narración veloz es extensa y se dispersa por diferentes pagos, como ya queda señalado, lo que convierte el libro en un verdadero retrato, de una certera toma del pulso, de la mentalidad de la época en las tierras sicilianas, al tiempo que supone una alabanza a quines se alzaron contra los poderes, resistiendo y enfrentándose a sus desmanes. No falta la ternura en los retratos, que nos acercan a los personajes provocando , según los casos, la simpatía o su contrario.

Salta a la vista que Andre Camilleri pisaba fuerte el terreno que le vio nacer y así puede verse cómo se entrecruzan acontecimientos históricos, con la reproducción de los correspondientes materiales ( edictos, leyes…) que retratan las ideas de las clases dominantes, y las ideas populares que pululaban por aquellos tiempos, y, reitero, un sentido del humor contagioso, aliñado con potentes dosis de sal y pimienta, mucha pimienta, sin obviar los paisajes, los sabores, los colores, las tradiciones locales, los juegos infantiles ( especial atención e importancia simbólica adoptará la cometa), etc. , etc., etc..

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