“El paciente que más me preocupa” de Emilio González Martínez

“El paciente que más me preocupa” de Emilio González Martínez

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“El paciente que más me preocupa” de Emilio González Martínez

Por  María Ángeles Lonardi

Hay libros que atraen por la portada, por el título, por la estética, o por todo a la vez. Un libro que te atrae desde el título, no puede menos que despertar tu curiosidad y tal es el caso de este “Sobre el paciente que más me preocupa”. Si bien es verdad que comencé a leerlo para descubrir hasta qué punto era realmente lo que imaginaba o si el título no tenía nada que ver con el libro, pero fue mayor el asombro  porque me encontré con una obra diferente.

libro 2No encontrará el lector poemas clásicos al uso, ni metáforas arquetípicas, ni palabras rimbombantes. No. El autor sabe dotar a cada palabra del sentido, del peso necesario para llegar al lector y que éste comprenda las circunstancias que rodean al yo, que, convertido en sujeto, a veces es objeto de estudio y otras veces, escapa a la historia del sujeto para hablarnos de las circunstancias que lo rodean.

El autor intenta separarse de la acción y del sujeto. Desdoblarse y ser lo más objetivo posible, dándole una perspectiva distanciada de la personalidad y del yo. En poesía es muy importante reforzar el yo poético y Emilio González lo hace muy bien.

Este paciente, este ser humano, esta  persona que puede ser cualquiera de nosotros porque “Yo soy yo y mis circunstancias” dijo el gran Ortega y Gasset.

Esta persona nace, crece, se reproduce y se sitúa en el final del camino, un lugar que para algunos puede ser conocido, para otros no y desde allí echa la mirada atrás. También hace alusión a fechas muy significativas, todo para darle un marco existencial, una ubicación espacio temporal. La similitud que puede encontrarse con nuestras vidas queda al libre albedrío de cada lector.

El autor, sabe disociar los elementos por “deformación profesional”, que se dice normalmente, aunque yo prefiero en este caso decir de “formación profesional”. Emilio González hace un psicoanálisis del sujeto, pero no se detiene en la parte terapéutica, ni en el diagnóstico, va mas allá, profundiza en su hondura y escarba incluso bajo la piel, donde más duele la herida, donde están esas pseudo cicatrices, heridas que creíamos cerradas para siempre. Allí encuentra el sustrato, allí está la materia y de allí la toma para tratar de “entender” a ese paciente que muchas veces  en nuestra sociedad, pasa por un perfecto incomprendido.

La soltura conque maneja las instantáneas de esta vida en cuestión es digna de un estudio aparte.

Parece a simple vista un diario personal pero no lo es. Parece un diario profesional, un anecdotario, un libro de notas de un analista, pero no lo es, no es sólo eso, es mucho más que eso, es un compendio de una obra reunida, es una exquisitez dentro de su extravagancia.

Como dice Antonio Daganzo en las palabras de la contraportada: es un libro inclasificable, un libro “gozosamente hibrido”, que incluye poesía, relato, ensayo, anécdotas, entrevistas y más.

Porque una vida tan intensa no puede ser abarcada por solo un género literario.

La realidad siempre supera a la ficción y restregándose los ojos, después de toda fascinación, el autor descubre que este paciente es muy normal y poco original, sin embargo, muy humano y le preocupa mucho el  mundo, el alrededor, el futuro, los hijos, los nietos, la familia, el amor…

Emilio y Maria Angeles - “El paciente que más me preocupa”
Emilio González Martínez y María Ángeles Lonardi

Este libro es abarcativo de toda una obra, de poemas vivenciales, de escritos ideológicos, de relatos que te sitúan junto al personaje y te descubren en cada verso, en cada párrafo lo trascendente de la literatura, lo interesante de lograr, a través de una lectura que parece a priori de un extraño, para terminar asociándolo a elementos conocidos o cercanos, como si hubieras estado allí desde siempre.

Sin alejarnos demasiado de ese yo, este analista nos introduce  de igual manera entre poemas, prosas poéticas y relatos tan atrapantes, como los grandes cuentos clásicos, aquellos que a partir de una historia o un personaje nos llevan a viajar, a imaginar a sentir al otro, a sentir en la piel del otro, a empatizar con el personaje para terminar siendo uno; buscando lo que nos une o nos distingue…

Valiéndose de sus conocimientos en el psicoanálisis va siendo más profundo, ahondando en sus propias convicciones y expectativas, en sus miedos, dudas, y descubre un ser en otros seres. Cito: “Lo que uno es porque no es criticado”. Y habla, narra pasajes de su vida intentando llegar al origen de todo. Es un viaje de introspección para conocerse “indagando” en sí mismo.

Sacar fuera todo, desvestirse y en esa desnudez asumirse tal cual se es, tal cual fue y será.

Una vez que el paciente se conoce, sabe de sí mismo, recién se puede trabajar y pensar en modificar lo que corresponde y en desarrollar lo valioso.

Ese paciente que más le preocupa tiene más de setenta años, trabaja, sueña, escribe, se proyecta en hijos, se duerme pensando en que mañana será otro día.

Al autor le preocupa la familia y la sociedad, lo que no está en la familia, ese mundo que hay fuera. Eso es lo que dije antes, el autor  toca el “yo y sus circunstancias”, el mundo que le rodea a él y a sus hijos, a sus nietos, eso que le inquieta porque nada de eso le es ajeno. Se preocupa por cómo satisfacer las necesidades vitales, las certidumbres e inseguridades en la vida familiar y también nos recrea y la atmosfera navideña, de fin de año, con los cuentos clásicos que nos recuerdan a infancia. En su narración lleva esta historia al personaje de Jesús con una madre que tildarían de puta y un padre que “nada fecundó, el carpintero” como escribe EG.

En “Cuenteando” nos dice: “Ambiciono la edad de escribir y los años de mi edad.” Un hombre de setenta y tantos que va a hurgar porque cito: “Debajo de las alfombras está la vida” eso que para otros es el “desecho”. Pero no todo es tan real. En la historia de “Mi apartado de la oficina de correo” hay una historia de experiencia virtual, con gente que viaja a otra dimensión que se tocan pero no se ven, una experiencia tan rara que lo lleva  a creer que ha confundido los sexos.

Aparece la carta, la misiva tan en desuso y que me parece tan romántica. Una forma de “cartearse con el otro” y la entrevista que nos permite conocer algo más del autor.

Al final el epilogo tiene una frase, cito: “la enfermedad se produce, la salud también”. Esto nos pone frente al tema de la autosugestión y el poder de la mente.

Al final aparecen los relatos escritos durante la pandemia y de cómo nos fue afectando ese tiempo de encierro y conductas antisociales y vuelve  a ponernos frente a nosotros mismos.

Este paciente que más le preocupa a EG tiene mucho que decir y si este libro parece “un compendio de obra reunida” también es un perfecto tratado del yo y sus circunstancias.

como decir, de Emilio González Martínez

Yo animo a su lectura y propongo hacerlo sin prejuicios y después de desprendernos de toda apreciación arquetípica. Este libro ha sido concebido para sorprender y tiene en su génesis la capacidad de asombro que nos hace descubrir en la vida cosas maravillosas, ha sido creado para deleitarnos elevándose por encima de todos los de su especie como un paradigma, se proyecta, se expande  y con sucesivas lecturas se crece. Está destinado a potenciar las reflexiones porque este paciente tiene mucho que decir y todo muy interesante. Feliz lectura.

“El paciente que más me preocupa” de Emilio González Martínez

Ediciones Ruinas circulares, colección octaedro. Buenos Aires, Argentina, 2021.

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