Diego Vaya, Pulso solar

Diego Vaya, Pulso solar

Jose Cenizo Jiménez

Diego Vaya, Pulso solar

José Cenizo Jiménez

            Comentando anteriormente en Papel literario el libro Game Over (Premio de Poesía Vicente Núñez, Sevilla, Renacimiento, 2015) decíamos del profesor y escritor Diego Vaya (Sevilla, 1980) que con El libro del viento (2008), accésit del Premio Adonáis 1997, se situó, a nuestro parecer, entre los jóvenes poetas más maduros y esperanzadores de su generación. Autor de varias obras más de poesía y narrativa,  ciertamente podemos decir que las expectativas se han cumplido. La prueba es el libro Pulso solar, editado en 2021 por la prestigiosa colección Visor y premiado con un accésit del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma (Antonio Colinas, por ejemplo, en el jurado, ojo, entre otros) y el Premio de la Crítica de Andalucía.

            Es un libro de pocos poemas y en torno a las cincuenta páginas, pero pocas veces asistimos a una densidad tan apreciable desde el primer poema que, por cierto, ya desde ahí, desde ese inico espléndido, nos dejó emocionados. Y todo desde lo cotidiano, lo que nos coge más cerca: la fruta, la familia, la luz del verano, el cine…

            Emoción encontraremos sin duda en estos poemas en torno al inevitable paso del tiempo, asunto eterno de la creación poética y eje esencial de la propia vida. Y la muerte, que se lleva a seres queridos y que nos llevará algún día, ese “sueño de agua rota”, esa “única tierra prometida”. Por eso a pesar del milagro diario que es la vida (como dice la cita inicial de Borges (“No pasa un día que no estemos, / un instante, en el paraíso”), a pesar del amor de los que nos quieren y a los que queremos, el poeta no puede evitar la sombra del pesimismo y la tristeza:

Pero no volveremos. Y no puedo

entender que aquí acabe tanto amor.

O en este otro fragmento de un poema posterior:

Todo es sitio de paso en que se borra

la luz, la identidad, el gesto, el nombre.

Hasta mi propia voz vuelve vacía.

            “Nunca se ama bastante”, dice también, en esta obra breve pero muy intensa, de mucha calidad. Hay emoción a raudales pero hay lo imprescindible en una obra artística. Los premios que atesora este libro vienen de la estética, del lenguaje, pues Vaya sabe manejar el lenguaje poético con precisión, con profunda sencillez, con honda sobriedad sin perder la esencia de lo natural y cotidiano, trascendiendo cada palabra, bien puesta. Vaya es un poeta maduro, espléndido. Vaya que sí.

 

Diego Vaya, Pulso solar, Madrid, Visor, 2021

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