Cataclismo en el Nobel de Literatura

Cataclismo en el Nobel de Literatura

Jesus Millan Munoz
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Cataclismo en el Nobel de Literatura

Imaginan ustedes que el próximo año, en octubre la Academia Sueca para el Nobel de Literatura se lo otorguen a un autor/a que solo ha publicado en autoediciones y en Internet.

Se imaginan ustedes el terremoto, seísmo, volcán, cataclismo que supondría que en Octubre próximo el Comité del Nobel de Literatura, la Academia Literaria del Nobel Sueca considerase que hay que otorgarle el Premio a un autor o autora, que lleva treinta o cincuenta años en esto de la escritura, pero que no ha conseguido nunca publicar en una editorial industrial, ni grande, ni pequeña, que solo ha hecho autoediciones pagadas por él o ella misma, en distintos sellos de esas características, y, que sus escritos además están en Internet en uno o en varios blogs, y, que ha publicado también en periódicos digitales de segundo o tercer nivel de audiencia, que está vivo como escritor, pero que está muerto…

Se imaginan ustedes que en octubre próximo el Comité Nobel sobre Literatura le otorgasen dicho Premio a una persona con esas características… que sus novelas o teatro o ensayo o libros de poemas o versos o artículos periodísticos o aforismos estén por esa red de la literatura o de la publicación que se considera de segundo o de tercer nivel. De personas que han estado durante toda su vida, en este arado y asado, pero que no han conseguido nunca destacar, que posiblemente, nunca han tenido mención ninguno de sus libros en ningún suplemento cultural de ningún periódico nacional, ni quizás ninguna noticia o informe o recensión o entrevista en algún periódico considerado de alto nivel de información, o, incluso de ninguna revista cultural de las grandes que existen en cada continente cultural o geográfico o político o lingüístico…

Se imaginan que un escribiente o una escribiente que ha estado treinta o cincuenta años de su existencia dándole a la campana de las palabras y de las ideas, y, que a lo sumo es conocida algo su obra, en su provincia o en su región, pero incluso, quizás considerado como un polígrafo de tercer o cuarto o quinto nivel. Que su escritura, es más bien, se le dispone y dispensa y otorga un halo de misericordia y piedad por ser un autor o autora fracasado, alguien que ha dedicado una multitud de tiempo y recursos propios en esa labor, que ha dejado de tener otras oportunidades, pero que ha sido considerada su obra, y su producción, y su contenido y su estilo y su misma persona, en este redil de la cultura literaria como de tercer o quinto nivel…

Se imaginan que el el Premio Nobel de Literatura creen una sección, además de las propias, una sección de asesores, que empiecen a buscar literaturas, en todos sus géneros, voces de personas en estas temáticas, que son considerados de tercer o cuarto nivel, además, de todos los sistemas que disponen para estudiar y analizar la producción que se hace, todas las recomendaciones de ministerios culturales de los diversos países, de academias literarias de todos las sociedades, de departamentos universitarios, de asociaciones de escritores, de personalidades de la cultura, de incluso, gobiernos para representar sus lenguas y ser un faro sus escritores con sus hablas y lenguas y dialectos y alfabetos. Se imaginan ustedes que tengan una subsección que van buscando autores literarios que su producción esencialmente está en autoediciones y autopublicaciones y en Internet…

Se imaginan ustedes que dentro de los Premios Nobel oficiales, en todas sus categorías, pero también los Premios Nobel extraoficiales, aquellos que con otros nombres y, o, asociados con los Nobel, se consideran también Nobel. O, aquellos grandes premios culturales, sean en literatura, en música, en arte plástico y en todas las demás categorías del saber. Empezasen a no solo valorar a los grandes nombres, que llevan lustros y años de prestigio, prestigio merecido, que están y llevan lustros en las noticias y en las cabeceras de los medios de comunicación, también buscasen y tuviesen subsecciones de ojeadores culturales en su materia, que buscasen las obras de autores, que siempre están en el tercer o cuarto o quinto nivel de la valoración cultural del ramo.

Se imaginan que con suma discreción la Academia del Premio Nobel de Literatura, o, todos los grandes premios que existen en cada país o sociedad o Estado, de literatura, pero también del resto de las ramas de la cultura, tuviesen una grupo de personas que buscasen, no solo en los grandes nombres de sus respectivos territorios y temáticas, sino en todas las personas que están arando estos terrenos de la cultura, pero son considerados de quinto nivel…

Se imaginan ustedes que en octubre del año que viene el Premio Nobel de Literatura, se lo otorgasen a un autor o una autora, que quizás, está metido en la Patagonia o en Alaska o en Siberia o en Sri Lanka perdido en un pueblo, quizás incluso aldea, o pueblo de pequeño tamaño o en un barrio olvidado por los humanos y por los popes de la cultura, que lleva treinta o cincuenta años dándole al cobre de las letras, palabras, ideas, imágenes, metáforas, y, que ha autopublicado cincuenta o setenta libros, y cientos de entradas en Internet, en uno o en varios blogs, y, que ya él o ella misma, ya ha perdido toda esperanza, que ni siquiera sea o serán descubierto en su terruño por una editorial industrial nacional o internacional. Que ya sabe que sus palabras e ideas, van a desaparecer, que ya saben que no van a perdurar, que ya sabe que su trabajo, no habrá servido para casi nada o para casi nadie. Y, que sabe que los años que le restan de existencia, los vivirán con la desazón de haber fracasado en la literatura. Paz y bien…

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (28 dic. 2023-08 enero 2024 cr).

Fin artículo 3.993º: “Cataclismo en el Nobel de Literatura”.

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