Bioética e inteligencia artificial

Bioética e inteligencia artificial

Bioética e inteligencia artificial

Por Antonio Guerrero

Existen ciertas relaciones entre la bioética y la IA que pueden argumentarse a modo de exploración conceptual. Es inevitable que la revolución tecnológica a la que nos conduce la IA quede exenta de la sanidad por lo que es urgente una reflexión sobre los posibles vínculos entre la sanidad y esta nueva tecnología. El momento actual plantea la necesidad de una regulación de la aplicación de la IA. Con eso, por omisión, nos asevera que su implantación es imparable. En todos los sistemas informáticos del mundo es cuestión de tiempo que aparezca un icono con acceso a una IA bajo la promesa de la rapidez en los procesos, el acceso a bases de datos y la ayuda en la toma de decisiones. Siendo la salud el objeto de reflexión, en cuestiones de bioética, debe exigirse en dicha regulación legal ciertos pilares fundamentales: un uso responsable de la aplicación de esta tecnología por parte de los profesionales, un control exahustivo en la privacidad de los datos de los pacientes, el consentimiento de informaciones, y la evaluación y control de diagnósticos y tratamientos a los que puedan acceder la IA como apoyo. No obstante la equidad y la atención médica no pueden sustituirse por un protocolo basado en al IA.  La cuestión de fondo de una IA en el contexto de la salud es que esta no puede alejarse en ningún caso de la idea de asistencia, o de apoyo, y que su aportación no puede tampoco desligarse de los principios bioéticos fundamentales. Estos son: Autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia, entre otros. Por otro lado hay que salvaguardar el derecho por parte de los comités de bioética, ya sean asistenciales o no, a tomar decisiones éticas. Una IA debe quedar excluida de esta facultad. A diferencia de la inteligencia humana una IA carece de pensamiento creativo y de inteligencia emocional, necesarios para comprender el significado de los valores éticos. Un valor ético parte de una valoración o creencia sobre un comportamiento humano positivo, que posteriormente se argumenta. Una IA no puede hacerlo por carecer de conciencia, empatía y la capacidad para evaluar el contexto de forma subjetiva. Amén de lo dicho, la regulación de la IEA en la sanidad podría dirigirse desde estos presupuestos que garanticen el principio básico de la solidaridad. Por otro lado la sanidad debe defender la idea de un humanismo como centro de gravedad.

Sumario: La relación que existe entre la IA y la salud debe regularse para que los principios de biética sean las directrices que marquen esa relación.

Image by PublicDomainPictures from Pixabay

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